La realidad es muy lamentable, ha habido abusos contra inocentes criaturas: Aristeo Baca

El sacerdote Aristeo Trinidad Baca Baca, de 76 años de edad, ha realizado por más de 30 años labor altruista en la ciudad

Salvador Castro/
El Diario de Juárez
domingo, 10 febrero 2019 | 06:00

El sacerdote Aristeo Trinidad Baca Baca, de 76 años de edad, ha realizado por más de 30 años labor altruista en la ciudad, con la creación de una guardería, un hospital, una casa hogar para adultos mayores y además trabajó para crear un hospicio para enfermos mentales en la colonia Santa María.

Baca fue durante años párroco del santuario de San Lorenzo y después estuvo al frente de la parroquia Santa María de la Montaña, donde por 18 años ha sido también el coordinador del Viacrucis.

Además fue un colaborador durante años del obispo, don Manuel Talamás Camandari.

Durante la década de 1990, Baca fungió como capellán de la iglesia que se encuentra dentro del Cereso local, donde se dieron también dos obras: en el interior, la capilla del área femenil y en el exterior, una hospedería para recién liberados.

El sacerdote se distingue por su trabajo en la pastoral de la ciudad, pero sobre todo por su gran obra social y de servicio en guarderías, hospitales, asilos, primarias, secundarias y estaba iniciando algunas clases de universidad.

El conjunto dedicado al bienestar de los habitantes de la colonia Santa María se encuentra ubicado en el surponiente de la ciudad, surgió hace más de 20 años, cuando  Baca realizaba trabajo de misionero con un grupo de colaboradores.

El religioso fundó el Desarrollo Comunitario Santa María, ya que en un principio la idea del padre fue crear una guardería, el comedor infantil y una clínica pequeña, después fue creciendo y surgieron la casa hogar, el colegio y el asilo.

El edificio se construyó gracias a las aportaciones de donadores encabezados por la Fundación del Empresariado Chihuahuense, Coprechisa, Fondo Unido, Gobierno del Estado, Municipio, Federación y la comunidad en general.

Baca en una ocasión opinó para el periódico Presencia de la Diócesis de Ciudad Juárez (14 de septiembre 2018) ante los casos de pedofilia por parte de sacerdotes católicos que han causado no sólo escándalo en la Iglesia, sino también dolor en sus integrantes.

“La realidad es muy lamentable, ha habido abusos contra inocentes criaturas, no me quiero endurecer en mi posición porque no quiero levantar un índice acusativo, pero tampoco quiero convertirme en cómplice con mi silencio. Tengo que admitir humildemente que habemos hermanos sacerdotes que no logran controlar sus emociones y no las encauzan en una espiritualidad de entrega, de oblación a Dios; si no estoy unido a Cristo naturalmente voy a fallar, pero estoy pensando en una adulta, que sería lo natural, no con un inocente. Frente a la cantidad enorme de hermanos que son fieles, estamos en un tiempo en que lo único que importa es echar tierra y lodo a lo que el sacerdote está llamado a ser: un faro que ilumine”, expresó.

Agregó: “Debemos solidarizarnos con las víctimas y sus familias, son miembros de la Iglesia, han sido objeto de burla, de escándalo, están sufriendo, han sido burladas por alguien que era digno de toda confianza”.