Limpian el Bravo por venta de predio estadounidense

Desde hace tres días, estadounidenses despejan los límites de la frontera entre Nuevo México y Texas con México

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El Diario de Juárez
miércoles, 22 mayo 2019 | 06:00
Carlos Sánchez / El Diario de Juárez

Ciudad Juárez— Desde hace tres días, estadounidenses despejan los límites de la frontera entre Nuevo México y Texas con México, a un costado de la Casa de Adobe, una propiedad privada que según versiones extraoficiales es negociada con una empresa asiática. 

Lori Kuczmanski, vocera en Estados Unidos de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA o IBW, en inglés) confirmó ayer que se trata de obras en un terreno privado. Y dijo que los trabajos deben ser supervisados para asegurarse que el flujo de agua no sea interrumpido y llegue al río.

Trabajadores comentaron ayer que la zona en donde se observó la maquinaria es despejada para permitir el paso del agua de los cerros hacía el río Bravo, que en el vecino país es llamado río Grande.

Se dijo también que el emblemático punto ubicado a un costado de la Casa de Adobe, donde se unen Nuevo México y Texas con Chihuahua y cuya única división entre los dos países es un pequeño cordón en el punto, es propiedad de un hombre de unos 85 años quien ha decidido vender el predio.

De manera extraoficial, los trabajadores aseguraron que las negociaciones de venta que está llevando el hombre son con una constructora, cuyo anuncio oficial se realizaría en tres semanas.

Durante un recorrido por la zona, ayer se observaron también agentes de la Patrulla Fronteriza a bordo de una unidad oficial, además de cinco agentes más que arribaron para platicar con los trabajadores de la obra, a bordo de una camioneta negra, sin logotipos oficiales.

La zona de la Casa de Adobe es desde hace semanas vigilada por una unidad de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM).

También se vieron trabajos de limpieza en el río internacional que divide a Estados Unidos de México, así como trabajos a lo largo del bordo del río de lado estadounidense, donde cada domingo decenas de fronterizos acuden a nadar, pese a las recomendaciones de Protección Civil municipal de no hacerlo, y donde también se registra el cruce de migrantes.