Me relacioné con unas personas malas, dice presunto sicario

José Carlos Mendoza García, supuesto líder de ‘La Empresa’, declara en torno al caso de una ejecución ocurrida en un negocio en abril pasado

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El Diario de Juárez
domingo, 26 mayo 2019 | 06:00

El presunto líder del grupo delictivo “La Empresa”, José Carlos Mendoza García, ayer fue puesto a disposición de un Tribunal de Control acusado de haber participado en un atentado armado ocurrido el pasado 12 de abril en el interior de una farmacia. 

El procesado, apodado “El Charly”, rindió declaración ante el Tribunal para afirmar que él no accionó ningún arma de fuego, que sí entró al negocio donde ocurrieron los hechos pero a desactivar una cámara de seguridad. 

“De oficio soy peluquero, soy barbero y si me relacioné con unas personas malas, la verdad. Con personas que ponen en riesgo la vida de otras personas y todo. En ese caso, ese día, yo entro porque me mandan ellos a que no dañen a ninguna persona, ¿no?, a que no hubiera ningún daño a una mujer, a una persona y pues lo que la persona esa me dice a mí es que yo quite la cámara o un DVD. Pero cuando se escucha una alarma, ese muchacho (su acompañante) empieza a desesperarse y las personas pues estaban sometidas a un lado y empezó a detonar su arma y salgo corriendo yo”, afirmó 

Mendoza García dijo que aportar información pone en riesgo su vida. Sin embargo, consideró necesario hablar y aunque su abogado defensor le recomendó guardar silencio y el juez le dijo en dos ocasiones que todo lo que pudiera expresar legamente puede ser utilizado en su contra, él determinó subir al estrado para dar su versión. 

A preguntas de la agente del Ministerio Público (MP) Mendoza García indicó que se trata del grupo delictivo “La Línea” para las que no trabajaba pero estaba “muy cercano”. Las autoridades presentaron a José Carlos Mendoza como miembro de la célula delictiva “La Empresa”, que es el nombre que recibió “La Línea” al separarse del que era su brazo armado “Los Aztecas”.

“Lógico eso también me repercute, eso me trajo problemas, hasta el día de hoy me trae problemas debido a que al estar yo haciendo esos cometarios, me buscaron a mí ahora para a hacerme daño. Acabo de liberarme pero ellos mismos son los que me están buscando ahora, por no decir las cosas como ellos quieren y también asumir responsabilidad antes o fuera de tiempo también es lo que les inconforma a ellos, así que corro peligro, corre bastante peligro mi vida”, señaló durante la diligencia efectuada ayer en la décima segunda sala de la Ciudad Judicial ante el juez de Control Alberto Ocón Campos, 

Antes de que Mendoza declarara, la fiscal señaló que entre las 16:20 y las 16:40 horas del pasado 12 de abril en la farmacia denominada “Enter” ubicada en la avenida De las Américas y calle Juan G. Artigas de la colonia Américas, Mendoza entró junto con otro hombre para disparar en contra de Édgar Ulises Flores Cuevas y una mujer que ahora tiene la calidad de testigo protegido número uno.

La causa de muerte de Flores fue una laceración encefálica causada por proyectil de arma de fuego disparada en la cara; mientras que la testigo sufrió lesiones en el mentón, en la mano izquierda y en el hemitórax del lado izquierdo. El primer hecho se clasificó por el MP como homicidio calificado y el segundo como homicidio calificado en grado de tentativa y a Mendoza se le acusó de ser coautor. 

En la escena del crimen se localizaron ocho indicios, tres de estos correspondes a tres casquillos percutidos, tres manchas de sangre, un proyectil deformado y un fragmento de bala. 

Una empleada del negocio declaró ante el MP que ese día entraron dos hombres a la farmacia y le dijeron a su jefe Édgar Ulises que se trataba de un asalto, ella alcanzó a refugiarse en una de las dos oficinas y cuando vio que pateaba la puerta de esa habitación, activó la alarma porque la traía en su llavero. 

La sobreviviente declaró ante la representación social que observó a través de un monitor la entrada de dos sujetos al negocio y cuando menos pensó ya estaban junto a ella poniéndole una pistola en la cabeza y le dijeron que era un asalto, vio a Édgar hincado y él le dijo que les daba lo que quisieran. 

Explicó que también a ella la hincaron, le pidieron sus joyas, su celular y cuando se activó una alarma escuchó unos cinco disparos y quedó inconsciente. Cuando despertó sintió un dolor muy fuerte en el corazón, estaba sangrando y le pidió ayuda a la empleada pero ésta sólo gritaba desesperada junto al cadáver de Édgar. 

“Yo pensé que me iba a morir ahí, salí arrastrándome, pedía que me ayudaran. La gente me miraba y fui a un consultorio para que me atendieran porque me salía mucha sangre de la boca y me dijeron que no podían porque no estaba el doctor. Fue cuando un señor de muletas me dijo que qué había pasado, le dije que Édgar estaba muerto y que me habían dado un balazo en el corazón. El dueño de la carnicería me dijo que me subiera a su camioneta y le pedí que me llevara al hospital”, declaró la víctima.

El juez le impuso al acusado la medida cautelar de prisión preventiva, para garantizar su presencia a juicio.


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