‘Cesarín’, el niño que siembra esperanza

Él es un migrante hondureño de seis años, quien espera desde hace un mes en Ciudad Juárez cruzar la frontera

Hérika Martínez
El Diario de Juárez
lunes, 22 abril 2019 | 06:00

Ciudad Juárez— Con semillas de girasoles, ‘Cesarín’, como ya lo conocen en el Consejo Estatal de Población y Atención de Migrantes (Coespo), sembró también la esperanza de una vida mejor en Estados Unidos.

Él es un migrante hondureño de seis años, quien espera desde hace un mes en Ciudad Juárez cruzar la frontera para solicitar el asilo político, acompañado de su padre, con quien fue abandonado hace años por su mamá.

Roberto y César salieron de su país hace más de cuatro meses, pero permanecieron semanas en Tapachula, Chiapas, esperando que el Instituto Nacional de Migración (INAMI) les otorgara una visa humanitaria para transitar libremente por México.

“Hemos venido siempre legales, pero llegamos aquí y no hay albergue, rentamos un cuartito con otro señor… su mamá me dejó con él, yo creo que porque es epiléptico, y he buscado trabajo aquí en lo que cruzamos pero me gustaría un lugar donde pudiera acompañarme él”, platicó su papá.

Los dos hondureños acuden todos los días hasta las oficinas de Coespo para ver si ya les va a tocar su turno de cruzar a Estados Unidos.

“La mera verdad nos vinimos porque allá gano poco y no me alcanza, él quiere aprender inglés y quiere estudiar”, dijo el hombre quien en Honduras ganaba 200 empiras a la semana, lo equivalente a 153.58 pesos mexicanos, y quien busca llegar a Miami con una hija que vive allá desde hace 10 años. 

Cesarín dice que quiere llegar a Estados Unidos para aprender inglés y convertirse en agente del Army, para ayudar a la gente y a los niños, pero también sabe que tienen que trabajar para poder seguir esperando en Juárez, por lo que le pidió trabajo a Lucero de Alva, de la organización Pita y los Girasoles.

Pita es también el personaje de un cuento infantil, escrito por De Alva, que trata de una niña que  sabe que la gente de su ciudad ha perdido la esperanza, que observa la injusticia a su alrededor, y aprende en su clase de ciencias que el planeta Tierra es todo lo que tiene, y se da cuenta que necesita trabajar duro para mejorar el mundo.

Por ello comienza a dar a los niños de su salón una semilla de girasol cada vez que hacen un acto bueno, y finalmente les pide que la siembren para tener un Juárez cubierto de flores.

El proyecto que la organización ha llevado a cabo con más de 40 mil estudiantes en Juárez desde 2017, llegó hasta las manos de Cesarín, el pequeño migrante quien después de pedir trabajo y platicar su travesía junto a su padre, recibió una semilla de girasol, la cual plantó afuera de las instalaciones de Coespo.

Cesarín es uno de los miles de migrantes que esperan actualmente cruzar a Estados Unidos, pero todavía faltan más de 2 mil 500 números para que le toque su turno, mientras tanto acude a la Coespo, donde frecuentemente encuentra a otros menores migrantes, con quienes juega a ratos, para luego volver a sentarse junto a su papá y seguir esperando su turno de conseguir el sueño americano.