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Juárez

Linda, la perrita migrante que salvó a sus dueños en la selva

Junto a la familia, ha emprendido el camino desde Venezuela hacia esta frontera

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

jueves, 10 noviembre 2022 | 13:16

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez

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Ciudad Juárez.- Después de haber sido rescatada del maltrato que sufrió de cachorrita, Linda se convirtió en la quinta integrante de la familia de Roymer y Rubí, con quienes hoy suma cuatro meses de travesía desde Venezuela.

“Cuando pasamos el Darién vimos varios (migrantes) muertos y ella se ponía a llorar. Y, ella nos salvó de tres culebras en la selva”, narró la mamá de los niños de 12 y 9 años de edad, quien desde hace tres semanas forman parte del campamento venezolano instalado junto al río Bravo.

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La madre sudamericana, quien pidió omitir su nombre, relató que ella, su esposo y sus hijos, salieron de Venezuela el 10 de julio, pero la falta de dinero les impidió llegar a la frontera antes del 12 de octubre, cuando Estados Unidos impuso el Título 42 para los venezolanos, y abrió un programa especial para recibirlos vía aérea tras un registro.

 

Linda y su familia tuvieron que cruzar México, de sur a norte, caminado la mayor parte, lo cual les llevó 25 días, por lo que llegó con sus patitas hinchadas y muy cansada, pero nunca la abandonaron.

Y aunque les fue quitada cuando se entregaron a la Patrulla Fronteriza y estuvieron separados una semana de ella, lograron rescatarla gracias a un paseño que fue por ella y se las trajo de regreso, narró la madre quien busca llegar a Estados Unidos para darles una vida mejor a sus hijos.

 “Fue una travesía que gracias a Dios cuando pasamos, en el Darién ella fue la que me ayudó, porque el Darién no es fácil, no es juego. Ella sí venía asustada, pero nos salvó de las culebras, cuando íbamos saliendo de la playa, en un árbol que uno tenía que pasar o por encima o por un lado, había una culebra metida, ella se dio cuenta y saltó y empezó, ahí nos dimos cuenta que había una culebra. Los muchachos mataron la culebra y pasamos, gracias a Dios que a ninguno picó”, narró.

 

En total, duraron siete días caminando por la selva del Tapón del Darién, entre Colombia y Panamá. 

“Seguimos en la lucha y en todos lados nos querían quitar a Linda y yo lloraba, decía que no, porque incluso la perra duerme con los niños. Nos la querían quitar en Panamá, cuando llegamos al albergue de la ONU, que no podía estar ahí y nosotros dijimos que no, que entonces nosotros íbamos a salir, no importa que no nos dieran apoyo, pero sí nos dejaron estar con ella”, relató.

Cuatro días después salieron del albergue de las Naciones Unidas y comenzaron a caminar nuevamente al interior de Panamá en busca de un camión de pasajeros, pero tampoco los querían recibir con la perrita.

“No nos querían montar en ningún lado. Gracias a Dios, sí, después nos montó un señor y nos llevó hasta la terminal. En Nicaragua no pesó tanto, en Costa Rica también para montarnos en el autobús también me decía una muchacha que se la dejáramos pero no, no íbamos a seguir sin ella”.

Tras batallar para poder viajar con ella, decidieron hacerla pasar por un bebé, cargándola en sus brazos y cubriéndola con una cobija, cuando se subían a los camiones.

“México lo cruzamos caminando, y cuando nos fuimos a Estados Unidos a entregar la perra estaba muy cansada, y la muchacha de migración que estaba allá adentro (de la Patrulla Fronteriza) nos preguntaba qué tenía y nos dijo que la lleváramos con un veterinario”, recordó.

Dijo que eso primera vez que cruzaron la frontera entre Ciudad Juárez y El Paso solo duraron dos horas en Estados Unidos, y fueron devueltos con Linda. Pero, a finales de octubre, cuando comenzó el rumor de que el gobierno de Joe Biden sí estaba recibiendo a familias con niños volvieron a cruzar, y esta vez sí fueron separados, ellos fueron expulsados después de dos días y ella duró una semana en un refugio en El Paso.

“Muy agradecida con el señor Mario Durán que nos la trajo, yo le dí el documento, le di un audio en donde confirmábamos que éramos los dueños y la identificación de mi esposo y gracias a Dios sí nos la trajo, la trajo de sorpresa y fue una emoción muy grande, de verdad que sí”, relató.

“Cuando me vio, saltó”, dijo Roymer, quien duerme con Linda y juega con ella durante el día en el campamento en el que cerca de mil venezolanos viven frente a Estados Unidos.

“Ella fue una perrita muy maltratada, la rescatamos, no podíamos tenerla en donde estábamos, pero luchamos, luchamos y ahí la tuvimos y luego empezó (la travesía). Ella es una perrita muy buena, pero eso sí cuando se meten con los niños los defiende mucho. Cuando caminamos por Mexico se le hincharon sus patitas, pero un amigo ecuatoriano que se llama Christian también ayudó a cargarla porque sabía que la perra venía muy cansada y no la íbamos a dejar”, dijo la mamá de Roymer mientras él corría con ella junto al río Bravo. 

Apoyados por la comunidad binacional, la familia sudamericana pide una oportunidad para cruzar la frontera, mientras que el padre de familia ha sido empleado por días en el Centro de la ciudad.

“Gracias a Dios aquí estamos y esperaremos qué decisión nos tiene Dios preparada para nosotros y para ella, y no podemos ir a un refugio, porque no nos aceptan con ella y no la vamos a dejar”, aseguraron.

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