La frontera más cara para migrantes

‘Polleros’ les cobran hasta 9 mil dólares en esta región y aun así los engañan

Hérika Martínez Prado /
El Diario
viernes, 08 febrero 2019 | 06:00

Ciudad Juárez- La construcción del muro, las caravanas centroamericanas y la cercanía con El Paso y Sunland Park, ha sido aprovechado por las redes de tráfico de personas para convertir a Ciudad Juárez en la frontera más cara para cruzar de manera ilegal hacia Estados Unidos.

De acuerdo con migrantes, los ‘coyotes’, ‘polleros’ o guías manejan tarifas diferentes para los mexicanos y para los centroamericanos, a quienes cobran hasta 9 mil dólares –equivalentes a casi 172 mil pesos– por internarlos en el vecino país o hasta 6 mil dólares, equivalentes a 114 mil 600 pesos, por dejarlos en el bulevar Juan Pablo II, a unos pasos de la línea divisoria.

“Juan” huyó en enero de Honduras con la intención de pedir asilo político en Estados Unidos debido a la violencia en su país. Él salió con su esposa e hijos, y con ellos venía un amigo que traía a un niño de un año y medio de nacido, pero un ‘coyote’ les ofreció guiarlos hasta esta frontera.


‘Los pasan por puntos ciegos, como el río’ 

El integrante de la red que opera desde Honduras hasta Juárez les dio dos opciones de cruce. La primera era guiarlos hasta las autoridades de Estados Unidos para que les solicitaran el asilo político y la segunda, internarlos de manera ilegal hasta alguna ciudad del vecino país.

“Sólo por venir a entregarlos a migración son 6 mil dólares, ahora si quieres que te metan hasta adentro son 9 mil dólares, pero es por pareja de un niño y un adulto”, explicó el hondureño, quien por falta de dinero decidió viajar aparte de la caravana que llegó hace unos días hasta Piedras Negras, Coahuila.

Él y su familia arribaron ayer a la Casa del Migrante de Ciudad Juárez para solicitar el asilo a través del listado de espera que mantienen el Grupo Beta del Instituto Nacional de Migración y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés).

Su amigo sí contrató al “coyote”, quien a cambio de los 6 mil dólares sólo lo dejó con su hijo en el bordo del río Bravo y le dio indicaciones de esperar a que llegaran las autoridades de Estados Unidos, con quien tenía que entregarse.

“Los entregan adentro, de modo que los agarre Migración (la Patrulla Fronteriza). No los pasan por el puente, los pasan por puntos ciegos, como el río. Él estuvo dos días en el llano del río y luego lo detuvieron y ya está allá, esperando el asilo político”, dijo sobre su amigo.

 Otro migrante guatemalteco que llegó hace unas semanas hasta el río Bravo narró que viajó desde su país con un guía, quien le ayudó a ingresar sin documentos a México y luego lo trajo hasta Juárez, donde lo llevó a la altura del puente internacional Zaragoza, y le dijo que cruzará el río y esperara a los “migras”, pero se cuidara de los policías mexicanos.

Todo el viaje, hasta esta frontera, le costó al guatemalteco 4 mil dólares, equivalentes a más de 76 mil pesos, los cuales pagó su hermano desde EU.

Entre las ventajas que los “coyotes” les ofrecen a los migrantes para cruzar por esta frontera está que sólo caminan unas horas para llegar a El Paso o Sunland Park, mientras que por fronteras como las de Sonora caminan durante ocho días, principalmente de noche para no ser descubiertos por los drones que utilizan las autoridades estadounidenses y donde corren todos los peligros del desierto, como hambre, sed y frío o calor extremos.

José Gabino ha cruzado tres veces por el desierto de Arizona, donde ha caminado por una semana, en la que ha sido testigo de cómo el cansancio y el hambre obligan a otros migrantes a entregarse a la Patrulla Fronteriza.

La primera vez que cruzó fue en 2013, cuando pagó 5 mil dólares y la última fue en 2017, a cambio de 8 mil dólares, aseguró.

Eduardo es originario de Oaxaca y ha cruzado dos veces por esta frontera. La primera vez fue en agosto, por la zona de Jerónimo–Santa Teresa. “Caminando duramos ocho o nueve horas, pasamos por el lado del muro, venía la construcción ahí y ahí nos metimos”, narró.

Él cruzó con un grupo de migrantes mexicanos, guiados por un “coyote” que les cobró 4 mil 500 dólares a cada uno.

Todos fueron escondidos en una casa de una ciudad que él cree que era El Paso, donde los recogieron para trasladarlos a Dallas en un tráiler, pero fueron detenidos por 60 días.

Cuando son detenidos pueden continuar cruzando hasta que logran quedarse en Estados Unidos, y le pagan finalmente al “pollero”, por lo que en septiembre pasado Eduardo volvió a intentar cruzar por los cerros de Rancho Anapra, pero después de una hora y media de caminar volvió a ser arrestado y esta vez permaneció 90 días en la cárcel.

Por Altar, Sonora, los migrantes tienen que caminar durante dos días y medio, sin “coyotes”, pero deben pagar “el uso de piso”, cuya cuota va de los 2 mil a los 3 mil pesos, comentó otro migrante.

Vecinos de Anapra explicaron que las cuotas aumentaron a raíz de la construcción del muro, debido a que también existe una mayor vigilancia en la frontera por parte de los agentes estadounidenses, pero que manejan distintas tarifas para los mexicanos, a quienes cobran entre 4 mil y 4 mil 500 dólares, y para los centroamericanos, quienes deben pagar más, según el país del que provengan.

Deportados explicaron ayer en la Casa del Migrante que los “coyotes” les ofrecen distintas formas de pago. En algunos casos son sus familiares que viven en EU quienes les depositan el dinero para que los crucen, otros pagan la mitad y una vez que comienzan a trabajar allá cubren el resto. Algunos más pagan hasta que logran internarse en el vecino país, sin importar cuántas veces los crucen. (Hérika Martínez Prado / El Diario)


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