Juárez

Juárez, ‘el éxito vs extorsiones’

La organización México Evalúa analiza el trabajo y lecciones del delito en la peor época de violencia en la ciudad

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

jueves, 09 septiembre 2021 | 06:00

Tomada de internet | Imagen ilustrativa

Ciudad Juárez— Papelitos dejados en los negocios con el número de teléfono a donde se tenían que comunicar, para luego amenazarlos con hacerles daños a ellos, sus negocios o sus familias si no daban un pago semanal para financiar las actividades de la delincuencia organizada, fue uno de los distintas formas de extorsión de los grupos criminales, entre 2008 y 2009, en Ciudad Juárez.

En dicho lapso, 10 mil pequeñas y medianas empresas cerraron en la ciudad;  algunos establecimientos fueron quemados ante la negativa de sus dueños a pagar la “cuota”; aproximadamente 100 mil personas emigraron a El Paso, a sus lugares de origen o a otras entidades del país, entre ellas empresarios con sus familias y empresas. Pero gracias al trabajo realizado entre sociedad, empresarios y autoridades, actualmente, esta frontera es un caso de éxito contra la extorsión. 

A través del estudio Impuesto Criminal: La extorsión empresarial en Ciudad Juárez, la organización México Evalúa analiza el trabajo realizado, y analiza los problemas, las soluciones y las lecciones que se obtuvieron. 

A nivel estatal, Chihuahua tuvo un incremento del 49 por ciento en las extorsiones entre 2015 y 2019, cifra similar a la registrada a nivel nacional durante el mismo período. Sin embargo, su tasa de extorsión por cada 100 mil habitantes ha sido de las más bajas en los últimos años. 

En 2019 Chihuahua registró una tasa de 0.4 extorsiones por cada 100 mil habitantes, que se encuentra por debajo del promedio nacional de 6.1. Las carpetas de investigación iniciadas por extorsiones en Ciudad Juárez representan el 45.3 por ciento de todas las extorsiones cometidas en el estado Chihuahua. Sin embargo, la tasa de extorsión de este municipio es de 0.9 extorsiones por cada 100 mil habitantes, según las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. 

“Algunas pandillas llegaron a estar conformadas por vecinos, exempleados de los negocios, vigilantes de estacionamientos, taxistas, etcétera. Ésta fue la etapa en donde la ciudad se alteró de manera profunda y varios empresarios cerraron sus negocios dada la imposibilidad de operar y las amenazas impuestas sobre ellos, y fue sufrida por empresas de todos los tamaños y giros”, relata el estudio.

El delito de extorsión o cobro de piso se desarrolla en cuatro fases: selección de la víctima, contacto con la víctima, amenaza y negociación, y realización del pago. Cada fase tiene a su vez etapas con estrategias variables en cada una.

“Se da uno cuenta que este grupo tenía como un catálogo de negocios, ¿no? porque cuando hablaba y decía casi se oía un libro de… a ver, déjame buscarlo. Luego ya lo veía”, narró “E-7”, de 55 años de edad a México Evalúa, uno de los empresarios víctimas de extorsión en esta frontera. 

Los extorsionadores obtenían la información de sus víctimas a través de empleados o exempleados, por medio de charlas casuales, aunque en algunos casos les compraban  la información.

“De hecho, en veces, son las mismas personas que trabajan en los locales o si tienen un empleado que lo traten mal, pues esa persona, ¿sabes qué?... tiene feria. Venden la información”, relató un detenido por dicho delito. 

Del estudio se derivan recomendaciones las siguientes recomendaciones de política pública que pueden ser adaptadas en otros contextos similares del país para contener este delito.

Para las autoridades, las recomendaciones son combatir la corrupción policial para evitar la colusión, fortalecer la Unidad de Antiextorsión Empresarial, concentrar inteligencia y prevención en PYMES, diseñar protocolos estandarizados para protección a empresarios afectados en caso de amenaza Incentivar la denuncia, garantizando la seguridad de las víctimas y promover ministerios públicos móviles y especializados en extorsión.     Para las empresas, son no dejar documentación o correo en áreas de acceso público, no dar información confidencial en persona o por teléfono, las mismas personas deben atender siempre las solicitudes de información, ser cuidadoso en los datos que se comparten en redes sociales, buscadores de Internet  o bases de datos personales y no utilizar rutas de entrega o transportación rutinarias. 

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