Corre la ariweta

Lolita venció a su contrincante al competir en el juego tarahumara, en el cual apuestan su vestimenta

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez
lunes, 18 noviembre 2019 | 06:00
Carlos Sánchez / El Diario de Juárez |

Ciudad Juárez— Lolita corre porque correr es lo que más le gusta hacer en la vida, porque lo lleva en la sangre, porque nació “de pies ligeros” en la etnia rarámuri; por lo que corre maratones y ayer le dio a los fronterizos una demostración de su tradicional carrera de ariweta, en el Centro de Ciudad Juárez.

“La carrera de ariweta es nuestro juego, es el juego de las tarahumaras y no se debe de perder el juego”, dijo la corredora de 25 años, todavía acalorada y con el corazón agitado pero contenta de haberle ganado a su contrincante uno de sus tradicionales trajes hechos totalmente a mano.

Con huaraches de plástico, su vestimenta tradicional que consiste en una falda y una blusa de varios pliegues y coloridos tonos, Lolita Corpo enfrentó a Jessica, una mujer de 22 años, de la colonia Tarahumara, como parte de los eventos del sexto Festival Indígena Umukí en Ciudad Juárez.

“La carrera consiste en que se apuestan los vestidos, nuestro traje, con la otra competidora”, ese es el premio que se lleva la ganadora, explicó Lolita, quien trabaja como empleada doméstica y es madre de dos niños, de seis y ocho años.


Ellas ponen las reglas de la ariweta

Un aro de alambre cubierto con colorida tela, igual a sus vestidos, es el que le da el nombre al juego. La competencia es entre dos participantes, quienes siempre llevan un palo de madera en la mano con una fina punta que les permite aventar el aro y luego correr tras de él para levantarlo y volver a aventarlo.

Tanto la salida como la meta son establecidas por las competidoras, quienes también deciden el número de vueltas que durará la competencia.

Cada una de ellas cuenta con un apostador, quien va a su favor, y un grupo de porristas que la apoyan y que corren junto a ella para irle dando ánimos, ayudarla a hidratarse, con agua en la ciudad y con pinole en la Sierra Tarahumara.

“Nomás corremos, tiramos la ariweta y corremos, depende de cuánto quiera la otra competidora, cuatro o cinco vueltas, hasta 10 vueltas. Seguimos donde está le meta, pero siempre y cuando tiremos la ariweta, porque si no se tira la ariweta es un mal juego”, los demás “me apoyan, es el que apostó contigo, me echan la porra y la otra también tiene su porra”, dijo quien en una de las tres vueltas que se corrieron ayer fue acompañada por Rosalinda Guadalajara, exgobernadora tarahumara que hizo una pausa en la venta de gorditas de maíz para animarla en el juego.

Lolita corre desde niña, incluso maratones, el último que corrió fue el Maratón Internacional de Juárez, el pasado 20 de octubre, donde dice que nunca mide el tiempo, porque ella sólo corre porque disfruta hacerlo.

“Correr el maratón es muy diferente a la ariweta, porque si no lo agarras, pues te vuelves a parar y el maratón pues es correr, correr”, comentó la indígena de pies ligeros.

“Desde muy chica empecé a correr, pero cuando tuve a mis hijos dejé de correr y ahora estoy retomando la carrera”, dijo la joven madre quien también inculca en sus hijos el tradicional juego, por lo que compiten con sus amigas abajo del cerro en el que se lee “La Biblia es la verdad, léela”.