Juárez

Es ‘la gente’ de Juárez

Antes de la llegada de los misioneros a Paso del Norte, tribu de los N’dee ya ocupaba estas tierras

Luis Carlos Cano
El Diario de Juárez

miércoles, 29 julio 2020 | 06:00

Ciudad Juárez— Los franciscanos los llamaron apaches y los españoles les decían vaqueros por cazar bisonte, pero la tribu de los N’dee ya estaba en la región de Paso del Norte antes de la llegada de los misioneros y forman parte de los grupos de nativos que han vivido desde siempre aquí, dice el historiador Juan Luis Longoria Granados.

“Somos habitantes y originarios de Juárez, somos las personas vivas, los N’dee, N’nee o Ndé, que son las variantes del nombre que significa “la gente”, afirma Juan Luis, representante de la comunidad N’dee en este municipio, al contar la historia del grupo étnico, relacionado con el antes y el durante de la fundación de la Misión de Guadalupe, con la Independencia, la Intervención Francesa, la Revolución y el siglo XXI.

“Nuestra cultura no tiene escritura propia, escribían lo que oían, pero siempre hemos estado aquí, la primera mención que se hace de nosotros no es en Juárez, es de Casas Grandes, cuando el conquistador Ibarra viene del lado de la Sierra Oeste, que ahora es Sonora, cruza ayudado por los Opatas”, dice Longoria, licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

“Tenemos nuestras historias de la creación, venimos de debajo de la tierra, nuestro creador nos creó a todos los humanos, a toda la gente”, dijo el historiador nativo de Ciudad Juárez, al participar como conferencista en “Rastros de la Historia”, programa de charlas sobre la historia regional organizadas por el Instituto Para la Cultura del Municipio de Juárez (Ipacult) y el Museo Casa de Adobe.

Aun con el hecho de que nos hayamos separado las razas, para nosotros somos todos hermanos; en nuestra historia de la creación tenemos un espacio, el río Bravo está en medio de nuestra tierra, somos habitantes de lo que se llamaba Aridoamérica, en términos antropológicos, explicó.

Pero para ubicar a la gente, dice, estamos desde Arizona, Nuevo México, Texas, la parte sur de Utah, el sur de Colorado, en Sonora, en Chihuahua, Coahuila y Nuevo León, además del norte de Durango, de Zacatecas y de San Luis Potosí, lo más lejos que ha llegado nuestra gente.

El también maestro de preparatoria y universidad destaca que los N’dee ya estaban aquí cuando llegaron los españoles, que tienen la cultura del papel, hacen que haya fuentes consultables, pero la historia de los N’dee es oral.

Son señalados Apaches

Longoria Granados narra que en el año 1659, cuando se funda la Misión de Guadalupe, ya se habla de los N’dee y los señalan como apaches.

Pasando el año 1680 se da la revolución Pueblo, que es cuando varias poblaciones, especialmente en Santa Fe, Nuevo México, se rebelan contra los españoles y entre ellos había N’dee; los españoles huyen y bajan hasta lo que es Paso del Norte, que entonces era parte de la Provincia de Nuevo México.

“Cuando se traen a los de Pueblo, también había gente de nosotros, pero en eso no había nada de extraño, el movimiento de un lado a otro le llaman migración; esa es una visión que no es N’dee, la visión de nosotros es que tenemos una casa grandota y nos quedamos a dormir y vivir en diferentes cuartos de nuestra casa gigantesca, y eso es lo que hicieron los nuestros que se vinieron de Santa Fe”, indicó.

Eran perseguidos y admirados

Asimismo, comenta que si bien el primer encuentro del siglo XVI fue pacífico, en el XVII es el siglo donde más guerra continua hay, no es el peor, pero sí continuamente de paz y guerra en esta región.

Esto lo encontramos en el Archivo Histórico Municipal de Ciudad Juárez, se habla de los apaches o indios bárbaros que quieren hacer la paz, son las instrucciones de cómo hacerlo, hay libros que dicen que más valía una guerra buena, que una paz mala, expresa.

“Tomando en cuenta que esta es nuestra tierra, que dominábamos el terreno, por eso muchos de la tribu de los Mansos se unían con nosotros, teniendo esto a favor, la Corona española miraba mejor el hacer una paz en la que nos daban comida, vestido y un espacio para estar libres, que hacernos la guerra, porque con esto perdían más con el pago del sueldo de los soldados y el mantenimiento de los presidios”, explica el historiador N’dee.

En la plática dijo que del siglo XVIII hay muchos documentos de los tratados de paz, se recurría a Paso del Norte porque aquí había un presidio y esto a nosotros nos sirve para tener pruebas y registro de que aquí estaba nuestra gente, por lo que literalmente sigue siendo su tierra.

“Hay un documento que se expide desde el virreinato que dice dónde nos podemos asentar, desde las márgenes de los ríos Mimbre y Bravo, desde Paso del Norte hasta donde termine”, indica.

Comenta que en la independencia, en el siglo XIX, las guerras que hubo entre los N’dee y los españoles sólo hay cambio de nombre y ahora se llaman mexicanos, pero el hecho de atender la independencia descuida los tratados de paz y desatiende también las relaciones.

“Además de eso”, dice, “hay varios factores que atentan con los N’dee, como las enfermedades, la más terrible la viruela, en cuanto a bajas en nuestra gente y los mexicanos; nuestra gente le tiene pavor a estas enfermedades porque morimos fácilmente, por eso cambiamos de lugar, pero salir de estos territorios se interpreta como rebeldía y vuelve la guerra”.

Muerte y esclavitud

“Pero se da algo terrible”, señala, “la política de exterminio de los N’dee en Sonora y Chihuahua, en donde pagaban por matarnos; nuestra cabellera tenía precio, era la prueba para decir que habían matado a alguien de nosotros, la cortaban, la llevaban y en el Cabildo les pagaban. Por tener características similares también mataban a otros parecidos”.

En ciertos períodos no nos mataban, nos esclavizaban, nos mandaron a San Juan de Ulúa, en Veracruz, a Filipinas, Cuba y las haciendas de las personas ricas, sobre todo a los más pequeños y las mujeres, que podían hacerlos parte de su cultura más fácilmente que a los gandules, de 14 años para arriba, con los que no se tentaban y nos mataban.

Durante la invasión francesa, dice el representante de los N’dee, Benito Juárez llega a la región acompañado por el indio Hu, por eso en este recorrido del entonces presidente, nuestra gente está involucrada en la ayuda a la existencia y permanencia de la República, porque “Manto Negro”, uno de nuestra gente, escoltó a Benito Juárez, y fue tan grande la admiración al presidente, que desde entonces se llamó Hari Manto Negro, una pronunciación de Juárez.

También hay registro en la Revolución Mexicana, afirma, en la historia apache se registra por fecha la presencia de nuestra gente en la batalla de Tierra Blanca, al sur de Juárez, ahí estamos en 1913.

Juan Luis Longoria destaca en su relato que los N’dee que viven en México y en Estados Unidos se han reunido para hacer visible su presencia; ya hicieron una reunión en Ojinaga, otra en la ciudad de Chihuahua y este año sería en Juárez, pero por la pandemia del coronavirus se suspendió.

“Pero lo importante es que estamos presentes en esta tierra, estamos aquí desde siempre”, dice el representante de los N’dee en este municipio. (Luis Carlos Cano C. / El Diario)