Juárez

Dicen adiós con el corazón en la mano

Decenas de fronterizos recuerdan a sus seres queridos en el ‘Ceremonial in memoriam’; fallecieron a causa de la pandemia

Alejandra Gómez
El Diario de Juárez

domingo, 24 octubre 2021 | 06:00

Omar Morales / El Diario de Juárez | María Elena (blusa a rayas), manda un mensaje a su esposo víctima del coronavirus

Ciudad Juárez— “¡Te necesito!”, gritó María Elena con sus manos alzadas al aire al recordar a quien fue su compañero de vida durante 60 años y falleció en diciembre de 2020 después de perder la batalla contra el virus de Covid-19, y aunque la pandemia no les permitió despedirse en un funeral, ayer se dijeron adiós frente a un gran corazón de luz que simbolizó el duelo de la comunidad juarense. 

En un abrazo y compartiendo el llanto por la pérdida, María Elena y su hija Claudia López recordaron los últimos días que vivieron al lado de Manuel Adalberto López, de 85 años, quien a pesar de los extremos cuidados de su familia murió a causa del virus y no pudo ser despedido porque su cuerpo tardó en ser devuelto y, además, porque sus seres queridos también estaban enfermos. 

Decenas de fronterizos se reunieron ayer en el evento “Ceremonial in memoriam” celebrado en el Parque Central por la Red de Organizaciones dedicadas a la prevención y atención de Trastornos Mentales, Neurológicos y por Abuso de Sustancias (Rotmenas), donde juntos recordaron a las víctimas fatales de Covid-19, agradecieron los momentos vividos y, en silencio, realizaron diversas actividades que tuvieron como objetivo no sólo traer a la memoria a sus seres queridos, sino también reconocer que el dolor pertenece a toda la población. 

Al centro de un corazón de madera escribieron el nombre del marido, del padre, de la esposa, de la hija, del amigo, de aquella persona que durante la pandemia perdió la vida y que a causa de los estrictos protocolos sanitarios no pudieron despedir con un funeral o con un entierro en familia, y que incluso llegaron a ver por última vez a las puertas de un hospital cuando entró para ser atendido. 

En conjunto, cada uno de los asistentes caminó a las orillas del lago y al frente, justo en los límites, colgaron los corazones con los nombres de sus familiares y amigos, pero también con frases que simbolizaron el comienzo de su duelo: “Te extraño y te necesito, madre”, “Mamá, te extraño y te amo, sé que ya ves a Dios” y “Raúl Barraza, te quiero, me haces falta”, se plasmó en algunas de las figuras. 

Al finalizar, los participantes formaron un gran corazón de luz con pequeñas velas y recordaron que el dolor que cada uno experimenta forma parte de un sentimiento vivido por toda la comunidad. Después lanzaron un grito de “¡Gracias!”, despidieron a sus seres queridos, se abrazaron y, entre llanto, continuaron su camino. 

Las actividades fueron guiadas por las tanatólogas María Isabel Urzúa y María del Carmen Escalante, quienes explicaron a los asistentes que el duelo consiste en el proceso de vivir de nuevo: deben aprender a recorrer el camino de la pérdida, que comienza en el momento cuando se dan cuenta de la muerte de su ser querido y finaliza cuando lo superan, es decir, hasta aprender a vivir sin la presencia del otro.  

agomez@redaccion.diario.com.mx

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