Juárez

Especial

Cuando las meretrices marcaron la historia

La Mariscal, zona de tolerancia en los últimos 100 años

Alejandra Gómez / El Diario de Juárez

domingo, 14 noviembre 2021 | 06:00

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Ciudad Juárez.— Con el derrumbe de las antiguas construcciones que desde hace un siglo albergaban cantinas y prostíbulos, se intentó construir una nueva historia para la calle Ignacio Mariscal, pero en los archivos resguardados al interior de la Casa de la Cultura Jurídica (CCJ) aún pervive uno de los tantos intentos por revestir de otro significado a la entonces Zona de Tolerancia. 

En 1920, las trabajadoras sexuales de Ciudad Juárez, mejor conocidas como meretrices, tenían permitido moverse y trabajar con cierto grado de libertad –a juicio de los inspectores de sanidad podían ser sancionadas– en el sector comprendido entre las calles Mariscal, Juárez y Lerdo, pero cinco años después el Ayuntamiento decidió enviarlas a las afueras de la ciudad. 

La llamada Zona de Tolerancia era vigilada por oficiales del Departamento de Sanidad Municipal, que se encargaban de sancionar de manera económica a las meretrices que violaran los límites del sector o algunos de los preceptos estipulados en el Reglamento de Tolerancia, de 1914, que les prohibía portar vestimenta considerada inmoral e incluso ser vistas besándose con algún hombre en la vía pública.

Las sanciones económicas que eran recaudadas representaban parte de los ingresos del Municipio y los reportaba la Tesorería por medio del rubro “Ramo de Tolerancia”; sin embargo, las prohibiciones y las multas muchas veces eran realizadas bajo el criterio personal de los inspectores de sanidad, cuya principal función era la revisión médica de las trabajadoras sexuales. 

Ante el crecimiento de la ciudad, las autoridades municipales llevaron a cabo una sesión extraordinaria donde señalaron que debía reubicarse la Zona de Tolerancia porque comenzaba a ocupar un espacio céntrico y representaba un perjuicio contra la sociedad. A partir del 13 de marzo de 1925 comenzó un proceso judicial, contó Rocío Rodríguez Saro, directora de la CCJ.

Luego de que el Ayuntamiento decidió reubicar a las meretrices a un Barrio de Tolerancia, localizado a las afueras de la ciudad, que en aquel entonces se extendían al sur hasta la colonia Chaveña, el ocho de abril notificó a las trabajadoras sexuales de su remoción y tan solo 10 días después, de acuerdo con lo estipulado el expediente 101/1925, promovieron un juicio de amparo.

Fueron 43 mujeres y dos hombres quienes se pronunciaron ante el juzgado segundo de Distrito, ahora el cuarto, en contra del acto promovido por las autoridades: “que venimos a interponer una demanda de amparo de garantías en contra del H. Ayuntamiento, presidente municipal del mismo, Inspector de Sanidad, todos de la localidad, por violación de nuestras personas”, señala el amparo iniciado por Ángela Chávez y demás agraviadas. 

La nueva zona estipulada no contaba con ningún servicio básico, como agua y luz, no tenía viviendas ni lugares salubres e higiénicos donde pudieran vivir de manera digna; es decir, se trataba de un simple terreno delimitado a las afueras de la ciudad y lejos de la vida social que comenzaba a desarrollarse en el Centro, contó Rodríguez Saro, quien presentó una plática sobre los expedientes históricos que se encuentran en la CCJ.

“Se designa el perímetro para la zona de tolerancia de la calle Cobre por el poniente hasta las Lomas, teniendo como límites al norte la calle Aldama y al sur la calle Morelos, debiéndose cambiar las mujeres públicas antes del día primero de mayo entrante de donde están actualmente al lugar señalado”, indica el expediente de juicio de amparo. 

La resolución de las autoridades fue que no procedía el recurso interpuesto, por lo que las meretrices buscaron una segunda postura que, una vez más, se declinó en su contra por tratarse de una medida de orden pública y porque, de acuerdo con lo establecido en el artículo 55 de la Ley de Amparo, únicamente se podía proceder a una suspensión si no resultaba perjudicada la sociedad. 

“Esta circunstancia nos ha hecho ocurrir ante la Justicia Federal en demanda de su protección, aduciendo las consideraciones siguientes: ninguna de nosotras intenta contravenir la disposición aludida, si se hubieran llenado de antemano las medidas de higiene y salubridad públicas que requiere el mencionado barrio nuevo de tolerancia y sobre todo si hubiera locales en qué habitar”, denunciaron las quejosas.

La revisión del juicio de amparo, promovida ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, guardada en el expediente 2375/1925, también se resolvió en favor del Ayuntamiento. por lo que las afectadas no tuvieron otra opción que seguir las órdenes de las autoridades y cambiar su domicilio a un terreno al margen de la ciudad, lejos de los centros nocturnos y sus áreas de trabajo, pero sobre todo sin ningún tipo de construcción.

Sin embargo, con el pasar del tiempo las meretrices volvieron a ocupar el Centro, específicamente los tugurios de la Mariscal, que a partir del 2010 fueron derrumbados en un intento por borrar esa parte de la historia y revestir de otro significado el espacio urbano, que hace más de un siglo ocuparon la Zona de Tolerancia y sus trabajadoras sexuales. Ésta y otras historias de Ciudad Juárez perviven en los expedientes de la CCJ.

Para apuntar

•En 1920 las trabajadoras sexuales estaban en las calles Mariscal, Juárez y Lerdo

•Cinco años después el Ayuntamiento decidió sacarlas de esa área

•Tenían prohibido portar vestimenta considerada inmoral e incluso el ser vistas besándose con algún hombre en la vía pública era motivo de una multa

•Las sanciones económicas que eran recaudadas representaban parte de los ingresos del Municipio y los reportaba la Tesorería por medio del rubro “Ramo de Tolerancia”

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