Juárez

Ilustre huésped del desierto

Hoy México conmemora 215 años del natalicio de Benito Juárez, personaje por el cual lleva su nombre esta noble ciudad

Luis Carlos Cano
El Diario de Juárez

domingo, 21 marzo 2021 | 06:00

Ciudad Juárez— Hoy domingo 21 de marzo se conmemora el natalicio de Benito Pablo Juárez García, acontecido hace 215 años en Guelatao, Oaxaca, quien como presidente de México despachó desde lo que era la Villa Paso del Norte e incluso encabezó una ceremonia por los festejos de la independencia nacional en esta población, la cual hace 133 años, el 15 de septiembre de 1888, fue nombrada en su honor como Ciudad Juárez.

Fue la mañana del 14 de agosto de 1865 cuando un señor de apellido Bartlett, empleado de la aduana estadounidense en El Paso, Texas, vagaba por las orillas del río Bravo y le llamó la atención el griterío de “¡Ahí viene, ahí viene Juárez! ¡Ahí está!”, narra el historiador y maestro universitario Pedro Siller Vázquez.

Entonces, Bartlett vio cómo la calle principal comenzó a llenarse de gente para esperar el paso del presidente mexicano y su escolta. Aprovechó el momento y se acercó a conocerlo personalmente: “La expresión de su semblante era simpática” –apuntaría más tarde–.

Su porte era el de un caballero pulcro y sabio, lleno de soltura y dignidad. Su conversación carecía de la fluidez y de la vehemencia que caracterizan a los españoles. Su voz era baja y agradable, y muy a menudo se interrumpía, como pesando la impresión de sus palabras.

Su indumentaria era la de un ciudadano presidente y, desde el punto de vista americano, impecable –levita negra de paño ancho, chaleco de lino blanco, guantes blancos, calzado pulido–. El traje, ajustado perfectamente a su cuerpo robusto, lo llevaba con la gracia de un cosmopolita acabado, platicaría el paseño sobre este acontecimiento.

La huida de los franceses

El presidente había partido de la Ciudad de México el 31 de mayo de 1863, después de que los franceses tomaran la ciudad de Puebla y estuvieran ya en las goteras de la capital de la república. Iba con dirección a San Luis Potosí, donde se había propuesto establecer su Gobierno, pero luego se trasladó a Chihuahua y de ahí a Paso del Norte.

Juárez salió de Chihuahua un 5 de agosto de 1865 rumbo a Paso del Norte, llegando el 14 de agosto, y fue recibido con alegría por los habitantes de Paso del Norte, lugar que se convirtió entonces en capital de la República, y desde aquí se hicieron los planes para poder derrotar la intervención francesa y al emperador Maximiliano.

Al salir de Chihuahua lo acompañaba un pequeño grupo de funcionarios y 300 soldados. Llevaban consigo, entre otras cosas, una imprenta en la que se estampaba el Periódico Oficial del Gobierno Constitucional de la República Mexicana.

La ruta que siguieron fue la de El Sauz, Encinillas, Aguanueva, Gallego y Carrizal. Luego, para evitar la zona de médanos, cruzaron hacia Guadalupe y llegaron a Paso del Norte la mañana del 14 de agosto.

Un grupo de empresarios entre los que estaban Inocente Ochoa, Mariano Samaniego, Espiridión Provencio y Rafael Velarde, fue el principal apoyo que tuvo Benito Juárez durante su estancia en Paso del Norte en 1865, dice el historiador José Mario Sánchez Soledad.

“Ellos no solamente le brindaron hospedaje en sus hogares, también le prestaron fuertes sumas de dinero para financiar la estancia de la República en la ciudad”, comenta.

El año de 1865 fue uno de los más difíciles para el Benemérito de las Américas, dice Sánchez Soledad: Estados Unidos se encontraba en guerra civil, los estados del sur iban a ser derrotados a principios de ese año; poco después asesinaron al presidente Abraham Lincoln, que era un apoyo y simpatizante de Benito Juárez.

Sin embargo, agrega, los momentos difíciles fueron atenuados por la calidez del trato de los habitantes del Paso del Norte.

El Grito de Independencia en Paso del Norte

Durante su estancia en esta región, narra el maestro Pedro Siller, Benito Juárez tuvo una reunión como parte de la ceremonia del Grito del 16 de Septiembre. Hubo una celebración, se invitó a las autoridades norteamericanas, se ofreció champaña a los invitados, estaban militares de Fort Bliss, Sebastián Lerdo de Tejada y otros miembros del gabinete juarista.

Comenta que en ese convivio ocurrió una anécdota que habla del carácter de Juárez: un muchacho que ayudaba, no era muy hábil en abrir las botellas del espumoso vino, entonces los militares cuentan que después de batallar un poco, el joven sacó el corcho y casi le pegó a Juárez en la cara, pero lo bañó con el contenido.

Lo que les pareció más interesante a los asistentes, fue que el presidente ni siquiera se inmutó, no perdió la compostura, ellos dicen que el carácter de Juárez era impasible, aun en los momentos de la intervención francesa no perdía la cordura, la semblanza, destaca Siller Vázquez.

Chihuahuenses leales

Benito Juárez es uno de los personajes que más ha influido en la historia de nuestra ciudad, relata el también doctor en Historia Social y Cultural.

“Chihuahua siempre ha estado junto con México en los momentos más difíciles”, dice el maestro Siller, “incluso, durante la época de la guerra con Francia, en la batalla de Puebla hay un batallón de chihuahuenses que fueron a pelear contra los franceses”.

“Ahí demostraron una amistad con Juárez que fue muy importante para que él decidiera venir a Chihuahua, a Paso del Norte, además de malas experiencias en Nuevo León y otros lugares”, detalló.

Benito Juárez llegó a Paso del Norte en 1865 y estaría en ocasiones diversas, iba a Chihuahua y regresaba; el tiempo que estuvo aquí llevó a cabo acciones muy importantes para la sociedad, como la creación del Registro Civil, que inauguró en esta localidad: hizo el libro 1, el acta número 1, indica.

El primer niño registrado era uno que venía de Nuevo México, pero que sus padres querían que fuera mexicano. Los padres trabajaban en el campo en aquel estado, comenta el maestro de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

El Benemérito de las Américas

En su estadía en Paso del Norte, Benito Juárez despachaba en la casa de correos, que estaba a un costado de lo que hoy es la Catedral. En una declaración dijo que no quería comprometer a nadie y el edificio del correo era una propiedad federal, por eso estuvo ahí.

Incluso, dice el maestro Siller, cuando en 1909 Porfirio Díaz vino a Ciudad Juárez a la entrevista con el presidente estadounidense William Howard Taft, el único lugar en donde se puso placa es donde vivió Benito Juárez.

Otro hecho destacado de la presencia de Benito Juárez en Paso del Norte fue que, estando aquí, recibió una carta del Congreso de Colombia en que se le declaraba Benemérito de las Américas, reconocimiento que le otorgaron porque América Latina tenía miedo de que, si México caía en una monarquía europea, caerían otros países como efecto dominó; por eso la lucha de Juárez era emblemática para toda América Latina.

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