Van 2,300 regresados por Protocolo

Da EU citas a migrantes hasta el año 2020

Ante el tiempo de espera algunos desisten y optan por volver a sus países

Hérika Martínez
El Diario de Juárez
viernes, 17 mayo 2019 | 06:00
Omar Morales / El Diario de Juárez

Ciudad Juárez— El Gobierno de Donald Trump está citando hasta el año 2020 a los migrantes que solicitaron asilo político, con el fin de desalentarlos.

Esto sucede ahora, mientras que los primeros centroamericanos retornados a Ciudad Juárez bajo el llamado Protocolo de Protección a Migrantes tenían su primera cita ante la Corte de Estados Unidos en dos o tres semanas.

Ante el tiempo que deben esperar, los migrantes aseguran que la mayoría se está regresando a sus países de origen.

En Centroamérica “nos dicen que es fácil y uno se viene para mejorar un poco. Pero en Estados Unidos ya no quieren a nadie más, nos trataban como si estuviera ahí un animal. Nos dicen que regresemos en 2020”, narró Manuel junto a su hijo de 8 años.

Ellos son dos de los 2 mil 350 migrantes que, según cifras del Instituto Nacional de Migración (Inami), hasta la tarde del miércoles habían sido devueltos a México por esta frontera, desde el vecino país.

Arrepentido de haber salido de su patria con su hijo, el hombre de 24 años aseguró que el Gobierno de Estados Unidos les dijo que ya no quieren a más migrantes, por lo que les están diciendo que vuelvan dentro de siete u ocho meses, en su caso hasta el 28 de enero del próximo año. 


Piden prestado para volver a su país

“¿Hasta el 2020 yo que voy a hacer aquí?, yo ya quiero irme para mi país”, dijo ayer Manuel.

El migrante fue retornado el miércoles al mediodía, cuando sin comer nada él y su hijo durmieron en la calle, esperando a que un familiar les enviara mil 500 pesos prestados para regresar hasta Tapachula, Chiapas, en un camión “pirata”, es decir sin registro ni seguro para sus pasajeros.

Mientras que a Julio César, un salvadoreño de 30 años que llegó a Juárez el jueves de la semana pasada con su hijo José, de 8 años, le dieron cita ante la Corte para el 10 de diciembre de 2019, a todo el grupo de unas 40 personas de Guatemala, Honduras y El Salvador que fueron retornadas junto con Manuel y su hijo este miércoles ya les tocó hasta enero de 2020, por lo que todos regresarán a Centroamérica, aseguró.

Manuel fue contactado por un “guía” en Guatemala, quien le aseguró que con un niño era fácil cruzar y trabajar en Estados Unidos, por lo que se trajo a Mainol, de 8 años, y dejó allá a su esposa de 22 y a su hija de 3 años.

“Me dijo que me cuidara mucho”, recordó el menor emocionado al saber que ayer mismo subirían a un camión para ir con su mamá y su hermanita menor, de quien se despidió diciéndole él también “que ella se cuidara mucho”. 

El guía les dijo que el viaje duraría 12 días, que llegarían a la frontera y entrarían fácilmente a Estados Unidos, donde podrían trabajar porque a todos los estaban recibiendo, pero la realidad no fue así.

El hombre y el niño hicieron un mes completo de Guatemala a Juárez, a veces con tres y a veces con hasta cinco días sin comer nada, “con pura agua”; escondidos en el camino.

Manuel labora en Guatemala en la cosecha de café, donde no siempre hay trabajo, pero ahora sí, y por todo un día de trabajo le pagan 50 quetzales, equivalentes a unos 124.88 pesos mexicanos.

“Por eso uno se viene, para mejorar un poco… pero no se pudo”, lamentó al asegurar que en Estados Unidos le dijeron que ya no quieren a más migrantes, que “se terminó la plaza para menores de edad”.

Manuel se arrepiente de haber dejado solas a su esposa y a su hija un mes, pero más de haber viajado con su hijo, con quien atravesó el río Bravo, aunque en realidad él pensaba que estaba cruzando un canal debido a la poca corriente que lleva actualmente.

“Antes no nos separaron”, dice agradecido de no haber sido alejado de su hijo por las autoridades de Estados Unidos, quienes los mantuvieron 10 días detenidos, la mitad en un patio con piedras con una cobija de plástico térmica que no les fue suficiente para mitigar las bajas temperaturas de las madrugadas, en las que el niño lloraba de frío y él sólo lo abrazaba.

“Nos daban un burrito, un taquito y unos botes de agua dos veces al día… nos trataban muy mal, nos dijeron que ya no estaban recibiendo personas, que por eso nos regresaban para acá, que volvamos en el 2020, pero no puedo irme a mi país y luego volver”, dijo. Para Manuel el trabajo en Juárez hubiera sido una opción si viajara solo, pero no con un niño.

Otra mujer migrante, quien no quiso hacer público su nombre, contó que después de cruzar el río fue separada de su hijo Luciano Paolo Mejía. Se dijo desesperada porque después de nueve días detenida ella fue retornada, pero no sabe qué pasó con él.

“Me da pena porque mi hijo no tiene suéter, sólo una camisa. Y ya hablé a Guatemala con mi familia y dicen que para allá no ha hablado”, comentó sin poder contener las lágrimas.

Dijo que el tiempo que estuvo detenida no podía bañarse, peinarse ni cepillarse los dientes o el cabello, pero lo que más lamenta es que les quitaron sus documentos personales y los celulares, por lo que no puede contactarse con su hijo.

Y aunque al ser regresados a México el Inami les entrega un permiso para circular libremente por el país durante el tiempo que tengan que esperar para acudir a su primera cita ante la Corte estadounidense, los migrantes aseguran que la mayoría está regresando a Centroamérica y ninguna autoridad sabe cuántos permanecen en Juárez. 


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