Impulsa mujer crianza de abejas

Se interesa por apicultura para ofrecer miel auténtica a consumidores

Verónica Domínguez
El Diario de Juárez
lunes, 04 febrero 2019 | 06:00

Ciudad Juárez— Desde hace dos años Sonia Esparza se interesó por la apicultura al ver que las personas eran engañadas cuando se les ofrecía miel de abeja con características originales.

Luego de tomar un curso en Delicias, Sonia decidió pedir apoyo mediante un programa del Consejo Nacional del Ambiente (Conam) para instalar en el Ejido Villa Luz una criadero de abejas y producir miel real.

“Uno de los motivos por los que quise ser apicultora fue al ver cómo engañan a la gente con la miel falsa, porque no es miel, es jarabe lo que les venden; también al ver cuando la gente está enferma y en vez de sanar se enferma más, porque la miel de verdad sí cura”, refirió Sonia.

“Este producto es local, las abejas se alimentan de alfalfa y de alimentos que se producen en Samalayuca, por eso contienen nutrientes naturales”, comentó Sonia.

Otro de los motivos por los que la entrevistada se interesa por la apicultura es que en Samalayuca se vive de la agricultura y quiere concientizar a los productores de los beneficios de tener abejas en los cultivos, en los que en ocasiones se utilizan fertilizantes.


Convive con abejas para salir adelante

El color de la miel varía en sus tonalidades, en Europa por ejemplo, el color obscuro es el preferido, pero en México esa tonalidad se asocia con el piloncillo, por lo que las personas creen que no es miel real, relata.

Sonia explicó que la miel que está con grumos blancos o que se seca y cristaliza es la mejor, aunque todavía algunas personas piensan que porque se le adhiere a los recipientes una porción de penca el producto es mejor, sin embargo se mezclan con agua.

Desde diciembre pasado la apicultora incorporó a sus ventas el jarabe con propóleo, y algunas esencias de plantas naturales.

Son aproximadamente 80 cajones en los que se encuentran abejas carniola y carneolas italianas trabajando para producir miel, que Sonia vende en Samalayuca y en los ejidos aledaños, así como en Ciudad Juárez y El Paso.

En la época invernal Sonia alimenta a las abejas con plátano debido a que no hay floración para abastecerlas, y esa fruta contiene proteínas y otros nutrimentos, agregó.

Todas las abejas tienen una función diferente, algunas son llamadas policías, porque son las que cuidan a su reina, y otras se encargan de polinizar y llevar el alimento hasta las celdas.

“Cuando hay mucha floración, como el año pasado cuando había flor de mezquite, en un cajón en donde se produce la salsa con cinco celdas se generan aproximadamente 4 litros en 15 días”, comentó la experta.

El proceso para alimentar a las abejas inicia desde que el apicultor se protege con un overol y un velo para cubrir la cabeza, guantes y botas largas.

Posteriormente se enciende un ahumador con ramas secas y se llena de papel para que las brasas mantengan el humo que será un tranquilizante para evitar un ataque. 

Las cajas en donde se crían los insectos miden 60 centímetros de largo y 50 de ancho, y tienen cinco panales de cera con decenas de celdas, en las que sólo hay una abeja reina y varios machos llamados zánganos junto al grupo de las trabajadoras y cuidadoras de los panales.

Estos insectos sellan con propóleo, un antibiótico natural con el que protegen sus guaridas para protegerse de las bacterias.

Se da cuenta cuando la abeja está produciendo jalea cuando las celdas están llenas de huevecillos y hay una capa sellada u operculada.

Luego de alimentar a las abejas, se apaga el mechero y al salir de la granja todavía es importante portar el traje, encender el aire acondicionado del vehículo, abrir las ventanas y avanzar unos tres kilómetros de distancia para evitar una picadura del insecto, explicó parte de su proceso. (Verónica Domínguez / El Diario)

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