Juárez

‘Centroamericanos no emigran, huyen’

La directora regional de Unicef para América y el Caribe, dijo que las madres le narraron desgarradores testimonios

Cortesía UNICEF / Familias escapan de la criminalidad de las bandas, de la violencia doméstica, de la pobreza, de los huracanes devastadores y de la pérdida de empleo

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

martes, 20 abril 2021 | 06:00

Ciudad Juárez— Tras visitar Ciudad Juárez y Tijuana, Jean Gough, directora regional del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) para América Latina y el Caribe, dijo que las madres le narraron desgarradores testimonios de su migración hacia Estados Unidos en compañía de sus hijos.

“Las familias centroamericanas no están emigrando, están huyendo. Estos niños, niñas, adolescentes (NNA) y sus padres, que ahora están en México, escaparon de la criminalidad de las bandas, de la violencia doméstica, de la pobreza, de los huracanes devastadores y de la pérdida de empleo debido a la pandemia en sus países de origen. Entonces, ¿por qué iban a regresar? A menudo, no hay nada por lo que puedan volver”, destacó.

A través del comunicado titulado “Hay nueve veces más niños, niñas y adolescentes migrantes en México en los últimos tres meses”, la Unicef informó que desde el inicio de 2021, el número de NNA migrantes reportados en México ha aumentado considerablemente, pasando de 380 a casi 3 mil 500.

Actualmente, un promedio de 275 niños y niñas migrantes adicionales se encuentran en México todos los días, luego de ser detectados por las autoridades mexicanas, esperando para cruzar a Estados Unidos o tras ser retornados, según estimaciones de Unicef.

“Se me rompió el corazón al ver el sufrimiento de tantos niños y niñas pequeños, incluidos bebés, en la frontera mexicana con Estados Unidos”, dijo Gough.

“La mayoría de los centros de acogida que visité en México están ya saturados y no pueden resguardar al creciente número de NNA y familias que emigran hacia el norte. Nos preocupa profundamente que las condiciones de vida de ellos y las madres migrantes en México pronto puedan deteriorarse aún más”, agregó.

En muchos albergues mexicanos, los NNA representan al menos el 30 por ciento de la población migrante, reportó la organización internacional.

“La mitad de esos niños han viajado sin sus padres, lo que supone la mayor proporción jamás registrada en territorio mexicano”, señaló.

México se ha convertido en un país de origen, tránsito y retorno para estos NNA migrantes que provienen en su mayoría de Honduras, Guatemala, El Salvador y mismo México.

“En 2020, Unicef acogió con satisfacción la reforma de las leyes de migración y refugio por parte de México, que prohíbe la detención migratoria de NNA y prioriza el interés superior de todos ellos en el desarrollo y la aplicación de las políticas y procedimientos de inmigración que les afectan”, agregó al destacar que es fundamental que la comunidad internacional refuerce su apoyo al Gobierno mexicano para que aplique con éxito sus reformas legales.

En el contexto de la pandemia del Covid-19, el aumento del número de niños, niñas y adolescentes migrantes no acompañados, así como la llegada de familias enteras con hijos menores, ha supuesto una importante presión para los desbordados centros de asistencia mexicanos.

A través del mismo comunicado, Unicef pidió una rápida expansión de las instalaciones de acogida en México para satisfacer las necesidades específicas de las familias migrantes con niños y niñas, y de niños y niñas en movilidad no acompañados.

“El peligroso viaje desde el norte de Centroamérica hacia Estados Unidos puede durar hasta dos meses en condiciones muy duras. Los desgarradores testimonios de familias migrantes recogidos por los equipos de Unicef en Ciudad Juárez y Tijuana indican graves abusos de los derechos humanos durante el viaje, como extorsión, abusos sexuales, secuestros y tráfico de personas. Algunas mujeres migrantes centroamericanas contaron entre lágrimas a Unicef que les privaron de comida, que les confiscaron sus pertenencias, como teléfonos móviles, que durmieron en el suelo y que cubrieron a sus hijos con sus propios cuerpos para mantenerlos calientes por la noche”, señala el documento. 

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