Da ONU apoyo a mil 200 migrantes en esta frontera

Alicia no sólo sufrió cansancio, caminó ocho días menstruando y al llegar a Estados Unidos fue separada de su esposo y uno de sus hijos

Hérika Martínez Prado/
El Diario
jueves, 18 julio 2019 | 06:00
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Ciudad Juárez— Para Alicia ser mujer, madre y migrante a la vez se han convertido en el mayor reto desde que salió de Honduras, ya que por cuatro meses sufrió hambre, cansancio, tuvo que esquivar los retenes migratorios, caminar ocho días menstruando, y luego cruzar a Estados Unidos donde fue separada de su esposo y uno de sus hijos gemelos, para finalmente ser retornada a México.

La de ella es una de las más de mil 200 historias de migrantes que actualmente se encuentran en la red de albergues de Ciudad Juárez, donde son apoyados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de Naciones Unidas (ONU), la cual desde el pasado fin de semana instaló una oficina en esta frontera.

Hace cuatro meses, Alicia y su esposo decidieron huir de la pobreza en Honduras para ir a Estados Unidos en busca de una vida mejor, junto a sus dos hijos de ocho años, pero nunca se imaginó todas las dificultades a las que se enfrenta una mujer migrante.

“Fueron cuatro meses durmiendo hasta en los cerros, yo llegué a Querétaro toda bañada, deseando una toalla (sanitaria), un baño, una ropa… toda manchada, porque iba por carreteras y cuando ya iba a llegar al retén (del Instituto Nacional de Migración o de la Guardia Nacional) yo me bandeaba a los cerros, aunque me tocara dormir ahí. Cuando llegué a Querétaro toqué en una iglesia y fui a un albergue, ahí me dieron agua, baño, comida por cinco días”, narró tras recibir medicamentos y toallas sanitarias de la OIM.

La pena de pedir una toalla sanitaria o la falta de un lugar para comprarla es un frecuente obstáculo al que se enfrentan las mujeres migrantes en el camino, aseguró.

“Era oscuro el pantalón, pero si me sentaba manchaba todo… ocho días caminé así, todo boté cuando me bañé”, recordó la mujer quien después de cruzar la frontera por el desierto de Nuevo México fue separada de su esposo y uno de sus hijos, a quienes se les permitió mantener el proceso de asilo político en Estados Unidos y ya se encuentran en Houston, mientras que ella y su otro hijo fueron retornados a Ciudad Juárez bajo el programa Permanecer en México.

“En migración de Estados Unidos también sufrí, en cuatro días ni irnos a bañar, ni pasta ni cepillo de dientes… me echaron y así llegué aquí, hasta que me ayudaron aquí”, dijo quien actualmente se encuentra en el albergue Pan de Vida de la colonia La Conquista, junto a 180 migrantes más.

Uno de los objetivos de la OIM es asegurar el albergue digno para los migrantes que como Alicia han llegado hasta esta frontera retornados de Estados Unidos para que esperen aquí su proceso de asilo político o para quienes esperan apenas cruzar la frontera norte. 

Por ello, esta semana se comenzó a apoyar a la red de albergues registrados ante el Consejo Estatal de Población y Atención a Migrantes (Coespo) con medicamentos, artículos de higiene personal y de limpieza para sus instalaciones, artículos de cocina y otros artículos como literas, colchones, colchonetas, sábanas, almohadas y toallas de baño. 

Los primeros artículos en repartirse fueron vendas, gasas, curitas, alcohol, y medicamentos para el estómago, el dolor, hongos en los pies y alergias, además de toallas sanitarias, como las que recibió Alicia.

Entre los albergues apoyados se encontraron también El Buen Samaritano de la iglesia metodista El Buen Pastor, dirigido por el pastor Juan Fierro, en la colonia Luis Echeverría, donde actualmente viven cerca de 130 migrantes, la mitad de ellos ya con una cita para acudir a la Corte.

En el albergue Frontera de Gracia, 36 cubanos, peruanos, guatemaltecos y mexicanos conviven a diario, algunos desde hace casi tres meses, esperando su turno de cruzar al país gobernado por Donald Trump.

Mientras que en la Casa del Migrante, hasta el martes ya eran apoyados 515 centroamericanos retornados, entre ellos Gabriela, quien agradeció el apoyo de la ONU al albergue que la acogió luego de ser devuelta de Estados Unidos con una cita ante la Corte para finales de septiembre.

Después de un mes desde Honduras hasta Estados Unidos, lo más difícil fue “el sufrimiento que vivimos ahí para llegar a Estados Unidos”, dijo quien caminó con su hijo de ocho años durante cinco horas junto al muro fronterizo, hasta que llegó a la altura del Puente Negro, donde finalmente pudo entregarse a la Patrulla Fronteriza.

“Nos dijeron que nos acercáramos a la cerca, que iba a haber un portón abierto y todos los portones estaban con candado. Nos tocó beber agua del río, rompimos una camisa para poder agarrar agua del río.  Ese día estaba bien fuerte el sol, ya no aguantábamos”, narró 30 días después de haber salido de su país en busca del llamado sueño americano.  Después de conocer historias como la de Gabriela, Alicia y las necesidades de otros albergues como Solus Christus, Aposento Alto y Alabanzas al Rey, la OIM continuará entregando 450 colchonetas, 180 colchones, 90 literas y otros artículos.

También se buscará apoyarlos en infraestructura, en coordinación con los tres niveles de gobierno y otras organizaciones internacionales, siempre con la perspectiva de que los albergues no son la respuesta permanente para los migrantes, sino un puente para lograr mejores condiciones de vida en la ciudad, y que esta también pueda aprovechar sus capacidades.


Apoyo de retorno voluntario

Otro de los programas que lleva a cabo OIM en Ciudad Juárez es el retorno voluntario para centroamericanos que quieran regresar a su país.

En coordinación con las autoridades migratorias, ya ha apoyado a cerca de 140 migrantes que solicitaron ayuda para regresar a sus hogares, la mayoría personas que quedaron varadas en esta frontera después de haber sido retornadas de Estados Unidos bajo el programa Permanecer en México, con meses de espera para su primera cita ante la Corte.

Este programa brinda apoyo gratuito a aquellas personas que están irregulares, regulares en el país o que han sido retornadas a México por Estados Unidos con el Plan de Protección al Migrante.