Juárez

La Diócesis pasa por una profunda tristeza: párroco

Después de que el sacerdote Aristeo Baca Baca fuera condenado a pasar 34 años

Salvador Castro
El Diario de Juárez

viernes, 05 marzo 2021 | 06:00

Ciudad Juárez— Después de que el sacerdote Aristeo Baca Baca fuera condenado a pasar 34 años, cinco meses y 10 días de prisión por los delitos de violación sexual agravada y abuso sexual agravado en contra de una menor de edad, el párroco de Catedral, Eduardo Hayen Cuarón, en su blog escribió que la Iglesia pasa por una noche oscura y su postura es guardar un respetuoso silencio e invitar a la oración.

“La Diócesis pasa por una profunda tristeza. La noticia de la culpabilidad y la sentencia al padre Aristeo Baca nos ha dejado una gran amargura en el corazón. Nos duele por una declarada víctima y un sacerdote condenado a prisión”, escribió.

Además, añadió, la honda división de los católicos entre quienes le condenan y quienes lo absuelven, es también causa de mucho pesar para quienes “queremos vivir en una iglesia unida, siguiendo el deseo de Jesús: que todo sea uno como tú, Padre en mí y yo en ti” (Jn 17, 21).

Escribió que un solo abuso por parte de un sacerdote debe dolernos hasta el fondo del alma, ya que el sacerdote es un don de Dios para su pueblo. “Cuando este regalo de Dios se desvirtúa, el daño que se puede causar es enorme, y en el caso de abuso sexual, es grave pecado de escándalo que obstaculiza, en toda víctima, su camino hacia Dios”.

Mencionó que ante la condena que ha hecho un tribunal a un sacerdote de su diócesis, por este motivo, “no podemos hacer menos que derramar lágrimas de pesar”.

Escribió que hay quienes creen que, aun después del juicio, el padre sigue siendo inocente y para ellos el dolor es aún mayor.

“Los católicos que lo creen culpable, si realmente aman a la iglesia, no debería de alegrarse por su condena al estilo de los colectivos feministas que piden ‘el ojo por ojo’, sino que deben de entristecerse por la herida hecha a una declarada víctima y al sacerdocio”, expresó.

Señaló que su postura ante el caso del padre Aristeo Baca es, en sintonía con el obispo, la de guardar un respetuoso silencio e invitar la oración. “Sabemos que la justicia humana está llena de imperfecciones y que la justicia de Dios nada sabe de venganzas sino de misericordia”.

El religioso hizo una invitación a orar por la Iglesia y por todos los involucrados en este doloroso proceso, “especialmente por la niña y el sacerdote para que Dios, en su misericordia, restaure sus almas, que tan gravísimo daño han sufrido”.

“Como iglesia atravesamos por una noche oscura y, en medio de la noche, la actitud más sensata es la oración… Y, sobre todo hemos de pedir a Dios por su iglesia, que a pesar de que sus miembros la enlodamos con nuestros pecados, es ella que la que nos sigue dando a Cristo”, escribió.