Es telégrafo del tiempo

En sus 37 años de oficio, Refugio Almeida ha enviado mensajes en código morse, teletipo y correo electrónico

Verónica Domínguez
El Diario de Juárez
jueves, 14 febrero 2019 | 06:00

Ciudad Juárez— En los 37 años que tiene como telegrafista, Refugio Almeida Enríquez ha enviado mensajes en código morse, por teletipo y computadora.

Él es uno de los tres trabajadores que aún quedan en la ciudad, de los 100 que todavía había hace 30 años. 

Originario de la ciudad Guerrero, Chihuahua, Refugio fue invitado por uno de sus primos a tomar un curso de tres años para ejercer este oficio. En su familia son cuatro los que se han dedicado a este oficio.

Guadalupe, Distrito Bravo y Aldama, Chihuahua y Ciudad Juárez fueron los lugares en donde Refugio envió mensajes por un telégrafo.

Este medio fue el primer aparato tecnológico que permitió la comunicación rápida entre dos o más personas a larga distancia, que se realizaba a través de cables eléctricos. 

“Nosotros transmitíamos un sonido y el receptor estaba escuchando ese sonido, punto y raya era la A”, recordó Refugio.

Refugio explicó que cada combinación de punto y raya era utilizada para cada letra del alfabeto, y eran decodificadas por un operador quien transcribía los mensajes de los giros telegráficos y los telegramas.

El entrevistado dijo que en un principio se transcribía el mensaje en una libreta, posteriormente en una máquina de escribir, un teletipo, hasta que llegó otra nueva tecnología: la computadora.


Llegó a Juárez en 1982

En 1982, el telegrafista llegó a Ciudad Juárez y hasta la fecha continúa laborando en la compañía Telégrafos de México, ubicada en la avenida Ignacio de la Peña, en la zona Centro.

A Ciudad Juárez este medio de comunicación rápida llegó aproximadamente en 1879, y fue hasta 1992 que el telégrafo dejó de funcionar debido a que la computadora remplazó a los operadores, comentó Refugio Almeida.

Gracias a que en un tiempo se utilizó la máquina para transcribir los mensajes, al telegrafista no se le dificultó adaptarse a una computadora.

“Ahora ya tenemos computadora, estamos enlazados en todo México, todo se captura, usted escribe el giro y automáticamente aparece en todas las oficinas”, explicó Refugio.

Para Refugio subir al segundo piso le parece nostálgico, pues ahí se encontraban decenas de aparatos telegráficos, un enorme casillero y los sobres que llevaban mensajes a todo México que él decodificó.

“En las pláticas con mis otros dos compañeros llegan los recuerdos y la nostalgia de aquellos tiempos cuando escuchábamos el sonido de una caja que nos alertaba de un nuevo mensaje”, comentó Almeida.

Refugio guarda en su casa con recelo un telégrafo, para recordar que ha ejercido su oficio desde sus 18 años; sólo han cambiado los aparatos, pero no es un oficio que está obsoleto.

Desde hace 74 años se celebra el Día del Telegrafista, Refugio celebrará junto a sus compañeros en una reunión el orgullo de mantenerse vigente por casi cuatro décadas. 


Para anotar

•Es uno de los tres telegrafistas que aún quedan en la ciudad, de 100 que había hace 30 años

• En su familia son cuatro primos los que se han dedicado a este oficio


[email protected]