Juárez

Especial

Fotos y video: Basura Covid la otra cara de la pandemia

Cubrebocas y guantes desechados aumentan el riesgo de contraer el virus u otras enfermedades

Eduardo Lara
El Diario de Juárez

miércoles, 30 junio 2021 | 12:49

Omar Morales / El Diario de Juárez | Guantes de latex tirados al aire libre Carlos Sánchez / El Diario de Juárez | Una mascarilla en plena vía pública Omar Morales / El Diario de Juárez | No existe una campaña de concientización Omar Morales / El Diario de Juárez | Cerca de clínicas y hospitales es en donde más se puede apreciar la presencia de esta basura Omar Morales / El Diario de Juárez | Toda clase de desperdicios para contener al coronavuris SARS-CoV-2 se encuentra a la intemperie en el relleno sanitario Omar Morales / El Diario de Juárez | La forma adecuada de deshacerse del material es depositándolos en los llamados ‘botes rojos’

El desecho de cubrebocas, guantes de látex o nitrilo y caretas, utilizados por miles de ciudadanos durante la pandemia ocasionada por el SARS-CoV-2, se ha convertido en un nuevo problema de salud pública en la ciudad, ante la falta de campañas e información para la población en general sobre la disposición final de estos productos. 

Quince meses después de que esta nueva enfermedad infecciosa llegó a la frontera y se impuso como reto a vencer, el inadecuado manejo de los residuos, utilizados a recomendación de las autoridades sanitarias para mitigar el contagio del coronavirus, significa otro riesgo a la salud, al ser cada vez más común encontrar este tipo de productos tirados sobre la vía pública. Algunos visibles en áreas cercanas a hospitales y clínicas, mientras que otros se pueden observar en predios baldíos, vialidades y zonas desérticas, lo que aumenta el peligro de contraer Covid-19 u otras enfermedades, explicaron especialistas. 

Durante la pandemia, tanto prestadores de servicio de recolección y separación de residuos sólidos, así como la población en general deben asegurar la aplicación de buenas prácticas para evitar contagios.

La Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental del Gobierno federal ha recomendado que guantes, toallas desinfectantes o cubrebocas, no sean tirados únicamente a la basura y mucho menos en la vía pública, ya que éstos deben ser colocados en una bolsa bien cerrada y de ser posible, identificarla como “Residuos de higiene”.

Cristina Arteaga Luna, bióloga y jefa del Departamento de Planeación Ecológica de la Dirección de Ecología Municipal, comentó que disponer de manera correcta de este tipo de artículos es un verdadero acto de responsabilidad humana, no sólo para mantener limpia la ciudad, sino para no poner en una situación de contagio a otras personas o a trabajadores dedicados a la recolección de residuos sólidos urbanos.

“Lo ideal es rociar estos artículos con solución ‘anti-Covid’ o algún tipo de detergente que pueda inhibir el virus y depositarlos en una bolsa cerrada y dejarlos algunas horas al sol para después tirarlos en la basura; también se recomienda que en el caso de cubrebocas, éstos sean cortados para prevenir que alguien intente reutilizarlos”, dijo.

La funcionaria explicó que en el caso de ser detectados por personal de Ecología Municipal arrojando residuos de este tipo en la vía pública, se exhorta primero a la persona a recoger su basura y deshacerse de ella de manera correcta. De ser omisos a las indicaciones de la autoridad, las sanciones por arrojar residuos sólidos urbanos en la calle pueden ir de 10 a 20 Unidades de Medida y Actualización (UMA), lo que significaría un golpe para el bolsillo de entre 896.2 y mil 792.4 pesos, dependiendo de la gravedad de la falta, según se explicó.

Un destello por poner orden que al final no funcionó

En marzo de 2020, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) publicó la “Cartilla de mejores prácticas para la prevención de Covid-19 en el manejo de residuos sólidos urbanos”, la cual pretendía otorgar a autoridades y ciudadanía un intento de guía para la disposición final de estos artículos, recomendaciones que por su complejidad no dieron los resultados esperados, señaló Gibrán Solís, director de Grupo AGA, quien además es miembro del Consejo Municipal de Ecología y presidente de la Asociación de Recicladores de Juárez.

En términos generales, es importante conocer que la basura se clasifica en tres grandes rubros, identificados como residuos peligrosos biológico-infecciosos, especiales y sólidos urbanos, los primeros son aquellos generados principalmente por hospitales, clínicas y similares; los segundos son los que pertenecen a centros industriales, por lo general, en este apartado entran aquellos espacios que producen más de 10 toneladas de desechos al día; mientras que el último grupo lo componen los desperdicios domiciliarios y comerciales.

Es en esta clasificación, donde se encontró uno de los principales obstáculos para la correcta aplicación de la cartilla, ya que tanto en la industria, como comercios y casas, desde marzo del año pasado se han utilizado artículos como cubrebocas o desinfectantes como una medida preventiva; sin embargo, Solís Kanahan señaló que si en una maquiladora, establecimiento o domicilio una persona portadora del virus desecha un producto como los antes señalados, provocaría que esa basura entrara de manera directa en el primer listado, obligando a los usuarios a contratar un servicio especial.

“Fue un destello de poner orden cuando empezó la pandemia; al inicio se estaba recibiendo mucha información todos los días sobre Covid, y a partir de ahí, se tomaron medidas emergentes como depositar estos artículos en bolsas cerradas e identificarlas para que los recolectores supieran que ahí iba material contaminado”, dijo.

Sin embargo, a pesar de los intentos, lo que complicó el proceso fue el transporte, ya que esta basura tenía que trasladarse de manera protegida por la autoridad hasta llegar al relleno sanitario para después ser dispuesta en una celda especial, convirtiéndose en una serie de responsabilidades que implicaban una inversión importante que al final no se hizo, según indicó el director de Grupo AGA.

“Creo que el tema es que dejamos de preocuparnos sobre el cómo evito el contagio para pasar al cómo sobrevivo y finalmente entramos a una etapa en la que nos interesa aún más cuándo nos vacunarán; es un problema complejo porque a casi 16 meses de pandemia no ha habido un acuerdo para instruirnos sobre cuál es el manejo correcto, y debo reconocer que tampoco se han hecho campañas para concientizar a la gente”, comentó.

Solís afirmó que hubo intentos por iniciar campañas en coordinación con las autoridades para instalar centros de acopio de este tipo de materiales, idea que nunca se pudo poner en marcha, por lo que instó a que aún se está a tiempo para retomar el tema y prevenir un mayor daño al medio ambiente y a la salud.

“El uso del cubrebocas no sabemos hasta cuándo va a permanecer, además se viene otro pico importante en el uso de estos artículos con el próximo regreso a clases, así que estos residuos se van a seguir generando. Creo que lo que nos faltó como sociedad, como autoridad y como juarenses fue haber sido más insistentes en que tuviéramos un plan de manejo que hoy no tenemos; es una cuestión de cultura y de convicción de cuidado a la salud y el medio ambiente”, afirmó.

‘Es imposible detectarlos’

Por disposición oficial, aquella basura clasificada como residuo peligroso biológico-infeccioso, debe tener como destino final la incineración, o en algunos de los casos un resguardo especial, sin embargo, es prácticamente imposible evitar que algunos de estos artículos lleguen al relleno sanitario mezclados entre la basura domiciliaria.

Manuel Peñaflor, coordinador del relleno sanitario, explicó que durante el año pasado, los desechos que llegaron a provenir de hospitales y clínicas u otros espacios eran depositados en una área de emergencia de aproximadamente 120 x 120 metros, destinada a la disposición final bajo incineración, para posteriormente hacer una cubierta de tierra para mover los residuos. Los trabajos eran realizados por una empresa privada, sin embargo, desde enero del presente año, a la fecha, dicha práctica se “regularizó”.

De acuerdo con Peñaflor, en lo que va del año, en el relleno no se ha vuelto a recibir este tipo de residuos; sin embargo, éstos siguen apareciendo mezclados entre las más de mil 535 toneladas de basura diaria que llegan a dicho espacio, ubicado a la salida de la ciudad.

“Es prácticamente imposible detectarla, pero la única prevención que nos queda es no contaminar las máquinas, así que en cuanto se localizan estos residuos, procedemos a hacer el empuje para compactar rápido y que no queden expuestos”, dijo.

A metros de donde se encontraban las pesadas máquinas depositando la basura de miles de juarenses, nos encontramos con Rubén Rojero, quien desde hace 54 años se dedica a “pepenar” entre los residuos para encontrar materiales que puedan ser revendidos, quien dijo a El Diario que la pandemia por Covid-19 lo ha obligado a él y a sus compañeros a redoblar los cuidados, ante el temor de contraer la enfermedad.

“Todo lo que es sanitario ni lo tocamos, lo dejamos aparte, cuando detectamos algo así, luego luego le decimos aquí a los ingenieros para que ellos saquen eso de una mejor manera; sabemos que uno se puede contagiar y tenemos que estar al tiro, por eso aquí traemos siempre nuestro cubrebocas, guantes y botas de trabajo para tener cuidado”, señaló.

‘Están hechos para proteger’

Wendy Ávila Coronado, subdirectora de medicina preventiva de la Secretaría de Salud estatal, comentó que algo importante a resaltar es que el cubrebocas está hecho para protegernos de no contraer el virus, sin embargo, es necesario seguir una serie de recomendaciones al momento de retirarlo para evitar que los esfuerzos sean en vano. 

Al momento de quitarse un artículo de estos, es necesario hacer previamente un lavado profundo y correcto de manos o bien usar gel antibacterial suficiente para cubrir toda la superficie de las palmas y dedos, y una vez retirado, evitar cualquier contacto con la cara.

¿Si mi cubrebocas no es lavable, cuándo sé que es necesario cambiarlo? Para que sea funcional, la mascarilla debe estar seca, es decir, no puede estar húmeda, si esto ocurre, entonces es indispensable colocarse una nueva”.

En el caso de aquellos tapabocas de tela, lo recomendable es lavarlos con agua tibia o caliente y jabón; algo importante es que al momento de llevar a cabo esta acción, se debe llevar puesto un cubrebocas limpio, ya que se está manipulando algo que pudiera estar contaminado con Covid u otro virus.

La funcionaria indicó que sí la mascarilla retirada ya no será usada de nuevo, lo más recomendable es cerrarla, rociarla de solución anti-Covid y posteriormente depositarla en una bolsa cerrada. Incluso recomendó tener en casa un bote especial para depositar las mascarillas que ya no sirven, con la intención de tener un mejor control de este tipo de residuos.

Desde el inicio de la pandemia a la fecha, el Gobierno del Estado ha iniciado una serie de campañas para promover cómo prevenir los contagios de Covid-19; incluso a través de tutoriales en YouTube, invitaba a los chihuahuenses a crear sus propios cubrebocas, fomentando el uso obligatorio de éstos.

Tanto que el 14 de noviembre de 2020 fue publicada en el Periódico Oficial del Estado (POE), la Ley que Regula el Uso Obligatorio de Cubrebocas y demás Medidas para Prevenir la Transmisión de la Enfermedad Covid-19 en el Estado de Chihuahua, en donde se contemplaron sanciones aplicables por no acatar las disposiciones.

Sin embargo, hasta la fecha, no existen en la ciudad campañas de concientización por parte de las autoridades para instruir sobre cómo deshacerse de manera correcta de estos artículos de prevención. 

Cómo deshacerse de estos desperdicios

• Rociar desechos con spray desinfectante o detergente

• Cortar los cubrebocas para evitar sean reutilizados

• Depositarlos en una bolsa bien cerrada

• Exponerlos al sol antes de tirarlos al contenedor

• Identificar el contenido con la leyenda ‘Residuos de higiene’

Qué dice la Ley

Por arrojar en lugares prohibidos este tipo de basura la Dirección de Ecología exhortará al infractor a recogerla y deshacerse de ella de forma correcta.

De ser omiso, se aplicará una multa de entre 10 a 20 UMAs, lo que equivale a 896 o mil 792 pesos

elara@redaccion.diario.com.mx

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