Juárez

Conocen activistas las dos caras de la migración

Hope Border Institute asiste a grupos de extranjeros que cruzan la frontera, unos hacia EU, y otros expulsados a esta ciudad

Carlos Sánchez / El Diario / Bajo MPP personas pasan a Estados Unidos por el puente internacional Santa Fe

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

viernes, 09 abril 2021 | 06:00

Ciudad Juárez— Gracias al Fondo de Asistencia a los Refugiados de la Frontera, activistas del Instituto Fronterizo de la Esperanza (Hope Border Institute) son testigos diarios de la alegría y de la tristeza que se vive en los límites entre Ciudad Juárez y El Paso. 

Todos los días un grupo de aproximadamente 100 extranjeros cruza la frontera hacia el norte, después de haber esperado en Juárez hasta dos años su proceso de asilo político bajo los Programas de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés), pero un poco más tarde un centenar de centroamericanos se enfrenta a la sorpresa y la decepción de haber sido expulsados a México bajo el llamado Título 42.

“Durante un breve momento, celebramos el retroceso del programa Permanecer en México y sentimos el poder de la humanidad en la frontera”, destacó ayer la organización binacional al atestiguar la dicha de los migrantes registrados bajo los MPP. 

“Cada tarde esperamos la llegada de las familias. Con los rostros protegidos, maletas y, a menudo, un pequeño bebé, pueden por fin cruzar la frontera tras casi dos años de espera. Nuestro equipo de voluntarios está allí para recibirlos. Las familias bailan, alaban a Dios, lloran y finalmente exhalan”, narraron los activistas encargados de darles la bienvenida a Estados Unidos. 

En el Gobierno de Biden

De acuerdo con el reporte de la Organización Internacional para las Migraciones de Naciones Unidas (OIM), hasta el 7 de abril el Gobierno de Joe Biden había recibido en su frontera con Juárez a mil 870 personas para que continúen con su proceso de asilo político dentro de aquel país. 

Hope los recibe en El Paso y atestigua sus rostros llenos de felicidad, pero esa misma tarde sus integrantes cruzan a Juárez para apoyar a las familias que son expulsadas por el mismo Gobierno de Biden, la mayoría después de haber ingresado a Estados Unidos por la frontera con Tamaulipas, a más de mil 200 kilómetros de distancia. 

“Estas familias son expulsadas a diario por las autoridades estadounidenses en virtud del Título 42 a un lugar en el que nunca han estado, sus pertenencias a veces son tiradas. Con el apoyo del Fondo de Asistencia a los Refugiados de la Frontera, un proyecto conjunto con el obispo de El Paso, Mark J. Seitz, para ayudar a los migrantes en Ciudad Juárez, respondemos a estos momentos con comida, agua e incluso un nuevo par de cordones de zapatos para reemplazar los que les quitaron cuando estaban detenidos”, narró Hope.

“Escuchamos, somos testigos y apoyamos… El trabajo por la justicia para los migrantes en la frontera y la necesidad de una respuesta humanitaria crítica a la política rota continúa. Y no nos rendiremos”, agregó la organización binacional. 

Llega un centenar al día

Esta es la quinta semana en la que Juárez recibe a un promedio de 100 centroamericanos al día, destacó Marisa Limón, subdirectora de Hope.

Autoridades que trabajan en la ciudad a favor de los migrantes estiman que suman ya más de 2 mil 500 los migrantes que Estados Unidos ha enviado a Juárez horas o días después de haber cruzado la frontera. 

El Fondo de Asistencia a los Refugiados de la Frontera se utiliza para apoyar las iniciativas y refugios que atienden las necesidades humanitarias inmediatas de los migrantes en Ciudad Juárez.

‘La necesidad en Juárez es tremenda’

“La necesidad en Juárez es tremenda. Las iglesias y las iniciativas lideradas por la comunidad están haciendo todo lo posible para alimentar, vestir y ofrecer refugio a miles de familias migrantes que huyen de condiciones desesperadas y buscan seguridad y refugio. Aquí tenemos una oportunidad real de servir a Cristo en el migrante”, destacó el obispo de El Paso al anunciar el fondo. 

Seitz visitó hace unos días esta frontera para platicar con los expulsados de su país y conocer las condiciones en las que llegan a México.