Juárez
Rodolfo Fierro

El brazo fuerte y leal de Villa

Siguió la lucha revolucionaria después de conocer al ‘Centauro del Norte’ en Jiménez; le llamaban ‘El Carnicero’

Luis Carlos Cano
El Diario de Juárez

jueves, 19 noviembre 2020 | 06:00

Ciudad Juárez— Le llamaban “El Carnicero”, “La Bestia Hermosa” o “El Otro Centauro del Norte”, entre otros apodos que le pusieron en los dos años que anduvo con Francisco Villa. Rodolfo Fierro fue un revolucionario, uno de los principales lugartenientes del líder de la División del Norte y uno de sus hombres más fieles.

Debido a su desempeño, Fierro tenía un trato especial; tenía carisma, era discreto y leal: el mismo Villa así lo defendía ante otros de sus generales, pues se lo demostró cuando en la batalla de Agua Prieta lo siguió mientras otros se iban.

Se dice que alrededor de la figura de Francisco Villa hay dos personajes muy importantes, Felipe Ángeles y Rodolfo Fierro; “el ángel y el fierro” les llamaron algunos, pero hablar de Rodolfo Fierro es un tema muy controversial, pues no hay mucha documentación, dice Miguel Méndez García al participar en las charlas “Rastros de la Historia”, organizadas por el Instituto Para la Cultura del Municipio de Juárez (Ipacult) y el Museo Casa de Adobe.

De acuerdo con los historiadores, Fierro nació en 1882, pero no se ha encontrado registro ni fe de bautismo o confirmación. Se sabe que fue en el municipio El Fuerte, Sinaloa, hijo de un mestizo y de una india bura de la región, dice Méndez García, miembro de la Asociación de Cronistas de Nuevo Casas Grandes.

La mujer trabajaba con la familia Fierro y ahí conoció al padre de Rodolfo, pero por alguna razón ella abandonó al niño a los 15 días de nacido, quedando a cargo de don Gumersindo Fierro y su esposa Venancia García, quienes lo adoptaron como su hijo y lo registraron en Mochikahui.

Carismático, valiente… y de sangre fría

Rodolfo Fierro creció en una familia con un buen nivel de recursos económicos en la que además de los padres, había cuatro mujeres y tres hombres; sembraban caña y otros productos, además de que tenían ganado.

Cuando tenía 17 años, en 1899, se fue a Ahome, Sinaloa con su hermana Venancia casada con Patricio Robles, quien le dio tierras y le ayudó a manejarlas. Aparte, Fierro estudió con un maestro brasileño que estaba en la región y, entre otras materias, aprendió matemáticas y demostró su habilidad para ello.

Ya desde esa edad, Rodolfo Fierro manifestaba su afición por las carreras de caballos, las peleas de gallos y las cartas, una vida quizá desenfrenada, dice el historiador.

“Su estatura le permite pelear y ser bueno, siempre inclinado a las armas; le gustaba la milicia y por su carisma tenía muchos amigos”, narra Méndez García.

La fallida familia

Un tiempo después, ya más grande, Fierro decidió irse a trabajar en la mina de Cananea, Sonora, propiedad del estadounidense William Green, y se enlistó como guardia interior de la llamada entonces Consolidated Cuter Company.

De ahí, indica el historiador, a finales de 1906, a los 24 años, se fue a Hermosillo, con la finalidad de entrar a la milicia, y se relacionó con José María Paredes, presidente municipal en 1911 y quien apoyaba a la gente de la región El Charal.

A petición del mismo Fierro, lo recomendó para entrar a la milicia con el general Luis Medina Barrón, jefe del Ejército en la región; Rodolfo se dio de alta como soldado, y debido a su capacidad le dieron a cargo el manejo del Departamento de Estadísticas de Trámite Administrativo de Libros y Listados, conocido como el Detal, que era donde llevaban los registros de la milicia.

Después de eso, entró con el cuerpo de rurales y combate a los indios yaquis, y participó también en controlar la huelga de Cananea, donde murieron varios mineros.

En la milicia conoció a Luz Dessens en Hermosillo; su padre, Pedro, era un ganadero acaudalado y dueño del 50 por ciento de las cabezas de ganado y de los cinco principales ranchos de la región, explica Miguel Méndez en “Rastros de la Historia”.

Debido a esa relación, y como Fierro era un simple soldado, narra el historiador, le pidió al general Mejía Barrón un grado para presentarse ante el rico hacendado, por lo que lo hizo teniente; así empezó a pretender a Luz y los Dessens permitieron el matrimonio el 22 de octubre de 1906.

Entonces Rodolfo Fierro tenía 27 años de edad y Luz 26; la familia de ella lo convenció de que se retirara de la milicia y le ayudara al suegro en los negocios. Luz quedó embarazada, pero después del parto le dio una fiebre y falleció; cuatro meses después murió también su hija.

El suegro le ofreció a Fierro quedarse a trabajar con él y duró un tiempo, pero luego se fue y empezó a buscar emociones fuertes: se dio de alta en el ferrocarril y entró como garrotero, que era el que frenaba los trenes cuando iban en una bajada, para evitar que tomara velocidad.

Llegó a maquinista, pero se mantenía en la pachanga, con música y mujeres; eran tiempos de la construcción del ferrocarril subpacífico entre los Mochis y Mazatlán.

‘El tren de Troya’

Entonces inició la Revolución, dice el historiador Méndez García; llegó un momento cuando con un grupo de ferrocarrileros se robó una máquina del tren y se fue a Durango, adonde llegó con el general Tomás Urbina Reyes y se puso a sus órdenes. Urbina era compadre de Francisco Villa.

Durante su estancia en Jiménez, el Urbina presentó a Rodolfo Fierro ante Villa, quien se preparaba para atacar Chihuahua, pero no lo pudo tomar porque estaba bien custodiado por las fuerzas federales.

Ahí es cuando surgió lo que se le llamó “El tren de Troya”, dice el historiador: “cuando estaban en la hacienda de El Sauz, en las afueras de Chihuahua, viene un tren de Ciudad Juárez y al llegar a la Estación El Cobre, el 14 de noviembre de 1913, Villa y su gente controlan el telégrafo y consiguen el tren”.

Este traía ocho góndolas de carbón, las vaciaron y avisaron a Juárez que el tren se descarriló, que en Chihuahua había revolucionarios y que estaban temerosos.

Les dijeron que se iban a regresar a Ciudad Juárez porque tenían miedo. Francisco Villa metió a los 2 mil hombres en las góndolas de carbón y todos apretados se dirigieron a Juárez.

Incluso, comenta el narrador, “se dice que cuando ya no querían entrar porque estaban apretujados, los revolucionarios le dicen a Villa que ya no caben, él responde que los que no quepan los fusilen y así entran todos a la góndola”.

Después llegaron a Ciudad Juárez y entraron hasta la calle Del Comercio, hoy 16 de Septiembre, y tomaron la guarnición militar, además de apresar a oficiales federales en los casinos y cantinas.

Conflicto diplomático

Después de este hecho se registró la batalla de Tierra Blanca, 30 kilómetros al sur de Ciudad Juárez; el general Salvador Mercado mandó 5 mil hombres de Chihuahua a Juárez para enfrentar al Centauro del Norte, explicó el historiador.

Antes de la batalla, Francisco Villa dejó la artillería atrás, y en lo que se reorganizaba para enfrentar a los federales, Rodolfo Fierro salió y en un tren se llevó a Martín López con una grúa, levantó las vías y cuando lo empezaron a atacar los federales, lo cargó de dinamita y lo estrelló contra ellos, dándole tiempo a Villa para prepararse; ahí es cuando Fierro recibió el nombramiento de jefe de guías.

Villa obtuvo la victoria en esa batalla, los huertistas huyeron en los trenes, pero Fierro y 10 hombres se fueron a caballo detrás del tren: Fierro se trepó en la escotilla del último carro, caminó por arriba de los vagones y sometió al maquinista para detener el tren. Tomaron más de 500 prisioneros y fusilaron a 300.

A pesar de su valor y lealtad a Francisco Villa, Rodolfo Fierro es señalado como asesino, dice Méndez, y narra varios casos en los que el general de las tropas villistas mató a distintas personas.

Entre ellas al oficial García de la Cadena, en Torreón; asesinó a soldados carrancistas en Zapopan, Jalisco; al teniente coronel David Perlanca y a 16 hombres en Chihuahua, y al mismo general Tomás Urbina en la hacienda de Las Nieves, Durango.

Además quitó la vida al escocés William Benton en Ciudad Juárez; este vino a México por las minas, conoció a una mujer hija de un ganadero y se hizo del Rancho de los Remedios, cerca de Cusihuiriachi, pero robaba a la gente; los revolucionarios le robaron vacas para comer y se vino a Juárez a encarar a Francisco Villa.

Llegó a Juárez amenazando a Francisco Villa cuando estaba en una plática: le dijo que un bandido como él tiene que regresarle el ganado y darle salvoconducto; estaba ebrio, pero Villa le dijo que los extranjeros sólo venían a hacer dinero a México y deberían sufrir como los mexicanos.

Benton cargaba una pistola pequeña en la bolsa, se llevó la mano al bolsillo y dicen que Villa forcejeó con él, pero Fierro lo mató, ocasionando un conflicto diplomático con Inglaterra a través de Estados Unidos, que entonces fue resuelto por Venustiano Carranza.

Rodolfo Fierro murió el 13 de octubre de 1915 en la laguna de Casas Grandes, que hoy lleva su nombre, laguna Rodolfo Fierro. Fue sepultado en la ciudad de Chihuahua. 

lcano@redaccion.diario.com.mx