Decepcionado y sin dinero

La de Efraín es una de las 2 mil 600 historias de centroamericanos de Guatemala, Honduras y El Salvador que han sido retornados por Estados Unidos

Hérika Martínez Prado
El Diario
viernes, 24 mayo 2019 | 06:00
Rey R. Jáuregui / El Diario de Juárez

Ciudad Juárez— Efraín ganaba en Guatemala lo equivalente a 123 pesos diarios en las cafetaleras, con lo cual mantenía a su esposa y sus tres hijos, hasta que un “coyote” le dijo que un niño era el pasaporte a Estados Unidos, además de asegurarle que era fácil ingresar, había mucho trabajo y muchos dólares.

“Vendí mi casita de adobe en los 28 mil quetzales (69 mil 248.83 pesos mexicanos) que me pedía el guía”, narró el centroamericano arrepentido, quien salió el 8 de mayo de su país con su hija Manuela, de seis años, “para vivir puro sufrimiento”, cruzar el río Bravo y después de 14 días detenidos por el Gobierno de Donald Trump y luego fueron retornados a Ciudad Juárez.

El hombre de 33 años y su hija son parte de los más de 2 mil 600 centroamericanos de Guatemala, Honduras y El Salvador que han sido retornados por Estados Unidos bajo el Protocolo de Protección a Migrantes para que esperen en esta frontera su proceso de asilo político.

A ellos les dieron su primera cita ante la Corte hasta el 17 de marzo del próximo año, pero les aseguraron que en Estados Unidos no cabían más migrantes. 

Efraín es parte de los más de 46 migrantes albergados en la Casa del Migrante que quieren renunciar al proceso migratorio en Estados Unidos, y que al quedarse varados en esta frontera solicitaron el apoyo del Gobierno del Estado para llegar a la frontera con Guatemala. 

“La pobre salió nada más a sufrir, sufrió por mí… desde que salimos su mamá no sabe dónde estamos, tal vez piensa que ya no estamos vivos”, dice el centroamericano.

Él se siente engañado por el coyote quien no les habló de los peligros que vivirían en el camino ni de la posibilidad de que fueran devueltos de Estados Unidos, y quien solamente los dejó en el río Bravo.

Después de permanecer escondidos en una casa de la ciudad durante dos días, el padre y la niña cruzaron el río internacional y se encontraron con un grupo de aproximadamente 300 migrantes, quienes se entregaron a la Patrulla Fronteriza. 

Durante los 14 días detenidos bajo carpas en Estados Unidos, dicen que sólo les dieron galletas, agua y sopas en vaso, por lo que desde que salieron de su casa comieron bien hasta que los retornaron a Juárez y fueron acogidos por el albergue católico.

“Ahora no sé qué esté comiendo mi esposa y mis hijos Francisco, de 10 años, y  Candelaria, de tres años”, dijo el migrante angustiado.

“Somos pobres, por eso venimos, pero ya nos queremos regresar, queremos irnos a nuestro país”, argumentó quien dijo tenerle miedo a los agentes estadounidenses, quienes los despertaban dos veces durante la madrugada para pasarles lista y comprobar que no habían escapado, además de ponerles horas para ir al baño. 

Y aunque ahora están varados en esta frontera, sin dinero para regresar a Centroamérica, lo único que desea Efraín es regresar para volver a trabajar en el campo por los 50 quetzales que le pagan al día, y poder ahorrar para algún día reunir los 28 mil que le costará recuperar su casa.


La historia de Efraín

• Ganaba 123 pesos diarios en las cafetaleras

• Con eso mantenía a su esposa y sus tres hijos

• Un ‘coyote’ le dijo en su país que podía llevarlo hasta Estados Unidos

• Vendió su casa de adobe en casi 70 mil pesos

• Fue traído a Juárez junto con una hija de 6 años

• Estuvo encerrado en una casa de seguridad en Juárez dos días

• Fue detenido cuando intentó cruzar sin documentos

• La Patrulla Fronteriza lo mantuvo detenido 14 días