Día del Maestro

El amor es su clave

La maestra Patricia Valdez Pinos exhorta a los docentes y a quienes aspiran a ser maestros a no limitarse para dar más

Abril Salgado
El Diario de Juárez
miércoles, 15 mayo 2019 | 06:00
Omar Morales / El Diario de Juárez

Ciudad Juárez— El año pasado la maestra Patricia Valdez Pinos Cisneros ganó el premio a la mejor docente del año, entregado por la Secretaría de Educación Pública, y este 15 de Mayo celebra más que un reconocimiento: también conmemora 22 años a la profesión que le ha cambiado la vida y le ha permitido cambiar la vida de cientos de niños con quienes ha compartido un salón de clases. 

Cursaba el sexto grado de primaria cuando por una instrucción se le dejó a cargo de un grupo de primero y fue entonces cuando supo que su corazón había encontrado el rumbo, era la docencia lo que sería de grande. 

“En aquellos tiempos no había una escuela aquí en Ciudad Juárez y tenía que ser fuera de la ciudad, y mi madre y mi padre no me permitieron hacerlo, entonces empecé a estudiar aquí en el Centro de Actualización de Magisterio, pero para eso tenía que cubrir interinatos, mi primerita fuente fue voluntaria en la Ladrillera”, narró.

De esa forma por un ciclo escolar, en interinatos de 15 días o tres meses, Valdez ha logrado dejar huella en aproximadamente 15 escuelas de la ciudad y ha trabajado con grupos de primero a sexto grado de primaria, donde ha identificado incluso casos de niños con discapacidad y logrado que los pequeños vencieran ciertos temores  

“Fue tocar muchas puertas pero yo nunca me vencí”, comentó, y con una infinidad de anécdotas y memorias en todo su trayecto, contó que ha adquirido mucha sensibilidad para detectar las necesidades de los niños y lograr que ellos mismos se vean con cariño. 

“Es un recurso humano y tenemos que dejar lo mejor en ellos, exaltar que estén conscientes de que tienen miles de cualidades, yo siempre quito etiquetas, he recibido, por ejemplo, los llamados ‘niños problemas’, y he pedido la oportunidad de tratarlos y afortunadamente van cambiando porque les das el voto de confianza”, mencionó. 

Recordó que en una ocasión tuvo un interinato por 3 meses para cubrir el embarazo de una maestra que había logrado formar una hermandad con su grupo, y al llegar los adolescentes comenzaron a revelarse, algunos dejaron de llevar el uniforme y veían en ella alguien que usurpó un lugar, pero al pasar del tiempo, con la comunicación logró ser aceptada y llevarse el cariño de los estudiantes hasta su graduación.


Lo hace de corazón

Pese a sus años de servicio el cansancio no es parte de la lista de cosas que se añaden a su experiencia, por el contrario, hay un ingrediente secreto que siempre la motiva a seguir en las aulas: el amor.

“No tengo ni que imprimirle un esfuerzo extra porque esto es lo que amo, y amo mucho ser maestra, todos los días son especiales y no se me hace difícil esto”, dijo.

La maestra Paty contó que desde pequeña creció en un entorno muy amoroso y gracias al cariño que sus padres le dieron toda su vida, ella puede transmitirlo siempre a cada uno de sus alumnos sin excepción. 

Y también agregó que otra parte fundamental de tener tantos logros y cambios con los pequeños ha sido la comunicación y el trabajo en equipo con los padres de familia.

A poco más de dos décadas en la profesión de la enseñanza, la maestra contó que algunas cosas han cambiado en la educación, pero entre los casos más identificados es la desintegración familiar y la falta de atención de los padres a los menores por el internet.  

“Ahora siento que batallo un poco más porque la madre de familia está en el internet, entonces al niño ya lo está relegando, pueden tener las posibilidades económicas pero la atención en sí a sus hijos no la tienen, esa es ahorita una problemática”, dijo. 

Finalmente la maestra exhortó a los docentes y a quienes aspiran a ser maestros a dar amor, no privarse ni limitarse a dar más allá y que su compromiso sea siempre dar amor para que de ello derive la paciencia, perseverancia y percibir necesidades que cada niño tiene.

“Si tú tienes amor no te cansas, yo en las mañanas que me levanto, doy gracias a Dios principalmente por la misma vida que me da, pero empiezo a decirle que me dé ese amor que necesito para poder percibir, tener la paciencia, ser imagen y semejanza de él para seguir adelante y ser un agua transparente para esas esponjitas que son los niños”, expresó.  

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