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‘Castiga’ a familias la educación online

Carencias en los hogares afectan el aprendizaje durante la pandemia; aumentan deserción y rezago académico

Omar Morales/ El Diario de Juárez

Alejandra Gómez
El Diario de Juárez

domingo, 21 marzo 2021 | 08:24

Ciudad Juárez.- Clases improvisadas bajo un árbol, celulares y computadoras compradas a crédito, recarga constante de datos, tareas enviadas con un mes de retraso y objetivos de aprendizaje no alcanzados, son parte de la realidad que enfrentan estudiantes y docentes de nivel básico, a un año de que las clases pasaron al formato virtual a causa de la pandemia.

“El salón de clases tiene la virtud de ser un mecanismo creador de igualdades… en el momento en que la educación se sale de las escuelas, se cierran los planteles, y se va al mundo de los hogares, ahí se empiezan a hacer más evidentes las inequidades”, reflexionó Carlos González Herrera, titular de la Secretaría de Educación y Deporte (SEYD).

En Ciudad Juárez, 36 por ciento de los hogares no tenía conectividad a Internet cuando inició la pandemia que provocó el Covid-19, es decir, de 449 mil 167 viviendas habitadas, 161 mil 514 carecían del servicio, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda del Inegi, realizado entre el 2 y el 27 de marzo del 2020.

Además, 243 mil 977 de las casas censadas no contaban con una computadora, laptop o tablet, lo que representa más de la mitad. Sin embargo, casi el 95 por ciento de los hogares sí tenía al menos un celular.

MÁS GASTOS

En la colonia Riberas del Bravo etapa IX se encuentra la casa de Fátima Sulay Cruz, madre de dos estudiantes de primaria y una de preparatoria, que enfrentó el inicio de la pandemia con sólo un celular y esporádicas recargas de datos.

“Ha sido difícil porque, en primera, el Internet requiere un gasto, y en segunda ¡las computadoras!, pues no tenemos, nomás contamos con el celular”, contó Fátima, quien obtiene sus ingresos de la limpieza de casas.

Durante los primeros meses de las clases virtuales Jesús y Ramón, de tercero y quinto de primaria, compartían el celular con su hermana María José, de primero de preparatoria, pero con el tiempo les fue imposible continuar así, por lo que Fátima decidió comprar a crédito un segundo móvil.

“Qué más quisiera uno, comprarle a cada quien un celular, pero pues no se puede, así que nos los vamos turnando”, dijo Fátima, quien contó que cada pago del celular representa prácticamente un sueldo suyo. Además, contrató el servicio de Internet para evitar la recarga constante de datos.

“No hay recurso, no hay economía, aquí la principal preocupación de las familias es comer. Las clases virtuales son una simulación porque lo de menos es que se les adjudique una calificación a los estudiantes”, dijo la maestra Elizabeth Nieto Sánchez, directora de la primaria Francisco González Bocanegra, donde Jesús y Ramón estudian.

CRECE EL PESIMISMO

Para el titular de SEYD, Carlos González, la carencia en los hogares afectó la educación durante la pandemia.

“Habrá casas donde hay un solo televisor y prácticamente hay que optar por quién ve la clase en tal hora, hay un solo teléfono y hay que optar a veces por quién utiliza los datos que están comprados y normalmente tiende a dársele preferencia a quien esté en grados más avanzados”, explicó.

Ante este panorama, Educación realizó la encuesta virtual “Diagnóstico de aprendizajes del ciclo escolar 2020-2021”, en la que pidió a los docentes del Estado que contaran a partir de su experiencia si creían que los aprendizajes esperados se habían visto perjudicados, además de los recursos didácticos y medios de comunicación empleados durante sus clases.

La pregunta que se le hizo a los docentes fue: “En términos de su experiencia, ¿en qué porcentaje se han visto afectados los aprendizajes esperados durante la primer parte de este ciclo escolar?”, de acuerdo con los datos proporcionados por el secretario durante la conferencia “Panorama actual de la educación básica en el estado de Chihuahua”, que impartió el pasado miércoles 17 de marzo.

Fueron 24 mil 266 docentes del Estado los que participaron. De ellos, 8 mil 220 señalaron que el 40 por ciento del aprendizaje se vio perjudicado durante la época de pandemia, 7 mil 287 señalaron que se dañó el 60 por ciento, 3 mil 027 docentes dijeron que el 80 por ciento, e incluso 243 indicaron que el 100 por ciento del aprendizaje se afectó.

“En primaria, como podrán ver, el optimismo no es tanto, o el pesimismo crece”, dijo el secretario al revisar los números correspondientes a cada nivel educativo.

En preescolar respondieron 4 mil 528 docentes, de las cuales mil 564 dijeron que se perjudicó el 40 por ciento del aprendizaje y mil 195 señalaron que el 60 por ciento.

En primaria, 14 mil 389 maestros y maestras contestaron; de ellos, 4 mil 848 señalaron que el 40 por ciento del aprendizaje se dañó, 4 mil 591 dijeron que fue el 60 por ciento y mil 929 indicaron que la afectación fue del 80 por ciento.

Finalmente, en secundaria respondieron 6 mil 361 docentes, de los cuales 2 mil 114 indicaron que perjudicó el 40 por ciento, mil 757 señalaron el 60 por ciento y 755 dijeron que el 80 por ciento de los aprendizajes esperados se afectó.

“Es un reto compartido porque se ha alargado tanto la pandemia que en algunos hogares se ha llegado a relajar un poco la importancia de la educación”, dijo González en entrevista. Indicó que seguramente varios padres y madres de familia esperan el regreso de clases presenciales para que sus hijos se regulen.

Al comparar la matrícula estudiantil de los últimos tres ciclos escolares se observó una baja de 20 mil alumnos inscritos en el actual ciclo escolar: en el 2017-2018 hubo 736 mil 007, en el 2018-2019 fueron 732 mil 776, durante el 20192020 la cifra fue de 734 mil 845 estudiantes y en el 2020-2021 bajó a 711 mil 384.

“No hay una explicación unívoca, hubo menos interés en preinscripciones en preescolar, hubo fenómenos migratorios que se nos han reportado en la Sierra… y, finalmente, puede haber padres de familia que dijeron ‘ahorita ni lo inscribo porque no hay educación presencial’”, explicó el secretario ante la disminución en la matrícula de este ciclo escolar.

BUSCAN ALTERNATIVAS

El maestro Ariel Arteaga, de la primaria Pedro Rosales de León, ubicada en la colonia Las Almeras, definió las clases virtuales durante la pandemia como un trabajo de corresponsabilidad entre docentes, estudiantes, madres y padres de familia, pero se le ha dificultado desempeñar su labor.

Él decidió emplear cuadernillos impresos para trabajar con sus estudiantes como una forma de paliar los problemas de accesibilidad a Internet. “No todos los padres tienen para las necesidades académicas de sus hijos”, explicó.

Sin embargo, de un grupo de 35 alumnos que tiene, sólo 15 le envían la tarea los días estipulados, el resto lo hace después de meses o incluso nunca entregan. En algunas ocasiones decidió visitar el hogar de sus estudiantes, pero ni así logró resolver el problema.

El pasado 12 de enero la SEYD informó por medio de un comunicado que de los 711 mil 384 estudiantes de nivel básico en el ciclo escolar 2020-2021, 116 mil 368 mantenían una comunicación intermitente con sus docentes y 32 mil 209 nunca se reportaban.

“Hubo muchos hogares que pudieron responder a este período con la compra de un televisor adicional, con la compra de una computadora adicional, de algún dispositivo adicional, pero hay muchos otros hogares, la mayoría desafortunadamente en Chihuahua y México, donde esta situación no fue así y, al contrario, lo que hizo fue recrudecer las carencias”, dijo González durante la conferencia del pasado miércoles.

A inicios del ciclo escolar el profesor Rodolfo Bejarano, de la escuela primaria Pedro Zaragoza Vizcarra, en la colonia Lomas de Poleo, colocó una mesa y un par de sillas bajo la sombra de un árbol para poder reunirse con algunos de sus estudiantes.

“No les exijo un horario escolar ni me pongo estricto con el envío de evidencias porque comprendo su situación”, dijo el maestro, y contó que tiene alumnos que mandan sus tareas durante el fin de semana cuando algún familiar con datos móviles los visita.

Otros hacen el envío durante las noches, cuando su papá o mamá están en el trabajo y aprovechan la conexión de Internet, pero con algunos estudiantes la única solución ha sido la entrega de evidencias de forma presencial, porque ni siquiera cuentan con un teléfono con cámara.

“Una situación como la que vivimos de marzo 2020 a marzo del 2021 quizá sólo tiene semejanza si tratáramos de pensar en lo que sucede con la educación en momentos de guerras civiles: hay un trastrocamiento total de la vida cotidiana y hay un auténtico quiebre de los procesos sociales… y el proceso de enseñanza-aprendizaje se nos quebró en nuestro país”, dijo el titular de la SEYD.

Para Diana Hidalgo, madre de dos estudiantes de primaria y dos de secundaria, las clases virtuales de sus hijos han representado un gran reto: con un celular en casa y recargas de 100 pesos cada dos semanas lograron sobrevivir al primer año de la pandemia.

“Me siento desesperada de no poder salir, ya quiero ir a la escuela”, dijo Ailyn García, estudiante de segundo grado en la escuela secundaria federal número 20. Explicó que ella y sus hermanos descargan sus tareas desde Whatsapp y entre los cuatro se turnan el celular de su mamá, Diana.

DIFICULTAD PARA CONECTARSE

En la encuesta virtual “Diagnóstico de aprendizajes del ciclo escolar 2020-2021” también se le pidió al grupo de docentes que “seleccione la opción que corresponda a la frecuencia con que utilizaron los medios de comunicación para desarrollar sus actividades académicas del presente ciclo escolar”.

Entre las opciones estaban llamada telefónica, Whatsapp, correo electrónico, Google Classroom, Google Meet, radio, Zoom, Telegram, Aula virtual, educación presencial y otros. La opción más elegida fue Whatsapp, pues 20 mil 094 docentes indicaron que siempre emplearon este medio para comunicarse con sus estudiantes.

Sin embargo, González reconoció que el principal problema de esta herramienta de comunicación es la dificultad de conectividad a Internet y la probable falta de un celular por parte de los estudiantes.

Además, resaltó el caso de 280 docentes que señalaron “siempre” como la frecuencia con que se comunicaron con sus estudiantes de forma presencial y puso como ejemplo a maestros de escuelas multigrado y educación indígena.

En Ciudad Juárez hubo personas que sin ser docentes decidieron interferir en la educación de los niños de su comunidad con el fin de evitar el rezago educativo. Dolores Corpo ha sido ejemplo de ello.

Ella es la presidenta de la colonia Tarahumara, ubicada a las faldas de la Sierra juarense, quien ante el temor de que los niños de primaria olvidaran cómo escribir sus nombres, decidió formar un equipo de trabajo y darles acompañamiento académico a los estudiantes de la escuela Adelina Romero. Además se ha encargado de enviar las tareas a los docentes desde su celular.

“Hay que entender que los padres de familia están muy cansados, muy hartos. Ellos han tenido que regresar a la actividad económica y no necesariamente pueden seguir acompañando a sus hijos en las casas, entonces se relaja un poco la importancia de la educación”, dijo el titular de la SEYD.

‘NO SOY LA MEJOR MAESTRA’

Para Margarita Delgado, mamá de un estudiante de segundo grado en la escuela primaria Juárez y Reforma, la etapa más difícil fue durante los últimos meses del ciclo escolar 2019-2020.

Llegaba del trabajo a las 6 de la tarde y se proponía terminar la tarea con su hijo Mariano, de 7 años, antes de las 10 de la noche, una hora en la que ya no era posible comunicarse con la maestra para que les ayudara a resolver dudas.

“No soy la mejor maestra enseñando y a veces se complicaba o se alargaba más el tiempo porque había temas que no sabía explicarle, más de 4 horas sí nos llevábamos”, contó Margarita. Explicó que en días de exámenes tenía que salirse del trabajo para ayudarle a su hijo porque se realizaban por medio de la plataforma Google Classroom.

Este ciclo escolar intentó emplear el programa “Aprende en Casa II” para enseñarle a su hijo, pero sólo lo vieron por dos semanas porque el contenido le pareció repetitivo y aburría a Mariano.

“No se puede leer la estadística de cantidad de hogares con televisión y transformar ese dato en efectividad”, señaló el secretario de Educación en su pasada conferencia. Señaló que en el estado de Chihuahua el modelo “Aprende en Casa” no sirvió debido al bajo índice de cobertura de televisión abierta, pero también porque la televisión tiene un significado diferente para los alumnos.

“Aun en el regreso a la educación presencial con semáforo verde, con maestros vacunados, ya no podrá haber un regreso a una educación presencial normal”, dijo González. Agregó que será necesario recurrir a un plan multianual para compensar el rezago académico provocado por la educación a distancia.

“No creo que lo conveniente sea un curso remedial de 15 días o de tres semanas, sino que vamos a tener que apostar por dos ciclos escolares que nos permitan compensar los rezagos”, explicó. Además, dijo que deberá aumentarse tanto la calidad como la cantidad de accesos digitales en el país.

De acuerdo con el informe “Comunidades escolares al inicio del confinamiento por SARSCOV-2: Voces y perspectivas de los actores”, publicado este año por la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu), la situación de los estudiantes y docentes en Ciudad Juárez y el estado de Chihuahua es la misma padecida en todo el país.