‘Cumple Muref un objetivo de soberanía nacional’

Desde 2010, el Museo de la Revolución en la Frontera da cabida al dominio de la imagen y la fotografía en ocho salas para exposición

Luis Carlos Cano C.
Analista
jueves, 12 septiembre 2019 | 06:00

El Museo de la Revolución en la Frontera cumple un objetivo de soberanía nacional que no se dice en los documentos, por eso es importante, además de que es el único que tiene el Instituto Nacional de Antropología e Historia en la frontera, dijo Rodolfo Coronado Ramírez, profesor investigador de la Escuela de Antropología e Historia del Norte de México.

El Muref fue creado como parte de los festejos por el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana y responde a lo que se ha dado en llamar museo tradicional donde impera la ecuación edificio-colecciones-público, dijo Coronado, al sustentar la conferencia “Historia de un Museo en Cuatro Tiempos”, en el marco de los festejos del 130 aniversario de la construcción del edificio que alberga al museo.

Asimismo, dijo que en una investigación en torno a los visitantes al Muref, se descubrió que a la gente que llegaba le interesaban más las autos que había en exhibición, luego las armas, los estandartes y después otros objetos.

En su disertación, Coronado Ramírez dijo que este edificio que inicialmente fue la Aduana Fronteriza estuvo 10 años abandonado, mientras se decidía que hacer en él; había diversas opiniones en torno a la permanencia del inmueble, incluso un trabajador del Ayuntamiento dijo que hay que tirarla, ya no hay nada que hacer en ella, esta vieja, fea, es inútil y llena de porquerías.

Sin embargo, comentó el investigador, Felipe Lacouture, funcionario del INAH, que la ex aduana es un monumento histórico y en 1983, por acuerdo del citado instituto, el Gobierno estatal y municipal, se acuerda crear un museo, habilitar el inmueble y otorgarle una función educativa y cultural, dándole valor al centro histórico de la ciudad. Para ello se nombró como directora del museo a Ofelia Alarcón Villegas.

A partir de ahí se inicia con la adquisición de objetos y las exhibiciones, apoyados por la Dirección de Museos del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Posteriormente, en 1985 se inicia con las primeras intervenciones arquitectónicas en fachadas, pisos, muros y algunos acabados, con apoyo del área de Monumentos Históricos del INAH, pero tres años después se anuncia el cierre del museo para su renovación y en 1989 es nombrado como director Miguel Ángel Mendoza, quien estaba a cargo de la administración.

Rodolfo Coronado explicó que entre el 1990 y el 2000 se forma el Museo Histórico de Ciudad Juárez; el diseño recae en el Centro Nacional de Museos y uno de los responsables es el museógrafo Roberto Cuétara.

Este aborda como temas la geografía del estado de Chihuahua, los primeros pobladores o fósiles, paquimé la conquista y la revolución en dos secciones. En la sala de Chihuahua se puso énfasis en la cerámica indígena para indicar el origen autóctono, mientras que en la sala de conquista se incluyen armas de colonizadores y grupos de indígenas.

Con este museo, dijo, se busca influir en el turismo, sobre todo en el estadounidense, pero se dejan fuera planes de una postura regional.

Luego fue llamado Museo Paso del Norte tras un cierre de siete años para su reestructuración, pero se abre en el 2003 parcialmente en algunas de sus salas dar servicio y evitar conflictos por la espera.

Finalmente se llega al Museo de la Revolución en la Frontera en 2010, en el marco de los festejos por el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana y así como se le da cabida al dominio de la imagen y la fotografía con un museo que abarca ocho salas para exposición permanente y una para temporales.

El objetivo de este museo, dijo Coronado Ramírez, fue devalar el Ciudad Juárez durante las primeras dos décadas del siglo XX, pero se cae en lo militar del cuadro revolucionario como hecho principal y no se abarca el tiempo planeado.