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Juárez

Llegan desde temprano por su comida calientita

Urge ayuda al comedor Casa Betania para alimentar a los cientos de migrantes que se atienden ahí

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez

sábado, 12 noviembre 2022 | 06:00

Manuel Sáenz / El Diario de Juárez | Los extranjeros en las instalaciones ubicadas en la esquina de calle Juan Mata Ortiz y Begonias, de la colonia Bellavista Manuel Sáenz / El Diario de Juárez | Se dicen migrantes agradecidos por el apoyo del comedor, ya que muchos no tienen recursos para subsistir en esta frontera

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Ciudad Juárez.— Desde hace casi un mes, Casa Betania alimenta cuatro días a la semana a más de 300 migrantes de origen venezolano que acampan en el bordo del río Bravo, por lo que necesita el apoyo de la comunidad binacional para poder preparar los más de mil 200 platillos semanales. 

Aunque sus puertas abren a las 11:00 de la mañana, todos los lunes, miércoles, viernes y sábados los sudamericanos comienzan a arribar desde una hora antes a la esquina de la calle Juan Mata Ortiz y Begonias, de la colonia Bellavista, en busca de un plato de comida caliente y algo de ropa. 

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Después de pasar las frías noches bajo carpas o sólo sobre cobijas, frente a Estados Unidos, mujeres, hombres y niños son recibidos en grupos de 15 a 20 personas en el comedor de la Diócesis de Juárez, que lleva el nombre en alusión a un pueblito cercano a Jerusalén, a donde Jesús solía ir porque ahí estaban sus amigos Lázaro, Martha y María, y era como un lugar de descanso para él.

Casa Betania significa también “casa del pobre” y la intención del comedor de la parroquia Nuestra Señora del Rosario –que abrió hace casi cinco meses sus puertas cerca de la frontera por iniciativa del sacerdote Héctor Xavier Villa, entonces párroco de Nuestra Señora del Rosario–, es servir a los migrantes más necesitados, como en su momento fueron los provenientes de Haití y actualmente los venezolanos. 

“Como sacerdote, sí le pido a la comunidad que sea solidaria, los necesitamos. Nos pueden apoyar con todos los alimentos, pero siempre estamos necesitados de atún, latas de verduras mixtas, paquetes de pasta de cualquier tipo, mantequilla, aceite para poder cocinar, verduras como chile, tomate, cebolla y ajo. Y carne de cualquier tipo, también usamos mucho huevo, la avena y desechables”, dijo el párroco Luis Felipe Ramos López. 

El sacerdote pidió también el apoyo de artículos desechables, como vasos, cubiertos, servilletas y platos de unicel con tapadera, debido a que muchas personas deciden llevarse su comida. Además de paquetes de agua fresca.

Acuden tras quedarse 

varados aquí

Relató que los migrantes venezolanos descubrieron el comedor para migrantes desde que la frontera de Estados Unidos les fue cerrada y se quedaron varados en esta ciudad. 

“El acuerdo migratorio salió el (miércoles) 12 de octubre, y ya para el viernes de esa semana empezamos a tener afluencia de migrantes (venezolanos), la siguiente semana más y la tercera semana todavía más. La gente ya sabe que este es su comedor especial para ellos, para los migrantes, sin costo alguno. Y que esta parroquia ofrece también sus servicios religiosos para ellos”, informó. 

Actualmente el comedor no recibe apoyo gubernamental de ningún tipo, por lo que todos los alimentos se preparan con la ayuda  de la misma comunidad de algunas otras iglesias de Juárez y El Paso, así como del apoyo en especie de la Casa del Migrante.

“A nombre de nuestro señor obispo (José Guadalupe Torres Campos), que está comprometido con la causa migrante, que ha estado pendiente de este comedor, de la Casa del Migrante y de otros albergues que tenemos en distintas parroquias de la ciudad, sí le pido a la comunidad que sea solidaria. Necesitamos voluntarios, quien quiera venir, aquí mi gente de la parroquia es la que está, son catequistas, del grupo de matrimonios, de confirmaciones, de pláticas prebautismales, ellos mismos son los que vienen a preparar la comida y ellos son los que sirven la comida, yo estoy con ellos en ratos, pero no puedo estar siempre y somos pocos, necesitamos voluntariado”, destacó el sacerdote. 

Largas jornadas de trabajo

La preparación de los alimentos comienza desde las 8:00 de la mañana y el trabajo termina hasta las 3:00 o 4:00 de la tarde, debido a la cantidad de alimento que tienen que preparar diariamente, y como cocinan los alimentos con los que cuentan a veces tienen que preparar distintas comidas para que alcance para todos. 

Ayer, el camioncito de comida de Gusteau International los apoyó con huevo con chorizo, winnies y frijoles, mientras que los voluntarios de Nuestra Señora del Rosario y el propio sacerdote prepararon más frijoles, pasta, soya y aguas de sabores. 

Diariamente, cada uno de los tres vitroleros con capacidad para 20 litros de agua se llenan de cuatro a cinco veces. Y también se necesita de apoyo para pagar servicios como el agua, la energía eléctrica y la manutención de la misma casa. 

“No podemos recibirlos a todos a la vez, los recibimos por tandas, es un espacio chico; pasan, comen, les pedimos a las mismas personas que nos ayuden a limpiar la mesa, luego pasan a un cuarto aparte en donde ellos pueden recibir las prendas que necesiten y luego ya se van y pasan otros 15, 20, y así de 11:00 de la mañana a 2:00 o 3:00 de la tarde”, explicó Ramos López.

‘Sin ellos no sería posible’

Rodrigo, de 24 años y originario de San Fernando, en la frontera de Venezuela con Colombia, fue ayer de los primeros en llegar a Betania, donde después de colocarse gel antibacterial pudo sentarse y comer un plato de comida caliente, en un sitio cálido. 

“Gracias por su ayuda, mientras nos puedan seguir ayudando que nos sigan ayudando, nosotros sabemos agradecerles todas las cosas que están haciendo por nosotros. Sin ellos esto no sería posible, porque es difícil sobrevivir cuando uno no tiene, y la comida es lo más importante”, dijo el sudamericano. 

“Sí nos han ofrecido albergue, pero la verdad nosotros queremos aguantar y ver qué pasa en la frontera, y estamos en la carpa. No perdemos las esperanzas, como uno viene de tan lejos, uno viene por un sueño, de ayudar a su familia”, explicó.

Hacen falta voluntarios

Rodrigo fue de los primeros en llegar con la esperanza de encontrar algún pantalón para él, debido a que el apoyo de ropa de hombre en el campamento es escaso; sin embargo, por falta de personal ayer no se abrió el área de donaciones, por lo que se necesitan voluntarios. 

Para apoyar puede acudir a la calle Juan Mata Ortiz #805, en la colonia Bellavista, los lunes, miércoles, viernes y sábados, de 8:00 am a 2:00 pm.

Más de 1,200 platillos semanales los que deben preparar

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