Mina Gloria

‘Es un riesgo para las dunas’

Asegura bióloga activista que en caso de devastarse la sierra de Samalayuca, los ‘arenales’ podrían moverse de lugar

Hérika Martínez Prado/
El Diario
miércoles, 11 septiembre 2019 | 06:00
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La explotación de Gloria “es un riesgo, no hay mina sustentable; nunca la hay”, y una de las áreas afectadas podrían ser las dunas de Samalayuca, alertó la bióloga Yizni Graco, quien desde 2014 forma parte del frente ciudadano contra la mina a cielo abierto “Para que no nos mine la mina”.

“La formación de las dunas se ha debido precisamente a estas barreras naturales de la sierra de Samalayuca y la sierra Presidio, devastar esta zona, deshacer esta sierra implica también que las dunas puedan moverse, cambiar de lugar o perderse”, dijo la activista egresada de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y quien actualmente es maestra de Desarrollo Sustentable en el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez (ITCJ).

La activista destacó que debido a sus médanos, ubicados a 41 kilómetros de Ciudad Juárez, el desierto de esta frontera ha sido comparado con desiertos como el del Sáhara, en África, pero “la belleza escénica de sus dunas está en riesgo también, si ‘pelonamos’ esta sierra, los vientos van a cambiar de dirección”.

De acuerdo con el presidente seccional de Samalayuca, Javier Meléndez Cardona, la empresa canadiense VVC Exploration Corporation (VVC) actualmente se encuentra en la etapa de recaudación de la inversión necesaria para trabajar en Samalayuca, por lo que el próximo año podría comenzar la exploración de cobre a 53 kilómetros de Ciudad Juárez, 

Aseguró que sólo falta el permiso de construcción del Municipio, pero éste será solicitado hasta que la empresa reúna toda la inversión, que será de 4 mil millones de dólares, con lo que generará mil 200 empleos, entre directos e indirectos, y actualmente.

Meléndez Cardona también argumentó que el arranque de los trabajos de la unidad minera Samalayuca Cobre comenzarán con “algunos candados de tipo ambiental”, como que en lugar de cianuro se utilizará ácido sulfúrico en un 3 por ciento, dentro de una solución de agua para la lixiviación de los metales.

Otros candados son que no habrá más del 4 por ciento de excavaciones en la superficie que comprende la concesión minera, hasta que el tajo sea cerrado y “se hayan realizado medidas de mitigación”, además de que será utilizada el agua “el equivalente a lo que agarra una alberca olímpica (aproximado de 2 mil 500 metros cúbicos de agua), por mes”.

Ante esto la bióloga señaló que de cualquier manera la explotación de Gloria “es un riesgo, no hay mina sustentable, nunca la hay; una vez que explotas el suelo, este no se vuelve a regenerar hasta dentro de muchos miles de años”. Y “hay que tener bien bien en claro que esta es un área natural protegida precisamente porque el ecosistema se encuentra vulnerable por los proyectos que ya existen en la zona”.

Graco destacó que el desierto de Samalayuca es uno de los más diversos a nivel mundial debido a sus especies endémicas tanto de flora como de fauna, las cuales se pueden ver afectadas por este proyecto.

“Aquí nada más llueve 300 milímetros cúbicos al año, es decir, el único abastecimiento para los mantos es el agua de lluvia”, apuntó.

De acuerdo con los pobladores de Samalayuca, el acuífero se encuentra a unos 8 metros de profundidad,  y al almacenar grandes toneladas de agua con los ácidos utilizados en cada proceso de lixiviación se correrá el riesgo de que el concreto se dilate.

“El concreto tiene perforaciones y si son subterráneas puede contaminar el agua, a pesar de que esté ultra diluido el ácido es un riesgo para la salud. Cuando el agua pasa por una fase de tratamiento también hay cierta cantidad que se pierde por el mismo proceso de limpieza. Eso no nos cuenta, nada más nos dicen que son 3 mil metros cúbicos por mes para los procesos de lixiviación, pero no nos explican más de la perdida de toda esa agua que son miles de millones de metros cúbicos”, señaló la bióloga. 

El fin principal del agua es correr, recordó, y esa sierra genera las escorrentías de la lluvia, la cual si pasa por las piedras contaminadas llevará los ácidos al suelo y al subsuelo.

“La mina no es verde, no es sustentable, y aunque nos digan que van a tapar un tajo y van a abrir otro, esa tierra necesita haber pasado por procesos de alimentación y de generación de nutrientes, no nada más es poner la tierra así y ya la tape y ya están. Hay que hacer procesos de regeneración, poner plantas adecuadas que absorban los metales pesados que pueden generar estas detonaciones, porque también la detonación genera un daño”, externó.


Para anotar

• Javier Meléndez, presidente seccional de Samalayuca, asegura que habrá varios candados ambientales

• Empresarios canadienses están en la etapa de recopilar inversión

• El proyeto cuesta 4 mil millones de dólares

• Prevén generar mil 200 empleos, entre directos e indirectos