Controlan el Cereso reos y comandantes

Tras cateo se revela venta de drogas y pago por privilegios en el interior del penal

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El Diario de Juárez
jueves, 25 abril 2019 | 06:00
Staff / El Diario de Juárez

Ciudad Juárez— Un autogobierno es lo que se vive en el Cereso 3 de Ciudad Juárez, pues son algunos internos y comandantes quienes controlan la venta de droga en su interior y mueven a su antojo reos, personal y objetos que ingresan a través de actos de corrupción.

Lo anterior quedó de manifiesto en testimonios de expresidiarios y familiares de internos, a propósito de la revisión que efectuó ayer en dicho centro penitenciario un numeroso grupo de policías federales y estatales encabezado por la Fiscalía de Penas y Medidas Judiciales.


‘Adentro llevan vida de reyes’

Familiares de los presos señalaron que pueden entran sin código siempre que paguen de 200 a 300 pesos. Además denunciaron que el cambio de habitación cuesta 3 mil pesos y ser ingresado a las habitaciones de “Los Hermanos”, como es conocido un grupo religioso, tiene un costo de 7 mil pesos.


Archivo / El Diario

En el interior se comercializan a precios altos artículos de limpieza, comida, protección y hasta la posibilidad de ver la televisión. También se vende droga por parte de diferentes grupos y existe la posibilidad del egreso de reos, señalaron abogados y familiares de reos. 

Los entrevistados indicaron que todo es supervisado por “La Patrulla”, integrada por varios comandantes y custodios. 

“Está muy fea la situación. Por ejemplo una visita conyugal más o menos de una hora tiene un costo de 500 pesos, pero si es toda la noche sube a mil pesos. Antes nos dejaban llevarle jabón y todo para la limpieza, eso ahora ya no es posible porque ahí les vende un kit que consiste en un jabón chico para bañarse, un poco de jabón en polvo y un ‘Fabuloso’ todo rebajado, por 120 pesos”, dijo una de las entrevistadas.

“Antes los domingos podíamos llevarles su comida favorita, ahora no, cobran de acuerdo al guisado que uno lleve, de 100 a 150 pesos, y lo que hacemos para que no salga tan caro es poner las cosas a nombre de un celador que nos cobra menos”, expuso la madre de un interno quien pidió la reserva de sus datos por temor a represalias.

“Ellos se encargan de bajar, cambiar y proteger. He visto que sacan a personas en trocas, los sacan en la tarde cuando tiene un jalecito… como ya están sentenciados no tienen nada qué perder. Adentro llevan una vida de reyes, visten ropa de marca, celulares, les llevan mujeres o los sacan de noche, claro, a los que tienen con qué pagar”, expuso un familiar. 

“A los de nuevo ingreso se les ofrece llevarlos al área de los cristianos para que no los vayan a golpear ni a extorsionar, sobre todo a los detenidos por casos de índole sexual para que no los violen, pues supuestamente ahí se les da protección. Es una de las habitaciones que se cotiza caro”, indicó el hermano de un preso.

“Las autoridades están amarradas de manos. La delincuencia es la que gobierna, el político nomás es de membrete, tiene el nombramiento como autoridad pero no pueden hacer nada. Yo trabajé en uno de los reclusorios y pude ver que son los líderes de las pandillas y los comandantes quienes toman las decisiones”,  expuso un abogado que laboró en un centro carcelario. 

Otro abogado explicó que en el reclusorio 3 de Ciudad Juárez, ubicado en la calle Barranco Azul, junto a la Guarnición Militar, funciona lo que se denomina “Las Ranflas”, conformadas por internos que son líderes y quienes son los que fijan los precios.

Erika Judith Jasso Carrasco, directora de Inspección Interna de la Fiscalía General del Estado (FGE), informó que del 2017 a la fecha se han recibido unas diez denuncias anónimas alertando este tipo de irregularidades y de esas cuatro corresponden al Cereso 3 de Ciudad Juárez. Sin embargo, en ningún caso se ha podido integrar una investigación por falta de datos.

“Sí ha llegado información así. Hemos implementado operativos para entrevistar, para concretar y saber exactamente en qué turno, quién o quiénes les cobra pero al momento de hacer las entrevistas no nos dicen nada en concreto, no sé si sea por temor de que algo les suceda a sus familiares, por miedo a represalias. No se ha concretado ni una queja, todo nos llega por denuncia anónima y al estar en campo no se puede corroborar nada”, declaró Jasso.

La funcionaria indicó que saben que la corrupción y el autogobierno es un problema real. Empero, se han topado con una barrera para poder sancionar a los responsables.

“Si ha fluido tantas veces es porque seguramente sí hay algo, pero cuando hemos ido, cuando está el personal de nosotros afuera del centro carcelario o ingresa al área de los familiares, extrañamente no se da esa práctica. Cuando entrevistamos a la salida nos dicen que ese día no cobraron o que no hubo problema, cuando tratamos de obtener información en otras ocasiones dicen que nunca les ha pasado, supongo que puede ser una práctica común pero no hemos podido corroborar”, agregó. 

Jasso pidió a los afectados que al momento de hacer las denuncias anónimas, al 089, aporten nombres, apellidos, fechas, horarios para  identificar a los servidores públicos involucrados y pidió confianza para que denuncien en la oficina de Inspección Interna, ubicada en las oficinas de la Fiscalía. 

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