Exigen salida del Ejército de las calles

Estudiantes, padres y maestros de primaria piden seguridad con respeto a derechos humanos

Luz del Carmen Sosa/
El Diario de Juárez
jueves, 31 enero 2019 | 06:00

Estudiantes, padres de familia, maestros y la directiva de la escuela primaria Francisco González Bocanegra, ubicada en el fraccionamiento Riberas del Bravo etapa 9, exigieron la salida del Ejército de las calles y que las autoridades locales ofrezcan seguridad con un absoluto respeto a los derechos humanos.

La directora del plantel, Elizabeth Nieto Sánchez, dijo que su postura es que el Ejército no patrulle más las calles de la ciudad, al aseverar que la excesiva presencia policial registrada el pasado martes 8 de enero afuera del plantel “fue innecesaria y trasgresora de todo derecho al arrestar a maestros y padres de familia por sospechosos”. 

Uno de los profesores detenidos y que era auspiciado por la Fundación Zaragoza renunció por miedo y 95 niños se quedaron sin la clase de inglés, denunció públicamente.

Los afectados acudieron ayer ante la Subsecretaría de Educación y Deporte en la Zona Norte, para demandar que sea esta instancia la que interponga una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) por la agresión sufrida y entregaron por escrito una narrativa de hechos ante el secretario de la titular de la dependencia, Judith Soto Moreno, quien no se encontraba su oficina.

Ayer el fiscal Jorge Arnaldo Nava López afirmó que no se tolerarán abusos policiacos e invitó a los afectados a presentar la denuncia de hechos ante las autoridades competentes. 


La movilización

Poco antes de las 11:00 horas, un camión de transporte de personal trasladó de Riberas del Bravo a la profesora Elizabeth Nieto Sánchez, profesores del turno vespertino, alumnos y sus padres.

“Mi postura como docente y como ciudadana ante los hechos que vivimos ese martes negro es que los militares deben estar en los cuarteles, no pueden estar en las calles, el hecho que se suscitó el martes en nuestra escuela es una forma clara de demostrarnos que los soldados no deben estar en las calles”, insistió.

“Mucho menos deben estar a las puertas de una escuela, trasgreden los derechos humanos más elementales y ponen en riesgo a las niñas y niños. Vine a entregar un documento donde narro que había más de 100 policías y soldados que agredieron a dos maestros de inglés que son patrocinados por la Fundación Zaragoza y se llevaron a padres de familia arrestados. Como si fuera una zona de guerra”, insistió la docente.

Una de las personas detenidas fue Gabino Solís, de la asociación civil Nueva Esperanza, patrocinada por la Fundación Zaragoza que promueve los desayunos escolares en los planteles educativos ubicados en los polígonos de pobreza, así como las clases de inglés.

“Nosotros apoyamos a la escuela con maestros de inglés y alimentos para su comedor. Ese día del operativo fuimos abordados por los agentes de la unidad 113 de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) que los bajaron de forma violenta y nos dijeron ‘les vamos a cortar la cabeza y se las vamos a dar de tragar a los perros’, nos insultaron y nos remitieron a Barandilla; ahí nos dejaron salir luego de dos horas”, resumió el activista social.

Los maestros que apoyaron esta manifestación de inconformidad asisten al turno vespertino y apoyaron a sus compañeros que optaron por continuar con sus clases, mientras que los padres se solidarizaron con los docentes y la dirección escolar para exigir el respeto al personal del plantel y el cese de actos de terror por parte de las autoridades policiacas y el ejército.

“Su obligación es cuidar, no someter al pueblo, cómo se puede confiar en las autoridades si llegan a ‘levantar’ a los maestros, a sitiar una escuela y agredir a los padres. ¿Quiénes son los delincuentes?”, cuestionó una de las madres manifestantes.

Los inconformes se retiraron sin una respuesta oficial de las autoridades educativas.


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