Juárez

Declaran culpable al padre Aristeo

Tribunal dicta fallo condenatorio por abuso sexual y violación agravada

Carlos Sánchez / El Diario de Juárez

Mayra Selene González
El Diario de Juárez

martes, 23 febrero 2021 | 06:00

Ciudad Juárez— El sacerdote Aristeo Baca fue encontrado culpable de los delitos de violación sexual agravada y abuso sexual agravado por unanimidad del tribunal de enjuiciamiento integrado por los jueces Carlos Jaime Rodríguez García, Florina Coronado Burciaga y Arnulfo Arellanes Hernández.

El fallo se realizó poco después de las 4:00 de la tarde de ayer lunes, tras 15 días de juicio oral.

“Primero, este tribunal condena por unanimidad a Aristeo Trinidad Baca Baca por su intervención en calidad de autor material conforme al artículo 21 fracción primera en los delitos de violación agravada y abuso sexual agravado, previsto el primer ilícito en el artículo 172 fracción segunda y el segundo previsto por el cardinal 174, ambos ilícitos en relación al artículo 175 fracción segunda, todos los numerales del Código Penal del Estado cometidos en perjuicio de la menor, leyó el juez.

Se determinó que la violación agravada se cometió en dos ocasiones, a fines de diciembre de 2015 y el 28 de enero de 2018, y el abuso sexual agravado ocurrió en septiembre de 2016, todos ellos en la casa parroquial.

La sentencia condenatoria se dictará el lunes 1 de marzo a las 9:30 de la mañana, según indicó el tribunal.

El Ministerio Público solicitó la culminación del arresto domiciliario con el que cuenta el acusado para que sea enviado a prisión preventiva ante el riesgo de que pueda evadir la justicia, toda vez que se solicitará una pena de 80 años; el juez indicó que la ley le permite conservar este beneficio hasta el día de la sentencia.

Por su parte el abogado del imputado, Maclovio Murillo Chávez, destacó que Aristeo no tiene intención de evadir la justicia, sino enfrentar el proceso para limpiar su nombre, con lo cual dejó en evidencia que apelará a la resolución.

Antes de la deliberación del tribunal se realizó ayer la presentación de los alegatos por parte de la defensa del acusado, del Ministerio Público y de la asesora jurídica de la víctima.

Durante su turno de hablar ante el tribunal, el párroco aseguró que “soy inocente, no he hecho nada de lo que se me acusa”.

Iglesia Católica encubrió al acusado: MP

La agente del Ministerio Público Consuelo Iveth Arredondo Serna durante sus alegatos de clausura, antes del fallo, retomó la narración de la víctima, quien dijo que los agravios iniciaron a fines de 2015, cuando el cura la sentó en sus piernas y le introdujo los dedos; otro de los eventos mencionados es el de septiembre de 2016, cuando le hizo tocamientos mientras veían una película en la casa parroquial, y el último que se menciona es en enero de 2018, antes de la misa dominical de las 8:00 de la mañana, cuando menciona que nuevamente le introdujo los dedos, además de que dos veces la llevó por un helado junto con los niños de la casa hogar y después de ahí la llevaba a la casa parroquial y la acostaba en la cama mientras hacía movimientos de arriba abajo.

“Escucharon su voz, su postura, su llanto”, dijo al tribunal al señalar que la afectación es evidente, lo cual determinaron los psicólogos que trabajaron en el caso.

Destacó que la menor tenía ocho años, sin ningún conocimiento sexual, hasta que en quinto de primaria, a través de las lecciones, supo que lo que sucedía no estaba bien, aunque no sabía cómo decírselo a sus padres y sólo se negaba a seguir participando como monaguilla.

La MP dijo que, en las declaraciones de la madre de la menor, quedó claro que fue el 2 de diciembre de 2018 cuando notó que la niña se negó a despedirse del sacerdote, con lo cual le confesó lo que había ocurrido. Hasta ese momento los padres pensaron que habían sido los tocamientos, pero el 4 de diciembre al llevarla a la Fiscalía no paró de llorar y fue después de terapias cuando la menor detalló también las violaciones.

Dijo también que la Iglesia Católica encubrió al acusado, ya que Elvira Vega no le permitió al agente Sergio Ribera Escobedo entrevistar a los niños de la Casa Hogar.

Agregó que ese agente mencionó que escuchó la llamada que Aristeo le hizo a Bertha al momento de su detención, cuando dijo que “hace unos años hice algo que yo pensé que no iba a pasar a mayores, háblele al obispo, él ya está enterado”.

Dijo que los testigos Elvira Vega Porras, Edgar Iván Flaco Márquez y Bertha Alicia Ibarra Villagrán, que declararon a petición de la defensa del sacerdote, acudían a visitarlo al mismo tiempo que su abogado Maclovio Murillo, con lo cual se indica que fueron entrenados, señaló.

Dijo que esta determinación se desprende de las declaraciones de los testigos Carol Josefina Reyes, directora de Ejecución de Penas y Medidas Judiciales, y del director del Cereso 3, José Antonio Molina García.

Señaló además que cayeron en evidentes contradicciones y que son subordinados del cura al trabajar en las obras de la comunidad Santa María, por lo que solicitó al tribunal no tomarlos en cuenta.

Debe prevalecer el interés por la infancia: asesora de la víctima

Diana Edith Torres, asesora jurídica de la víctima, dijo que la declaración de la víctima nunca tuvo lagunas y fue precisa.

Refirió que, en el dicho de la menor, el sacerdote les llevaba comida, ropa y le daba dinero, lo cual es una conducta de un agresor sexual a manera de “premio”.

“Los niños no pueden hacer connotaciones de agresiones sexuales si no las han experimentado”, aseguró, al puntualizar que la declaración de la menor ante la Fiscalía duró más de dos horas.

Destacó que los peritos expertos en psicología clínica señalan que el daño que padece la menor coincide con una agresión sexual.

Hizo alusión también a la declaración de la testigo que dijo haber sido monaguilla a los 11 años de edad en la misma parroquia, y que en una ocasión el padre al sentarla en las piernas le hizo tocamientos, por lo que ella se fue asustada, pero su abuela no le creyó.

Es inverosímil la declaración de la menor: abogado de Aristeo

Durante sus alegatos de clausura, el abogado defensor del sacerdote Aristeo Baca, Maclovio Murillo, calificó como inverosímiles las declaraciones de la menor que lo acusa y de sus padres, además de que señaló que la imputación que le realiza la agente del Ministerio Público no cumple con los estándares de congruencia.

Lo anterior debido a que se le atribuye al imputado que hizo cópula al introducirle los dedos en la vagina, pero en el artículo 171 del código penal, la cópula es la introducción del pene, mientras que en el artículo 172 fracción 2, el hecho de introducir dedos o cualquier otra parte del cuerpo u objeto tiene otros nombres.

Aseguró que el lenguaje de la menor no coincide con una niña de su edad, por lo que tuvo el tiempo suficiente para ser aleccionada por las agrupaciones que la apoyan.

Dijo que la menor declaró que cuando fue llevada a revisión a la clínica Santa María expuso a su madre que le dolía la vagina, mientras que su madre declaró que le mencionó que le dolía la parte baja del estómago.

Durante los alegatos finales, el abogado del sacerdote aseguró que la perito Diana Fabiola López Peinado, de la Fiscalía General del Estado, quien presentó el examen ginecológico que se practicó a la víctima, reconoció que no es ginecóloga, por lo que el litigante señaló que emitió su dictamen sin las pruebas científicas necesarias “a ojo de buen cubero”.

Lo anterior luego de que el testigo experto que presentó la defensa, Rodovick Bueno, presidente del colegio de Ginecólogos de Chihuahua, dijo que la lesión no aparenta ser un desgarro, sino una escotadura que podría ser genética y que para determinar si fue a causa de una violación es necesaria una vaginoscopía por colposcopía, la cual no fue realizada, por lo que el examen presentado por la perito no es concluyente.

Agrupaciones festejaron el veredicto 

Con gritos, canciones y lágrimas, integrantes de al menos cinco organizaciones civiles que se encontraban en el exterior de los juzgados civiles donde los medios de comunicación tuvieron acceso al audio de la audiencia, festejaron el momento en que se dio a conocer el fallo.

“Tenemos más de 40 años luchando por los derechos de la niñez: hoy ganamos”, dijo entre lágrimas Yadira Cortés, integrante de Red Mesa de Mujeres.

“La niña y todas las niñas y todos los niños pueden estar seguros de que hay justicia”, expresó también con la voz entrecortada María Elena Ramos, directora de Grupo Compañeros.

Imelda Marrufo, directora de Red Mesa de Mujeres, dijo que a la petición de un juicio justo se sumaron 3 mil 500 personas integrantes de 250 organizaciones de todo el país a través de la página Change.org, ya que el hecho cobró interés a nivel nacional.

Marrufo calificó el juicio como “sin precedentes” porque sería el caso de pederastia en Ciudad Juárez más visible.