Juárez

Dan impulso a la reinserción social

Proyecto busca reintegrar a los adolescentes en conflicto con la ley

Alejandra Gómez
El Diario de Juárez

miércoles, 21 julio 2021 | 12:39

Carlos Sánchez / El Diario de Juárez | La Tenda Di Cristo se ubica en la colonia San Francisco Carlos Sánchez / El Diario de Juárez | Hay quienes cuentan cómo la experiencia en el lugar les cambia la vida

Ciudad Juárez— En su su muñeca izquierda, bajo la correa de un reloj deportivo, Alejandro Sapién guardó un recuerdo de cuando tenía 16 años: un pequeño tatuaje de tres puntos situados en forma de triángulo que, hace más de dos décadas, tenía la intención de simbolizar una frase empleada por algunos miembros de pandillas para describir sus acciones al margen de la ley: “la vida loca”. 

A finales de los noventa, durante su vida en el barrio –en la fina línea entre la vida y la muerte, como la describió Alejandro– fue detenido en diversas ocasiones por daños y lesiones, incluso pasó cerca de un mes en el entonces Tribunal para Menores, conocido popularmente como el “Tribilín”, por cometer delitos contra la salud, como el consumo y la venta de drogas. 

El pasado delictivo de Alejandro no se convirtió –como muchos supondrían– en un lastre para el resto de su vida; al contrario, las riñas callejeras y las constantes visitas a las estaciones de policía le dieron una de sus principales herramientas de trabajo: en el 2018, formado con una licenciatura en sociología, se convirtió en el coordinador del proyecto “Yo soy rediseño social” que busca reintegrar a los adolescentes en conflicto con la ley.  

Dos años antes, en junio del 2016, se publicó la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes que estableció como medida cautelar de internamiento un máximo de cinco años a quienes al momento de la comisión del delito tuvieren entre 16 y menos de 18 años, lo cual abrogó lo dispuesto en Ley de Justicia para Adolescentes Infractores del Estado de Chihuahua que estipulaba una sanción de hasta quince años.  

En este contexto surgió “Yo soy rediseño social”, un programa de la asociación civil la Tenda Di Cristo que buscó hacerle frente a una realidad derivada de la reforma a la Ley: en el estado de Chihuahua fueron liberados 155 jóvenes en internamiento preventivo que purgaban sentencias por delitos considerados de alto impacto –secuestro, homicidio y extorsión– y para quienes, según datos de la organización, no existían programas de reinserción social.

Con el objetivo de combatir la reincidencia delictiva, la Tenda Di Cristo se convirtió en una opción para los menores infractores residentes al suroriente de Ciudad Juárez, en colonias catalogadas por la Fiscalía General del Estado como zonas de alto índice criminal, y les brindó la oportunidad de crear un plan de vida que los vinculara tanto al ámbito educativo como al mercado laboral. 

En su primer año, “Yo soy rediseño social” arrancó como un proyecto piloto que trabajó con 60 de los 155 jóvenes que fueron liberados del Centro de Reinserción Social para Adolescentes Infractores (Cersai); después, gracias al apoyo del Fideicomiso para la Competitividad Ciudadana (Ficosec), el programa se consolidó. Finalmente, en diciembre del 2018, firmó un convenio con el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Chihuahua para atender a los menores infractores con medidas cautelares. 

Desde entonces han arribado a la Tenda Di Cristo, ubicada en la colonia San Francisco, más de 500 jóvenes y adolescentes de entre 14 y 29 años por medio de dos vías: remitidos por un juez para cumplir una medida cautelar derivada de un delito menor –infracciones contra la salud, violencia familiar, robo, entre otros– o luego de concluir su internamiento en el Cersai que, después de la reforma del 2016, para adolescentes de 14 y menos de 16 años no podrá exceder los tres años.

“La pena de prisión en materia de justicia juvenil no debe obedecer al populismo punitivo basado en la idea de castigo por el delito cometido, sino a un verdadero propósito de reinserción social y familiar, así como al carácter socioeducativo de la sanción en proporción con el daño inferido, tomando en consideración las características del caso concreto, las circunstancias personales del adolescente y la edad que tenía en la fecha del evento de que se trate”, dijo el juez especializado en materia de adolescentes, Eustacio Gutiérrez Corona, para explicar el espíritu de la nueva Ley.

Desde la reforma a Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes, a nivel estatal han sido detenidos 432 adolescentes y a otros mil 052 se les ha dictado alguna medida cautelar distinta al internamiento preventivo, además de 4 mil 745 imputados el 8.4 por ciento ha reincidido, es decir, 400 adolescentes volvieron a cometer una conducta tipificada como delito en las leyes penales, de acuerdo con datos del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Chihuahua. 

“Yo soy rediseño social” se adecuó tanto a las necesidades como a los desafíos interpuestos por la reforma del 2016 con el fin de convertir en realidad la reintegración social de menores infractores y, por lo tanto, evitar su reincidencia delictiva por medio de talleres con perspectiva de género, derechos humanos y prevención de la violencia, además de terapias individuales, consejerías en adicciones, capacitación laboral y orientaciones grupales sobre el bienestar emocional.

La Tenda Di Cristo no fue la única asociación civil con que el Tribunal Superior de Justicia estableció un convenio con la finalidad de intervenir a adolescentes en conflicto con la ley para brindarles alternativas de readaptación social luego de que fueran liberados del Cersai o se les dictara una medida cautelar: el 15 de agosto del 2018 firmó un convenio con Justicia Juvenil Internacional y el 3 de septiembre del mismo año con Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia, informó el órgano judicial.  

La coadyuvancia entre el sistema penal y las organizaciones civiles, compuestas por equipos de profesionales, ha permitido que jóvenes como J.D., de 18 años, retomen el rumbo en su vida: a los 16 años fue procesado por delitos contra la salud, luego de ser detenido portando dos pipas con rastros de mariguana, y fue remitido por un juez a la Tenda Di Cristo, donde se quedó luego de cumplir su medida cautelar para continuar sus estudios de preparatoria. 

“Aquí hay buena convivencia y aparte nos ayudan. A veces uno no quiere seguir estudiando porque no hay nadie que lo anime y aquí los profes nos animan. A mí me ayudaron a cambiar mi persona, a no ser tan rebelde, a no ser tan brusco”, dijo el joven residente de Parajes de Oriente, quien en “Yo soy rediseño social” no sólo encontró una segunda oportunidad para crear un plan de vida, sino también a diversos amigos y maestros, como Alejandro Sapién.

“Soy una persona resiliente que vivió lo mismo que ellos, estuve en las drogas, estuve en pandillas, estuve encerrado en la Escuela de Mejoramiento Social para Menores cuando tenía 16 años, pero me gustó estudiar, esa fue la única diferencia, a otros del barrio no”, contó Alejandro, de 38 años, quien desde joven comenzó a trabajar con adolescentes en diversas organizaciones y, a partir de su propia experiencia, logró comprender la realidad en que se encontraban. 

Para Alejandro, no sólo la violencia que en la década de los 90 amedrentó a los jóvenes en las calles de la ciudad continua vigente, también el estigma hacia los residentes de las colonias marginadas: “ser chavo y de bajos recursos es motivo de hostigamiento”, denunció, pues en más de una ocasión quienes han formado parte del proyecto “Yo soy rediseño social” compartieron su mala experiencia con los elementos policíacos. Por ello, el programa que actualmente atiende a 68 jóvenes lucha por reintegrarlos socialmente y, sobre todo, por empoderarlos. 

agomez@redaccion.diario.com.mx

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