Juárez
Balacera en el Km 29

Más de mil tiros; había niños cerca

La vida de los menores estuvo en riesgo; nos ocultamos debajo de las camas: vecinos

El Diario

Staff
El Diario de Juárez

domingo, 23 febrero 2020 | 09:25

Ciudad Juárez.- Acompañada de sus tres hijos, “Lourdes” acababa de llegar a su casa en la calle Crisóforo Caballero de la colonia Kilómetro 29, alrededor de las 2:40 de la tarde.

Apenas había cerrado la puerta principal cuando empezó a escuchar una serie de disparos que no se detuvieron por más de 30 minutos. Las autoridades contabilizaron más de mil elementos balísticos.

La situación obligó a la mujer y a sus hijos de 10, 9 y 7 años, así como a su sobrino de 7 años, su hermana y una bebé de 18 meses a meterse debajo de las camas y a arrastrarse hasta el baño.

Así vivió la balacera entre agentes estatales y de la Policía Federal contra delincuentes el pasado viernes, que dejó seis personas muertas.

El terror para Lourdes continuó cuando percibieron que en el techo de su casa había policías disparando y que gritaban dando instrucciones e intentando responder a los balazos provenientes de una casa de dos niveles ubicada justo frente a su vivienda, y que al parecer era un refugio donde se descargaba mercancía de tráileres y de forma habitual había mucha movilización de vehículos y personas jóvenes.

"Me vine a la casa, metí la camioneta, cerré el portón y en cuanto cerré la puerta se empezó a escuchar todo, los balazos. Recogimos a los niños y nos pusimos abajo de las camas, a resguardarlos porque no sabíamos ni qué pasaba”, dijo Lourdes mientras pedía una bolsa para subir al techo de sus propiedad a recoger casquillos.

“Estaban ellos (los supuestos agresores) ahí en un carro blanco y en uno gris platicando y nunca nos imaginamos porque no vimos ninguna patrulla. Pero los del carro gris empezaron a dispararles a los policías que iban pasando, yo creo que se sintieron asustados y empezaron a dispararles”, contó.

La hermana de Lourdes prosiguió el relato: “Nos metimos en los cuartos, en los baños, traté de refugiar a los niños donde Dios me dio entendimiento. Empezamos a escuchar a muchos policías que decían dele, policía caído. No sabíamos ni dónde ocultarnos porque estaban a los lados de la casa, corríamos al baño a escondernos y se escuchaba que caían los casquillos bien feo al techo, dicen que fue como media hora, para nosotros fue una eternidad”.

Junto a la casa de esa familia, una maestra y su hijo de 2 años fueron evacuados por policías cuando el enfrentamiento tenía varios minutos y la docente ya había corrido a una habitación ubicada en la parte posterior sin saber que a su casa construida con sheetrock ya habían entrado cuatro proyectiles. 

“Ya estando en el baño, como a los cinco minutos entraron los policías. Me quitaron a mi niño, fue al que sacaron primero, luego a mí me pusieron el chaleco y me sacaron. Afuera estaban todos los policías, el patio estaba lleno. Cuando me sacaron estaba en trascurso la balacera, me pusieron debajo de una mesa, un policía me protegió y ya después me sacaron por donde tiraron la malla, me metieron a una casa y luego a otra”, contó la maestra de 21 años, quien expresó su agradecimiento a los tres agentes que la rescataron. 

Ayer aún estaban los cordones rojos rodeando la casa en conflicto, la número 11517 de Crisóforo Caballero, y en el patio quedó un tráiler, una motocicleta y varias botellas de alcohol vacías. Adentró había muebles en desorden y ropa ensangrentada. 

Frente a la vivienda quedó el barandal derrumbado, sobre la calle de terracería había un charco de sangre y las paredes de la casa en todos los frentes presentaban orificios de balazos; las ventanas fueron destruidas por los plomazos de armas calibre .223, 9 milímetros y .308.

Poco a poco los vecinos comenzaron a salir, y el único tema de conversación era el enfrentamiento.  

 “Como yo me quedo con dos nietecitos, de uno y tres años, les dije a los niños ‘son balazos’. Escuchaba que corrían, como siguiendo a otros, que gritaban y andaban en los terrenos y en las casas. Sentía que me daban un balazo a mí, me tiré al suelo con los niños porque andaban bien asustados, grité y grité, y ni modo, al suelo, diciendo que Dios nos cuide y así nos quedamos en el piso, llorando con los niños”, contó una mujer de la tercera edad.  

“Mi esposa estaba aquí en el jardín y oyó los primeros balazos y no era más que una patrulla de los estatales y a ellos les dispararon, ahí fue donde un policía fue herido. Yo alcancé a meter a mi esposa y a cerrar fuerte, alcancé a ver al policía que se dobló. De ahí siguieron rafagueando más fuerte los muchachos y llegaron los refuerzos muy rápido”, contó un hombre al revelar que ellos están dedicados a impartir un programa de valores en esa zona y el enfrentamiento es un reflejo, dijo, de la falta de respeto por la vida.