Juárez
Mujeres migrantes

Enfrentan otro obstáculo: la violencia familiar y sexual

Se han abierto 269 carpetas de investigación de extranjeras en 6 años; 231 son de origen estadounidense

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

martes, 30 junio 2020 | 06:00

Ciudad Juárez— La violencia familiar y sexual son parte de los problemas a los que se enfrentan las mujeres migrantes durante su paso por México; según datos de la Dirección de Estadística Criminal, de 2014 a abril de 2020 se han abierto 269 carpetas de investigación por violencia familiar contra mujeres extranjeras, en el estado de Chihuahua.

De ellas 231 son de origen estadounidense y 38 más de diversos países como Argentina, Brasil, Canadá, China, España, Colombia, Perú, El Salvador y Venezuela; 18 de estas últimas nacionalidades entre 2018 y 2020.

“La migración tiene muchos rostros, y la violencia contra las mujeres es uno muy fuerte”, lamentó el director de la Casa del Migrante, Francisco Javier Calvillo, quien ha sido testigo de casos de violencia familiar contra las mujeres migrantes, incluso dentro del albergue católico. 

En estos casos además de ofrecerle apoyo psicológico a la víctima se canaliza con las instituciones correspondientes, señaló.

“Hace poquito, unos cinco meses, teníamos a una personita que venía huyendo de violencia, la querían sacar –del albergue–, y se tuvo que hacer toda una estrategia para poderla ayudar. Afuera vigilaban. Incluso a los empleados cuando salían les preguntaban que si estaba aquí adentro… también nos ha tocado que llegan violadas, golpeadas, afectadas”, narró el sacerdote.

El director relató dos casos más. El primero fue el de una pareja, en el que el hombre golpeó a su esposa dentro del albergue, y otro el de una pareja de dos mujeres con una niña, en el que una de ellas ejercía primero violencia psicológica y luego física.

“Una vez tuvimos que sacarlos porque el muchacho la golpeó y se le dijo que se iba a hablar a la FGE y a DH, porque es un albergue, pero no puedes, aunque sea tu esposa, no puedes golpear a nadie, mucho menos a los más indefensos… que fui testigo”.

“A la hora de la comida una mujer no podía voltear a ningún lugar, ella no podía voltear a ver a nadie –porque la otra se ponía celosa–. Y en dos ocasiones tuvieron que sacarla del cuarto porque la golpeaba, se habló con ellas y se les dijo: vuelves a golpearla y te vamos a enviar al DIF, no puedes agredirla. Fue un caso muy tremendo”, recordó.

También comentó que han llegado jovencitas embarazadas que cuando las revisa el doctor le confiesan que fueron violadas sexualmente en su camino por México.

“Les damos apoyo psicológico, tenemos trabajadoras sociales, cámaras y le pedimos a la gente que esté muy atenta, como cuando nos vinieron a decir que la estaban golpeando. Se les habla, se les dice, se separan… es tremendo, no puede haber violencia, porque donde hay violencia puede haber muerte”, destacó el sacerdote.

Irma Casas Franco, titular del Instituto Chihuahuense de la Mujer en Ciudad Juárez (Ichimuj), informó que durante la pandemia no se han atendido mujeres migrantes, pero a ella sí se acercaron a pedir apoyo tres mujeres, dos de cuba y una de Colombia, por violencia familiar.

“Una –cubana– estaba casada con un juarense y no la dejaba salir, la tenía hacinada. La colombiana estaba casada con un colombiano y la amenazaba con llevarse a su hijo a Colombia, pero se pudo impedir que se lo llevara. Y la otra cubana estaba con un cubano”, relató.

Dijo que a dichas mujeres se les brindó tanto apoyo psicológico como jurídico, sin importar su condición migratoria.

También se atendió a un grupo de siete mujeres cubanas, quienes dijeron haber sido víctimas de otros delitos como robo, acoso sexual en la calle o sufrir depresión.

Saber que las mujeres están lejos de su país y no cuentan con una red de apoyo incrementa la violencia en los hombres, “como que la impotencia te llama”, lamentó.

Entre los esfuerzos de la Organización Internacional para las Migraciones de Naciones Unidas (OIM-ONU) se encuentra también la prevención de la violencia basa en género (VBG), por lo que ante la pandemia alertó que los agresores pueden usar las restricciones de movilidad para ejercer su poder o control y reducir el acceso a servicios y al apoyo psicosocial tanto de redes formales o informales. 

“También pueden compartir información falsa sobre Covid-19 para asustar o controlar a las personas sobrevivientes de VBG, amenazarles con levantar una denuncia ante la Policía o Migración para su arresto o deportación, o retenerles artículos necesarios para su salud”, señaló a través de las “Consideraciones de protección para personas migrantes en el contexto de Covid-19”.

Por ello busca desarrollar y difundir materiales educativos e informativos sobre la prevención y los servicios de VBG en albergues y espacios de atención a personas migrantes.

‘Mujer migrante, mujer transmigrante, no estás sola’

Fuera de los albergues es más difícil detectarlos, debido a que por su situación migrante creen que al denunciar a sus agresores serán deportadas, señaló Verónica Corchado, directora del Instituto Municipal de las Mujeres (IMM), quien a través del programa “Mujer migrante, mujer transmigrante, no estás sola”, en coordinación con el Centro para el Desarrollo Integral de la Mujer (Cedimac), busca crear lazos de apoyo a dichos grupos vulnerables.

A poco más de un mes y medio de comenzar a trabajar en el proyecto, por parte de la institución municipal con una trabajadora social y una abogada, y a través de la organización con soporte psicológico, se han apoyado ya a 45 mujeres migrantes con diversas problemáticas.

“La mitad de ellas son trans, algunas ya regresaron a El Salvador”, informó Corchado, cuyo grupo de trabajo promigrante se enfoca en el Centro de la ciudad, donde se busca detectarlas.

“Se busca generar un contacto que permita atender el tema preventivo, se canalizan a un albergue –como ya se ha hecho con 15 al hotel filtro– y si no quieren ir a un albergue se les da seguimiento en sus casas”, apuntó.

Aunque la principal problemática detectada ha sido la salud, que han sido víctimas de robo y la dificultad para conseguir trabajo, en el caso de las mujeres trans por discriminación, al comenzar a platicar con ellas se encuentra que algunas llegaron hasta la frontera tras haber sido víctimas de violencia, comentó.

“México tiene todo un marco jurídico robusto y por lo menos en el caso del instituto hay una red de apoyo para acercarse con la seguridad de que no vamos a deportarlas. Les vamos a dar orientación sobre lo que puede hacer –ante su problemática–”, destacó Corchado a las mujeres migrantes y transmigrantes para que se acerquen al IMM.

hmartinez@redaccion.diario.com.mx