Es hora de ir por el pan

Conchas, bigotes, donas… aunque el nombre o la preparación cambian, la tradición de una pieza para el café sigue vigente en los fronterizos

Luis Carlos Cano C./
El Diario
jueves, 10 octubre 2019 | 06:00
Gabriel Cardona |

El marranito, los rollos o simones, cuadernos, piedras, esponjas o conchas, bigotes, semitas y donas son algunos de los nombres de las piezas de pan que aún se elaboran, pero también hay otros que ya no se preparan desde hace muchos años, como el borracho, y algunos que surgieron como especialidad de algún negocio para gusto de los comensales, como los ojos de Pancha.

El nombre y el tipo de pan va cambiando según la época, pero hay algunos que siguen porque la gente los sigue llevando, tanto en la mañana para el café matutino, como en las tardes y noche para la cena, dicen panaderos y juarenses que recuerdan panes que disfrutaron en familia, o simplemente con el grupo de amigos del barrio.

“Cuando chavalos nos reuníamos alrededor del estanquillo o en la tienda esperando a que llegaran los borrachos, un pan que todos compartíamos con soda, de la marca que fuera, pero que lo consumíamos como el postre del día, ya que por lo regular nos juntábamos en la tarde”, recuerda Armando López, juarense que vivió también en la ciudad de Chihuahua años atrás, cuando aún se elaboraba ese tipo de pan.

En la capital del estado el borracho era un pan de tipo rectangular color rojizo y uno de los ingredientes era el ron o brandy; cuando lo cocinaban lo bañaban en un jarabe que también tenía alguno de esos licores, de ahí el nombre de borracho, dice don Armando.


Olor a pan recién salido invita a comprarlo

“Este pan era sabroso y llenador, con uno teníamos para decir basta, pues además lo consumíamos con soda y eso nos llenaba más”, comenta.

Don Armando dice que a las tiendas que llevaban ese pan se les terminaba pronto; eran muchos los clientes que lo buscaban, tal vez por su sabor o su tamaño, pero lo estuvieron elaborando por muchos años, tanto en la capital como en Ciudad Juárez.

En esta frontera, el pan borracho tenía la forma de un pastelillo o mantecada; como parte de su preparación, antes de meterlo al horno se le impregnaba en un jarabe que tenía ron o brandy en pequeña cantidades y ya cocido se abría a la mitad para ponerle mermelada, explican don Bonifacio Reyes, panadero con más de 40 años de experiencia.

Sin embargo, ya hace muchos años que este pan no se elabora en Ciudad Juárez, al menos en las panaderías comunes, pero no se sabe si en las de algún centro comercial lo hagan, comenta.

Al parecer uno de los motivos por el que dejaron de elaborarlo es que los panaderos empezaban a tomarle a las botellas con ron y brandy, hasta que llegaba el momento en que algunos se embriagaban de más y ya no podían trabajar igual, se les quemaba el pan o no lo cocían bien, coinciden en comentar don Bonifacio y Pedro, quien trabaja en una panadería en la colonia Melchor Ocampo.

Aunque ya no existe el borracho, ahora se elaboran los ojos de pancha, un pan especialidad del restaurante local La Nueva Central, que de acuerdo a su propietario Francisco Yepo, los panaderos del negocio pueden cambiar, pero la receta secreta para elaborar sus panes es la misma de siempre, con ingredientes de calidad, por eso la gente gusta departir pieza como los ojos de pancha.

Sea el borracho, el marranito o los ojos de pancha, el agradable olor de la panadería invita a pasar y comprar las piezas que más gustan a cada miembro de la familia, de hecho, dice Manuel, panadero con más de 10 años de experiencia, el olor del pan cocinándose es un aliciente para que los clientes lo lleven, pues ¿a quién no se le antoja una esponja o una dona recién hecha?. (Luis Carlos Cano C. / El Diario)