Duermen en la calle retornados por EU

Algunos esperan una oportunidad de trabajar mientras se resuelve su situación; otros volverán a sus países

Hérika Martínez Prado/
El Diario
domingo, 21 julio 2019 | 06:00

Sin una cita ante la Corte de Estados Unidos pese a haber sido retornados, la familia de Vanesa, con su hijo de un año y medio, duerme desde el martes en el Centro de Ciudad Juárez, en busca de trabajo.

Como ellos, todos los días grupos de migrantes extranjeros solicitantes de asilo político que fueron devueltos a esta frontera bajo el programa Permanecer en México del llamado Protocolo de Protección a Migrantes, duermen en las calles de Juárez o piden permiso para pernoctar en Catedral.

Según datos del Instituto Nacional de Migración (Inami), Ciudad Juárez ya ha recibido a más de 10 mil 558 solicitantes de asilo político retornados por el Gobierno de Donald Trump, la mayor cantidad de ellos tras los acuerdos entre México y Estados Unidos.

Y aunque albergues como Casa del Migrante, Pan de Vida y El Buen Samaritano suman ya más de 910 migrantes retornados en sus instalaciones, todos los días son devueltos más extranjeros hispanoparlantes a Juárez sin saber qué hacer y sin tener dónde dormir.

Ayer, al menos dos grupos fueron encontrados por El Diario de Juárez durmiendo en la calle, uno integrado por aproximadamente 20 hondureños que se quedó por una noche en la explanada de Catedral, en espera de que sus familiares les enviaran dinero para poder regresar a su país.

“Mejor me voy a mi país, allá tengo a mi familia, de todos modos al final te van a salir con que no te van a dar el asilo político”, dijo uno de los migrantes quien fue retornado con una cita ante la Corte de Estados Unidos para diciembre.

El hondureño, quien no proporcionó su nombre, dijo que llegó hasta Ciudad Juárez con un coyote, como son llamados los traficantes de personas, al que le pagó 5 mil dólares para llegar a Estados Unidos, pero sólo lo acercó al río Bravo para que se entregara a la Patrulla Fronteriza.

Argumentó que salió de Centroamérica porque “allá la vida es muy difícil, a la semana ganas mil 500 lempiras (equivalentes a mil 152 pesos mexicanos) y no te alcanza si tienes unos tres o cuatro niños, no es suficiente para mantenerlos”. 

El segundo grupo, compuesto por 14 centroamericanos que ya tienen cuatro días durmiendo en las calles, fue encontrado en la Plaza de Armas, donde unos esperaban mientras otros fueron a su primer día de trabajo y unos eran apoyados por otro migrante que les ofreció un lugar dónde bañarse, ya que no habían podido hacerlo desde que fueron retornados a México.

Los migrantes aseguraron que al ser retornados les dijeron en Grupo Beta que ya no había lugar en los albergues y luego que en el Centro les hicieron creer que si iban a un albergue los iban a separar de sus hijos y no los iban a dejar salir a trabajar, por lo que aunque ayer personal del Consejo Estatal de Población y Atención a Migrantes (Coespo) se acercó en dos ocasiones para tratar de convencerlos de ir a un albergue, éstos se negaron primero por miedo y luego porque no estaban todos en el sitio.

Entre ellos se encontraba Vanesa, de 20 años, quien tuvo que huir de Honduras desde abril tras ser amenazada por el papá de su hijo, quien dijo pertenece a una pandilla.

Ella, su hijo de un año y medio, su pareja de 28 años y su hermana de 20 cuentan con una visa humanitaria de México, expedida por el Instituto Nacional de Migración (Inami), y el pasado lunes cruzaron el río Bravo para solicitar el asilo político de Estados Unidos, pero al día siguiente la Patrulla Fronteriza los entregó a Grupo Beta sin una cita ante la Corte, aseguró.

Los migrantes dijeron que al ser devueltos a México descubrieron que el resto de los retornados contaban con una cita ante la Corte, y ellos no, ya que no les tomaron huellas, fotografías, ni fueron interrogados por las autoridades de Estados Unidos, donde estuvieron detenidos un día.

Actualmente, la red de albergues de Ciudad Juárez cuenta con aproximadamente mil 300 migrantes, algunos de ellos desde hace meses y otros en continuo movimiento.

La noche del domingo pasado otro grupo de 47 migrantes centroamericanos, entre ellos aproximadamente 22 niños, pidieron apoyo en Catedral para que los dejaran dormir esa noche, por lo que el sacerdote Rafael Saldívar pidió el apoyo de la comunidad que acudió a la última misa para darles de cenar, ya que algunos dijeron tener dos días sin comer.

Los fieles apoyaron ese día a los migrantes con leche, aguas y comida, además de ropa que se repartieron para poder cambiarse después de días de no haberse podido bañar ni cambiar en las estaciones de detención de Estados Unidos. (Con información de David Cruz)


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