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Juárez

Crece miedo de ellas durante la pandemia

Durante el confinamiento se disparan ansiedad y las preocupaciones

Araly Castañón
El Diario de Juárez

lunes, 08 marzo 2021 | 13:06

El Diario de Juárez

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En el confinamiento durante la pandemia en el 2020, Guadalupe Hernández, de 45 años, vivió días de angustia por falta de dinero en su hogar, ya que ella y su esposo hicieron convenio en sus trabajos y recibían la mitad de sus salarios… además su hija más pequeña se enfermó de Covid, después ella contrajo la enfermedad, sin contar las actividades cotidianas de un ama de casa.

Ella, su hijo mayor de 28 años, su esposo, su hija de 9 años, quien sufre ataques de ansiedad, y un cuñado que llegó de visita de Zacatecas, estuvieron encerrados en su casa en Riberas del Bravo etapa 7 casi todo el año pasado, y hubo días de tanto estrés que su desfogue fue acudir a consultas con la psicóloga del Instituto Municipal de las Mujeres (IMM).

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“Gracias a Dios, le debo a ella (la psicóloga) que he aprendido muchas cosas y a manejar a mi niña y que tengo que saber entender y valorar el momento y lo que tenemos que vivir”, reflexionó Guadalupe.

Llamadas de auxilio

En el 2020 las llamadas de auxilio en el IMM aumentaron casi un 20 por ciento, a comparación del año pasado, pues de 4 mil 954 servicios de psicología y jurídicos otorgados en el 2019, el año pasado fueron 5 mil 819, dio a conocer la directora de la descentralizada, Verónica Corchado Espinosa.

“Hay aumento sostenido en el tema de llamadas de auxilio, en referencia de 2019 a 2020, sí hay aumento de violencia, pese a que en el tema de confinamiento pareciera que los servicios se restringieron, aunque en nuestro caso nunca estuvo completamente cerrado, estuvimos trabajando desde la casa”, mencionó.

Explicó que el confinamiento agudizó las relaciones entre las parejas, entre los hijos y las madres, entre las hermanas, ya que antes el hecho de salir a trabajar o a las escuelas, daba un respiro a las familias.

“Y ahora todos juntos, quizás no teniendo las condiciones adecuadas en sus viviendas, es decir hacinamiento, lejanía, fragilidad en muchos sentidos de las relaciones; a lo mejor uno o dos despidos y a eso hay que sumarle la pérdida de las vidas, es decir, los duelos, los procesos de duelos son muy complicados y si no tienes los elementos para ir procesando esas cosas, las situaciones se empiezan a hacer polarizantes”, afirmó.

Corchado indicó que con el confinamiento la radiografía de la situación de las mujeres es más nítida, y muchos de sus problemas se agudizaron, ya que por ejemplo, ya se venía diciendo que ellas dormían muy poco a diferencia de los hombres, por el tema de la triple jornada, pero con la pandemia duermen mucho menos.

“Por estar al pendiente de todos, las situaciones que acontecen en la casa, mayor incremento del trabajo doméstico, la carga se incrementó, con la carga educativa”, mencionó.

Además la carga económica, para resolver los problemas y costos en materia educativa, pero también los gastos cotidianos, por el incremento de agua, luz y comida, agregó.

“Hay un aumento sostenido de angustia generalizada, y lo que he visto es que esta angustia generalizada es por dos cosas: por la pandemia, en qué momento me cambió la vida, y por otro lado, ya escarbándole en las entrevistas, lo que dicen es ‘tengo mucho miedo a perder la vida y dejar a los hijos solos’, este miedo de que no sabemos qué va a pasar y ellas se sienten totalmente responsables de la vida de los pequeños”, explicó.

Además otro porcentaje de mujeres tiene miedo a la pérdida del trabajo, al despido o no encontrar por padecer enfermedades de comorbilidad, como diabetes, hipertensión u obesidad.

Angustia en la pandemia

Guadalupe Hernández, afirmó que durante la pandemia una de sus preocupaciones fue la económica, debido a que a su esposo y a ella, les bajaron el sueldo a la mitad, y entre los dos estaban percibiendo mil 200 pesos a la semana, con lo que debían comprar los víveres y pagar los servicios.

Ella trabaja como auxiliar en una cafetería de una maquiladora y su esposo es obrero en otra planta industrial, y en el confinamiento aprendieron a cuidar “lo poco que teníamos de comida”.

“No hallaba ni qué hacer de comer, les hacía sopita, taquitos, y fue de pensar ahora qué les voy a dar, a veces les hacía taquitos de frijoles o tostadas de frijoles, y uno que otro día comíamos pollo, que era lo más barato, y el fin de semana que cobramos comprábamos el kilito de carne y nada más. A veces hacía empanadas de maseca y les hacía de queso, de carne molida, lo más poquito que podía. Era limitar y extender la comida, pues sí era muy difícil”, expuso.

“Teníamos que aprender a comer lo que Dios nos daba”, agregó Guadalupe.

Dijo que otra situación que le complicó la vida durante la pandemia fue la estancia de su cuñado en su casa, porque dijo, es de esos “hombres machistas”.

Agregó que el tiempo que estuvo en su casa no colaboraba en las labores del hogar y quería que lo atendieran como “rey”.

Mencionó que esos días fueron muy difíciles para ella y de mucho estrés, hasta que sus hijos hablaron con su esposo para explicarle la situación.

“Yo perdí una televisión en una casa de empeño porque con mi cuñado en la casa no nos alcanzaba el dinero”, aseguró.

Guadalupe expuso que también fue difícil adaptarse a estar en su vivienda y además entretener a su hija menor que lloraba porque no podía salir.

“Si para ella era difícil, para mí era más por estar al pendiente de ella, de un contagio. En esos días se murió una señora de Covid en la calle donde vivimos”, anotó.

Dijo que de “andar corriendo” entre las labores de la casa, llevar a la escuela a su hija e ir al trabajo, el confinamiento cambió su vida por completo, y luego su hija se enfermó de Covid entre mayo y junio.

“Y ahora qué voy a hacer, yo pensaba lo peor, pero con los cuidados que me dijo el doctor que debía tener con mi hija, aprendí los cuidados del Covid”, relató.

Sin embargo, dijo que la crisis más fuerte fue cuando ella se enfermó de Covid-19, a finales del año pasado, por la incapacidad percibía menos salario que cuando estaba en convenio, por lo que llegaba a cobrar mil 200 pesos por 14 días.

“Y sí lloré, dije; por qué Diosito, que soy la cabeza principal traigo el Covid. Era algo que no podía creer yo”, expuso.

Agregó que gracias a su familia, a los ánimos y cuidados de sus hijos superó la enfermedad, “fue una experiencia que dije: gracias a mi padre Dios que me ha dado la fuerza para salir adelante de esta pandemia, que llevamos casi el año”, agregó.

Mayor atención a salud mental

La directora del IMM, Verónica Corchado, afirmó que con la experiencia del 2020 por el Covid-19, se detectó que el tema de salud mental debe estar en el orden de prioridades y el Gobierno debe invertir más dinero en esta atención.

La coordinadora general del Instituto Municipal de las Mujeres (IMM), Sandra Ramírez Chávez, expuso que por ejemplo, la violencia familiar agudizada por la pandemia, complicó la salud mental de las mujeres.

Dijo que del 100 por ciento de las pacientes que acuden a algún servicio del instituto, porque sufren violencia familiar, en promedio el 40 por ciento ha pensado en suicidarse.

La situación se agravó con la pandemia, y se agregaron atenuantes que ya existían, como la pobreza y desempleo, expuso.

Corchado agregó que con la nueva normalidad, los servicios de los gobiernos deben modificarse y llegar a las comunidades, donde están las mujeres.

“Para aminorar el costo que implica no solamente económico sino emocional, económico para las mujeres de desplazarse de las comunidades a los centros de salud, hacia los centros de Gobierno, tiene que ser al revés para que las mujeres no tengan riesgo de venir en el transporte público”.

Anotó que los gobiernos deben desplazarse como una medida preventiva y de atención primaria. (Araly Castañón / El Diario)

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