Juárez

Combate comunidad rarámuri el rezago educativo

La contingencia ha impactado a niños de la colonia Tarahumara, por lo que cinco jóvenes se unieron para ayudarlos a leer y escribir

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

miércoles, 09 septiembre 2020 | 06:00

Ciudad Juárez— Con apoyo de cuadernillos del año pasado, cinco jóvenes rarámuri se convirtieron en maestros provisionales de la colonia Tarahumara, cuyos niños sufren la falta de acceso a Internet, dificultad para aprender por televisión, un rezago educativo del ciclo escolar anterior debido a la contingencia de salud y falta de recursos para imprimir el material educativo actual.

“Es para que no se queden así, que no se queden atrás, porque en la escuela todavía no pueden entrar… lo que pasa es que en la tele ellos no les entienden mucho a los maestros, y como muchos todavía no saben leer bien, por eso les estamos ayudando así, sin prender la tele”, narró ayer Verónica Palma, mientras enseñaba a leer y escribir a un grupo de seis niños de segundo grado.

Las clases son impartidas en diferentes espacios de la colonia ubicada en las faldas de la sierra de Juárez, la cual cuenta con cerca de 100 menores, aproximadamente 80 de ellos en edad escolar.

Dijo que al notar las problemáticas educativas a las que se enfrentan los estudiantes de la colonia, los cinco jóvenes se pusieron de acuerdo para ayudarlos.

“Veíamos que los niños no estaban yendo a la escuela y decidimos darles clases aquí, en nuestra comunidad. Y en la escuela hasta ahorita no se sabe nada, están esperando órdenes de que ya pueden entrar”, comentó.

Verónica y su esposo Sebastián perdieron su trabajo durante la pandemia por el nuevo coronavirus (Covid-19), por lo que ahora se dedican a darles clases a los niños de su comunidad, a quienes dividen en pequeños grupos de acuerdo al grado escolar. 

‘Ahorita están batallando mucho’

La mujer, que trabajaba en una maquiladora de la ciudad, pidió apoyo en la escuela de su colonia, donde le dieron cuadernillos del año pasado, con los que ayuda a los estudiantes a regularizarse.

“Son cuadernillos que nos sirven para que trabajemos con eso, ya que no tenemos dónde imprimir y están cobrando por imprimir los trabajos de este año. Y muchas mamás no han tenido dinero para imprimir los trabajos”, comentó Verónica, de 31 años de edad, quien concluyó la preparatoria pero debido a que es madre de dos niños, de 15 y 9 años, y ante la falta de recursos, decidió invertir sus esfuerzos y dinero en la educación de ellos. 

Sin trabajo, ella y su esposo, han comenzado a hacer artesanías para poder sobrevivir, dijo quien disfruta apoyar a los más pequeños de su comunidad. 

Sin Internet en la mayoría de los casos, sin material de apoyo y sin tener claro todavía cómo funcionará la educación a distancia durante el ciclo escolar 2020-2021 para prevenir la propagación del Covid, los menores acuden diariamente a las clases que les imparten en diferentes horarios, según su grado escolar, en la biblioteca tarahumara y en el salón de la comunidad.

Debido a la suspensión de clases presenciales durante el ciclo anterior, los menores tarahumaras “ahorita están batallando mucho, creo sí perdieron mucho, ahorita sí están batallando para identificar las letras”, lamentó Verónica. 

Leonardo estudia la preparatoria abierta, y ayer decidió celebrar su cumpleaños número 18 ayudando a dos niñas de su comunidad a leer, sumar y multiplicar. 

El adolescente les explicaba en rarámuri las sumas y multiplicaciones a las pequeñas estudiantes, quienes se apoyaban con los dedos de sus manos para obtener los resultados, y luego poder escribir en español. 

Al término de las clases, los estudiantes acuden al comedor tarahumara, donde un grupo de mujeres les dan de comer, informó Leonardo. (Hérika Martínez Prado / El Diario)