Juárez

Con engaños, ‘polleros’ endeudan a centroamericanos; EU los expulsa a México

Familias se ven orilladas a pedir préstamos con la esperanza de poder llegar a Estados Unidos

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

viernes, 03 septiembre 2021 | 12:08

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez | Extranjeros albergados en esta ciudad Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez | Menores se peinan sobre sus literas en el albergue ‘Kiki’ Romero Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez | Familia entra a baños colocados en el patio de uno de los espacios de asilo

Tras ser engañados por traficantes de personas, quienes les hacen creer que si viajan con un hijo menor de seis años el gobierno de Joe Biden les dará fácilmente el asilo humanitario, cientos de centroamericanos son expulsados cada semana de Estados Unidos a Ciudad Juárez bajo el llamado Título 42, endeudados, con sus hijos enfermos y en algunos casos, positivos a Covid-19.

Se trata de decenas de familias que son devueltas luego de haber sido guiadas por los ‘coyotes’ o ‘polleros’ desde Centroamérica hasta la frontera entre Reynosa y McAllen, con cobros de hasta 12 mil dólares, equivalentes a 240 mil pesos.

De acuerdo con testimonios de migrantes, en algunos casos tuvieron que gastar sus ahorros y vender todas sus pertenencias para poder reunir el dinero que les permitiera llegar hasta los límites entre México y Estados Unidos, mientras que otros se han convertido en víctimas de redes que les prestan los 50 mil quetzales (129 mil 061.56 pesos mexicanos) para que le puedan pagar a los traficantes el viaje desde Guatemala hasta Reynosa, Tamaulipas, pero con un interés del 10 por ciento mensual.

“Yo ya no puedo regresar a mi país, por eso no sé qué hacer, de verdad no sé. Tanto dinero que debo, en total son 50 mil quetzales más el interés, porque el señor que nos prestó cobra interés cada mes, y el interés ya va subiendo. Estoy bien preocupada… cómo quisiera llegar allá porque ¿aquí cuándo voy a conseguir ese dinero?”, narra Laura López entre lágrimas, mientras abraza a su hijo de 14 meses.

Después de cruzar todo México, entregarse a la Patrulla Fronteriza en McAllen, Texas, y de permanecer detenida cinco días con su hijo en Estados Unidos, la mujer de 21 años –cuyo nombre fue cambiado, al igual que los del resto de los migrantes por motivos de seguridad– ya debe 141 mil 968 pesos y están a punto de sumarse 12 mil 906 pesos del interés del segundo mes.

‘Mi hijo ya ni caminar podía’

Ana y su hijo permanecieron cinco días y seis noches en la “hielera” –como le llaman los migrantes a las estaciones en donde permanecen detenidos en Estados Unidos, debido a sus bajas temperaturas–, por lo que su hijo se enfermó.

“Sin ropa nos metieron, porque nosotros dejamos tirado todo, todo lo que llevaba. Ya cuando nos dejaron allá en la hielera nosotros no teníamos nada, ni ropa, pero yo aguanté porque tenía la decisión de llegar allá… ya aquí me regalaron ropa”, asegura.

Continúa: “Mi hijo ya estaba bien malo y ahorita ya se está recuperando poco, porque ya ni caminar podía, ya no se podía parar, porque pasó como cuatro días sin comer (en Estados Unidos) y al llegar (a Juárez) ya no se le paraba nada en el estómago”.

Santiago, de 4 años, también se enfermó debido a las bajas temperaturas que vivió detenido en Estados Unidos, afirma su mamá, quien hace casi dos meses salió de Guatemala, en donde ganaba 30 quetzales (77.38 pesos mexicanos) al día en la cosecha de papa.

“Hace más de un mes que salí de Guatemala, pedí prestado y yo quería llegar a trabajar para que mi nene estudiara y poder comprar un pedazo de terreno para construir nuestra casita”, dice Ana Pérez, de 24 años, quien también fue expulsada con su hijo a Ciudad Juárez.

Mientras ella espera albergada en esta frontera una oportunidad de asilo en Estados Unidos, su deuda ya suma casi 142 mil pesos, 26 mil de los cuales son sólo de intereses.

“Yo espero la voluntad de Dios, porque para regresar ya no tenemos dinero. Le pedimos (al gobierno de Joe Biden) que nos dé una oportunidad para pasar, porque nosotras somos madres solteras, no tenemos marido, si tuviéramos tal vez estuviéramos en nuestro país. No tenemos dónde vivir, yo vivía con mis hermanas y siempre me decían ¿cuándo te vas a salir?, ¿cuándo te vas a salir? Y para que mi nene estudie tengo que pagar, es por eso que yo iba allá”, narra la centroamericana.

Después de viajar en camiones y autobuses y dormir en bodegas, estaciones migratorias y albergues, Santiago le pregunta a su mamá: “¿ahora por qué estamos aquí?”.

“Le digo que vamos con mi hermana, pero a mi hijo le sale sangre de su nariz, se enfermó porque en la hielera hacía mucho frío y cuando llegamos aquí hacía mucho calor”, lamenta.

Engañados por traficantes

Álvaro Casas, de 38 años, salió hace más de un mes desde Guatemala con la menor de sus seis hijos, porque el “coyote” le aseguró que con un menor de seis años iba a lograr el asilo humanitario de Biden, pero lo que encontró al llegar al Valle de Texas fue una frontera cerrada. Después de cinco días detenidos, ambos fueron expulsados a Ciudad Juárez, a 16 horas del punto por el que cruzaron.

“Yo ya no tengo casa, ya no tengo dónde tener a mis nenes. Y mi mujer se quedó con mi suegra, con cinco (niños) más”, dice al asegurar que perdió su casa a raíz de un fenómeno natural, y que los 40 quetzales (103.18 pesos mexicanos) que ganaba al día en la cosecha de la papa no eran suficientes para mantener a su familia.

Cuenta que su tío está en Estados Unidos, por lo que lo invitó a trabajar con él, pero al llegar a la frontera le dijeron “que estaba cerrada y que no había paso”.

“Estamos aquí, y me pregunto yo ¿qué hacemos?, porque me prestó 50 mil quetzales para pagarle al ‘coyote’ para que nos dejara allá en los Estados Unidos”, narra el padre al asegurar que su hija también se enfermó mientras permanecían detenidos en el vecino país. 

Con el término del programa de excepción humanitaria al Título 42, desde el 1 de septiembre el Gobierno de Estados Unidos mantiene oficialmente cerradas sus fronteras a las solicitudes de asilo.

Mientras tanto, cerca de 3 mil personas permanecen albergadas en los más de 20 espacios para migrantes en Ciudad Juárez, con la esperanza de que el presidente Biden les otorgue una nueva oportunidad de ingresar a su país.

Desde el 28 de julio Estados Unidos expulsa todos los días a más de 100 centroamericanos provenientes del Valle de Texas, bajo el argumento de que significan un riesgo para la propagación de Covid-19.

De acuerdo con Rogelio Pinal, director de Derechos Humanos del Municipio y coordinador del gimnasio municipal “Kiki” Romero, que funciona como albergue, la gran mayoría de los niños llegan a Juárez enfermos, con tos, resfriado y vómito debido a la deshidratación y los días que muchos han pasado sin comer.

“Mi hijo comía puras manzanas, porque es alérgico a los colorantes y a los lácteos”, lamenta Eilín, quien hace un mes y medio tuvo que huir de Honduras con su esposo y sus dos hijos de 14 y 5 años.

Debido a las amenazas que sufrieron, ambos dejaron sus trabajos, y para poder pagarle al “coyote” los 12 mil dólares que les pidió para llevarlos hasta Estados Unidos tuvieron que reunir sus ahorros, sus finiquitos y rematar su automóvil. Pero el traficante sólo los dejó en el río Bravo, en la frontera de Reynosa, para que se entregaran a los agentes estadounidenses.

Al saber que fueron expulsados después de permanecer siete días detenidos, el “pollero” les ofreció guiarlos otra vez hasta la frontera, por el mismo paso de Reynosa, por el mismo costo de 12 mil dólares, para lo cual aseguraron ya no tener dinero ni querer arriesgar nuevamente a sus hijos. 

hmartinez@redaccion.diario.com.mx

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