Juárez

En un mes, 14 ataques a policías

Saldo de enfrentamientos es de 2 agentes muertos, 9 sicarios abatidos y ocho lesionados

Staff/El Diario de Juárez / Oficiales resguardan el lugar del último hecho violento

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El Diario de Juárez

jueves, 28 mayo 2020 | 09:32

Ciudad Juárez— Catorce enfrentamientos, dos policías muertos, nueve sicarios abatidos, ocho lesionados incluidos policías, victimarios y civiles inocentes, además de la estela de miedo entre vecinos de diversos puntos de la ciudad –testigos involuntarios de las refriegas– es el saldo de los ataques contra corporaciones policiacas registradas sólo en el mes de mayo en esta frontera.

El último hecho violento ocurrió ayer por la madrugada, cuando tres hombres dispararon contra unidades de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal y cayeron abatidos durante el enfrentamiento registrado en las calles Balcón de la Nube y Morelia.

Las agresiones han ocurrido principalmente contra la Comisión Estatal de Seguridad, la Ministerial Investigadora y la Policía Municipal.

Durante la presente administración estatal, de la que depende la Fiscalía General del Estado (FGE), los ataques hacia las corporaciones son una constante.

Las muertes violentas de policías preventivos e investigadores, de agentes del Ministerio Público, peritos, escoltas y otros prestadores del servicio se cuentan por decenas en todo el estado. La alerta máxima o código rojo no ha bajado desde octubre del 2016.

Durante el transcurso de estas semanas la FGE anunció la captura de probables cabecillas del grupo delictivo “La Línea”; paralelamente los agentes municipales han mantenido el decomiso de armas y droga en esta frontera.

Estos eventos, según las declaraciones oficiales, han propiciado estos ataques.

Sin embargo, detrás de las embestidas de los grupos de la delincuencia organizada contra policías se percibe un ajuste de cuentas por traiciones cometidas.

“No tengo duda que en los niveles básicos existen traidores, gente que vende información, que avisa de los operativos, que revela investigaciones. Por eso es que ha habido un gran número de reacciones violentas contra la Policía, porque realmente se les está afectando en su operación, porque no ha habido espacio para ‘platicar’”, asegura el fiscal general, César Augusto Peniche Espejel.

Sostiene que aquellos malos elementos que “agarraron” (dinero) y no cumplieron han sido víctimas de la delincuencia o están amenazados. Para el fiscal, por unos malos pagan los buenos.

“Hay muchas víctimas (policías) que están siendo agredidos por la violencia sin razón, de la venganza de los delincuentes, porque se les está afectando en su economía y tal vez están presionando para lograr un arreglo con la autoridad. Por lo menos en esta administración no lo van a lograr”, afirma.

La corrupción policial no es novedad, menos en Chihuahua, donde los mandos policiacos del Estado y Municipio (incluso un director de Policía Municipal como Saulo Reyes Gamboa), asumieron los liderazgos de los grupos de la delincuencia organizada.

A 12 años de la peor crisis de inseguridad gestada dentro de los cuerpos policiacos, hoy los mismos grupos delictivos no sólo prevalecen, sino que se fortalecieron bajo el amparo de la corrupción policial.

Peniche Espejel refiere que la relación delincuencia-autoridad se transformó en los años pasados cuando las policías salieron a las calles no a combatir el crimen, sino por “su parte del pastel”.

“Y aquellos a los que debieron combatir fueron extorsionados por la autoridad complaciente, pero la relación cambió y los delincuentes compraron autoridades y son ellos quienes sometieron a la autoridad a sus deseos”, dice.

El responsable del combate al delito en Chihuahua expone que en México, y casi el resto del mundo, las organizaciones delictivas o crimen organizado siempre tienen en su estructura la complicidad con algún nivel de autoridad, puede ser el policía de a pie o un mando.

En Chihuahua, pese a la violencia exacerbada que se vivió a finales del 2007 hasta el 2010, estos grupos delictivos “sobrevivieron y se hicieron fuertes en base a esa lógica. Son años y años de descomposición”, asegura el fiscal.

Los enemigos

Una breve radiografía de la delincuencia organizada que opera en Juárez, elaborada por el área de Inteligencia de la FGE, muestra el comportamiento de los grupos predominantes.

“Los Aztecas” y “La Línea”, que tienen un control casi del 70 por ciento del narcomenudeo en la ciudad, existen desde hace muchos años, explica Peniche Espejel.

Agrega que "La Línea" forma parte de la estructura del Cártel de Juárez y es la delincuencia organizada local. “Durante muchos años ‘La Línea’ trabajó con los Aztecas como su grupo armado, los del trabajo sucio, sicarios baratos, desechables y en su mayoría consumidores del producto que venden en las calles”.

"La Línea" tiene una alta estructura no identificada, no visible que son incluso algunos que aparecen como empresarios “exitosos” que no van cargando droga o vendiéndola en las calles, tampoco entregan los cargamentos.

“Abajo de esa estructura están los que giran las instrucciones de los jefes, son los que controlan a los líderes operativos. Esta estructura está por abajo del cártel propiamente dicho y por arriba de los operadores. Los operadores son más visibles, unos menos que otros, dependiendo de la región y de la función que realizan”, refiere.

‘Los Aztecas’ no han sido para ‘La Línea’ mas que soldados, vendedores de droga y sicarios. Estos finalmente se cansaron y se distanciaron de ese grupo, pero les generó una división interior que trajo muerte y violencia entre ellos, hasta que surge ‘La Empresa’.

“Este nuevo grupo –más violento– es la alianza (no unión) entre ‘La Línea’ y una parte de ‘Los Aztecas’, a la que se suma una parte de ‘Los Mexicles’. En esta alianza Línea-aztecas-mexicles se gesta una suma de fuerzas, no es que sean más fuertes, es que están juntos y juntos están enfrentando a sus rivales, Mexicles ordinarios y Aztecas viejos, AA o Sureños, a los Del Valle o a los independientes”, resume el fiscal.

Asegura que en Chihuahua con el cambio de Gobierno se rompieron mucho vasos comunicantes con la delincuencia, dejó de haber pactos de ‘dejar hacer-dejar pasar’.

“Pero persisten las traiciones, porque la delincuencia organizada todo lo corrompe y siempre habrá alguno que escuche y acepte colaborar con ellos y eso pasa comúnmente en las policías municipales (porque son mayor en número y porque son los que están en las calles todos los días). Es recurrente en las estructuras más simples y es muy grave cuando se involucra un alto mando. No creo que en Chihuahua existan altos mandos involucrados con el crimen organizado”, sostiene.