Juárez

Cubanos no temen a emprender

El Colef destaca que mientras otros migrantes esperan llegar a EU, los isleños generan aquí sus propios empleos

Carlos Sánchez / El Diario de Juárez / Uno de los primeros negocios instalados en esta ciudad
Gabriel Cardona / El Diario de Juárez / Restaurante Caribean Queen

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

lunes, 31 mayo 2021 | 13:02

Cuando llegó la pandemia de Covid-19 y perdió su trabajo como mesero en un restaurante, Pablo compró frutas y verduras y colocó un puesto en las calles de Ciudad Juárez, en donde con las frutas maduras algunos días también vendía aguas frescas; cómo él, la población cubana destacó en esta frontera por su emprendimiento y autoempleo, destacó el investigador de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), Jesús Javier Peña Muñoz. 

Pablo fue uno de los cerca de 5 mil cubanos que fueron retornados de Estados Unidos a esta frontera bajo los Protocolos de Protección a Migrantes (MPP) para que esperaran aquí su proceso de asilo político, y uno de los isleños que optaron por autoemplearse, mientras que otros, al igual que de otras nacionalidades, se insertaron dentro y fuera del mercado formal. 

“Había mucho emprendimiento en la población cubana, autoempleo; es decir, las personas cubanas salían a la calle a vender comida, o se asociaban con alguna persona mexicana, abrían algún restaurante y vendían comida cubana; había estéticas de belleza en donde daban el estilo de belleza que ellos decían que era de Cuba. No estaban esperando a ver quién les daba trabajo, sino siempre estaban tratando de generar sus propios empleos, sus propios recursos económicos”, señaló el investigador. 

De acuerdo con el informe “Entre la espera y el asentamiento: inserción laboral y residencial de inmigrantes y desplazados en ciudades fronterizas del norte de México: los casos de Tijuana y Ciudad Juárez”, realizado por investigadores de El Colef, las remuneraciones en el mercado laboral que se detectaron para los migrantes iban desde el trabajo a cambio de comida y hospedaje hasta un ingreso de mil 800 pesos semanales. 

Con el objetivo de analizar los marcos estructurales y las estrategias vitales de integración residencial y laboral de personas en movilidad, extranjeras y nacionales, durante el período 2015-2020 en la frontera de México con Estados Unidos, investigadores de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef) compararon las condiciones a las que se enfrentaron los migrantes en ambas fronteras. 

En Ciudad Juárez se encontró a migrantes cuyos sueldos semanales eran de 300 pesos por atender un puesto de dulces, 400 por limpiar vidrios de automóviles en la vía pública, 440 pesos por trabajar medio tiempo como recepcionista en un hotel, de 440 a 600 en el comercio ambulante, mil 200 como ayudante general en un asilo de ancianos o por trabajar en la construcción, mil 300 en un centro cambiario, mil 400 en mantenimiento y vigilancia de locales comerciales, mil 500 como cocinero en un restaurante, de mil 300 a mil 500 como jardinero y de mil 400 a mil 800 pesos como operador de maquiladora. 

Para poder obtener empleo en el sector formal, se encontró que 16 de 34 extranjeros contaban con sus permisos migratorios para trabajar en México. En el resto de los casos, la falta de documentos se debía a que habían expirado y no los habían renovado, que los habían extraviado o que se los habían robado en la ruta hacia Ciudad Juárez, señala el informe coordinado por Laura Velasco Ortiz, en el que además de Peña Muñoz también participaron Marie Laure Coubès, María Dolores París Pombo, María Inés Barrios de la O, Lorena Cecilia Mena Iturralde, Emilio Alberto López Reyes y Gabriel Humberto Pérez Duperou.

Destacaron que se observó que la exigencia de requisitos como la presentación de la Clave Única de Registro de Población (CURP) y el desconocimiento del sector empresarial sobre el derecho a trabajar de las personas migrantes, impide o atrasa la inserción laboral formal de estos extranjeros.

¿Cómo conseguir empleo?

Dentro de los casos estudiados se identificaron cuatro formas de obtener la primera ocupación en Ciudad Juárez: el entorno del albergue, por cuenta propia (autoempleo), por medio de otro migrante y a través de una institución o programa gubernamental.

La población cubana creó redes en esta frontera, en las que la misma comunidad recibía a sus paisanos y los orientaban de en dónde trabajar, destacó Peña Muñoz.

“Algo que sí vimos y que nos platicaban comunidades de Centroamérica, es que sentían una discriminación laboral, hay una diferencia en cómo la población ve a los diferentes grupos de migrantes, no a todos los migrantes los ven igual”, señaló. 

Mientras que en Tijuana los mexicanos deportados sí se están reinsertando en el sector formal, una vez que logran tener una acta de nacimiento y su CURP, en trabajos como Call Centers o choferes de Uber; en Ciudad Juárez, en donde no hay una red tan grande de connacionales deportados, algunos fueron detectados trabajando en el sector informal como estacionamientos, lavando carros o en restaurantes de lavaplatos, pero contratados de manera informal, informó el investigador. 

De acuerdo con el informe del Proyecto de Inmigración TRAC, durante 2019 y 2020 fueron retornados a Ciudad Juárez 22 mil 034 personas bajo MPP, entre ellos 5 mil 144 migrantes de Guatemala, 5 mil 051 de Honduras, 4 mil 972 de Cuba, 3 mil 207 de Ecuador, 2 mil 035 de El Salvador, 543 de Venezuela, 504 de Brasil, 374 de Nicaragua y el resto de diversos países; más de 10 mil de los cuales tenían hasta enero pasado un caso activo abierto ante las Cortes de Inmigración. 

Según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), hasta el 27 de mayo habían ingresado a Estados Unidos por esta frontera 4 mil 556 personas bajo MPP, para continuar con su proceso de asilo político. (Hérika Martínez Prado / El Diario)