Juárez

‘Mi hijo dio su vida por los demás’

Madre y compañeros recuerdan a paramédico fallecido

Hérika Martínez Prado/El Diario de Juárez / Amigos y familiares de Juan Andrés

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

martes, 09 junio 2020 | 10:55

Ciudad Juárez— “Mi hijo dio su vida por los demás”, lamentó ayer entre lágrimas Berta Elena González frente al ataúd de Juan Andrés García González, el paramédico de la Cruz Roja y enfermero del IMSS que murió la noche del domingo en Ciudad Juárez tras las afectaciones que el Covid-19 le provocó en los pulmones.

Según datos oficiales dados a conocer por Arturo Valenzuela Zorrilla, director médico en la Zona Norte, hasta ayer sumaban 535 trabajadores de la salud contagiados en el estado, la mayoría del área de enfermería, donde se tenían registrados 295 casos, seguidos por 160 médicos y 80 trabajadores de otras áreas hospitalarias.

Rodeado de flores, familiares, amigos, compañeros y personal del Hospital General Regional 66 del IMSS, Juan Andrés fue velado ayer en su casa, donde su hija Andrea Sofía, de 10 años, protegida con un cubrebocas mostró el dije de una camilla militar de la Cruz Roja que él le regaló.

“Tengamos cuidado, veamos que las cosas son reales, que esto está pasando en verdad. Mi hijo no tenía por qué haberse contaminado por gente que a lo mejor es necia y no quiere hacer caso de cuidarse y estar en casa. Mi hijo dio hasta su vida por los demás y aquí estamos llorando su pérdida, porque no puedo hacer otra cosa, no pudimos y es una impotencia muy grande no poder hacer algo por tu hijo”, dijo Berta frente al cuerpo de su hijo rodeado por héroes de la salud.

“Veamos que esta es la realidad, nos estamos enfermando, nos estamos contaminando y ellos que están al frente, en la atención médica, son los que están corriendo más riesgo por gente necia que estamos en la calle. Mi hijo unos días antes me dijo ‘mamá, tengo miedo, esto está muy feo’, pero no imaginé que nos iba a llegar, a mis hijos, nosotros nos contaminamos toda la familia”, contó la mujer, quien heredó a su hijo la vocación por salvar vidas.

Andrés provenía de una familia servicial. Su pasión por ayudar a la gente le hizo primero seguir los pasos de sus padres, como paramédico en la Cruz Roja desde 2007, donde trabajó en los años de mayor violencia en Ciudad Juárez.

Luego comenzó a trabajar en el área de la cocina en el IMSS, y mientras seguía apoyando en la Cruz Roja también estudiaba para enfermero, carrera de la cual se graduó hace un año “con la calificación máxima”, relató su madre.

El próximo 22 de junio Andrés cumpliría 35 años, pero el Covid-19 le impidió celebrar en una alberca con música de banda, como él planeó desde hace un año.

“Era enfermero por pasión, somos enfermeros porque nos gusta. El 22 de abril llegó al trabajo con fiebre, con dolor de cabeza y con tos, y lo regresaron a la casa. El 27 él nos dijo que ya no soportaba, que no podía respirar, y lo internaron en el área Covid –del Hospital 66–, recordó su hermana Adriana, quien desde hace 13 años es también enfermera del IMSS.

Continuó: “Los muchachos de la Cruz Roja le hicieron el traslado y el martes 28 lo intubaron, le pusieron un tubo por la boca que llega directo a los pulmones y lo conectan a una máquina para que esté haciendo la función de los pulmones; así estuvo tres semanas”.

El lunes 18 le quitaron el tubo, se mantuvo y el domingo lo dieron de alta a mediodía, por lo que sus compañeros lo trasladaron a su casa, pero como a las 6 o 7 de la tarde se empezó a sentir mal nuevamente.

“Nos pidió que lo regresáramos a un hospital y lo llevé a una clínica particular… estando ahí se puso malito y murió a las 9 de la noche”, dijo su hermana, quien explicó que en la primera prueba que le realizaron en abril salió positivo al virus y en la segunda el 11 de mayo ya fue negativa, sin embargo le dejó secuelas.

“Él no murió de Covid, sí lo tuvo, sí lo padeció, pero falleció de complicaciones pulmonares”, las cuales fueron secuelas del mismo virus.

Toda la familia de Juan Andrés se contagió. El 7 de mayo murió su abuela de Covid-19, mientras que su hermana fue confirmada positiva pero logró recuperarse, al igual que su padrastro y su novia. Su mamá fue diagnosticada con neumonía atípica.

“Él nunca tuvo problemas con nadie, siempre fue muy servicial, muy humanitario, era muy buena persona”, destacó Adriana, quien agradeció a sus “hermanos” paramédicos

de las diferentes agrupaciones su solidaridad.

“Hay mucha gente que no cree y pues nosotros, el personal de salud y nuestra familia nos contagiamos; mi sobrina tiene 10 años y ya se quedó sin papá y sin bisabuela”, lamentó.

Su mamá también recordó que la vida de su hijo era “servir, nunca puso una condición para nada”. Y le pidió a la comunidad que se proteja.

“Él siempre estaba dedicado a sus pacientes, les platicaba, los limpiaba… siempre estaba con sus pacientes, no los dejaba; así era él”, recordó una de sus amigas y compañeras del IMSS.

“El Gordito nos deja bellos recuerdos, momentos de risas, momentos de lágrimas. Siempre tenía oídos para uno, siempre servicial, siempre dedicado… ayer (domingo) fue una alegría al mediodía –cuando lo dieron de alta– y luego una gran tristeza… no es justo que por unas cuantas personas, porque están aburridas, otras personas estemos pagando los platos rotos. Se queda su hija Sofi huérfana de padre. Él quería llegar a ser intensivista”, dijo su compañero del Seguro Social Daniel Medina.

Los paramédicos de la Cruz Roja Magaly Cárdenas y Juan Ramos, quienes hicieron una guardia de honor junto a su ataúd, también recordaron como una persona amable y muy alegre al héroe al que hoy le darán el último adiós.