Juárez

Cartero, un oficio de satisfacciones

Celebran hoy su día, como lo han hecho desde hace 89 años

Omar Morales / El Diario de Juárez
Omar Morales / El Diario de Juárez

Luis Carlos Cano
El Diario de Juárez

jueves, 12 noviembre 2020 | 06:00

Ciudad Juárez— Tiene más de la mitad de su vida recorriendo calles para entregar noticias, algunas veces buenas, otras malas. Lo han mordido los perros, ha estado a punto de que lo atropellen, lo han sorprendido aguaceros y nevadas, entre otros percances, pero aun así Julio César Ribota asegura que no se arrepiente de ser cartero.

A sus 39 años, Julio recuerda que inició en este oficio a los 19, y lo ha desempeñado caminando, en bicicleta y motocicleta, con un salario “no muy atractivo”, sin embargo, dice que son muchas las satisfacciones que ha tenido como empleado del Servicio Postal Mexicano, en especial por el trato que tiene con la gente.

Como él, otros 80 carteros y alrededor de medio centenar de auxiliares de oficina recordarán en esta ciudad el Día del Cartero, como lo han hecho desde hace 89 años todos los 12 de noviembre, día en que se celebra en México a los trabajadores postales.

No obstante, por la pandemia de Covid-19 este jueves sólo tendrán día libre y no habrá festejo, comenta Rafael Sifuentes, secretario general del Sindicato del Servicio Postal Mexicano en esta frontera.

De acuerdo con datos históricos, el Día del Cartero se celebra gracias a la hazaña de un trabajador postal. Se cuenta que en los tiempos de la Revolución Mexicana un tren cargado con 50 millones en oro y correspondencia militar tuvo un accidente aparatoso, lo que cobró la vida de aproximadamente un centenar de personas.

En un acto de valentía y honestidad, el cartero prefirió recuperar todo el oro y los paquetes postales posibles, para regresarlo hasta su destino.

Esta acción fue premiada con la conmemoración oficial del Día del Cartero por parte del presidente Pascual Ortiz Rubio en 1931, y desde entonces cada 12 de noviembre se conmemora esta fecha.

Entregan el corazón en cada carta

Ahora son tiempos distintos, pero tal parece que la labor del cartero no tiene el reconocimiento de sus jefes, como antaño. Su trabajo es más valorado por los ciudadanos, quienes siempre agradecen la entrega que se les hace, se trate de lo que se trate.

“Platicar con la gente es lo que más me gusta de mi trabajo, cuando entrego un paquete o un sobre es rara la persona que no me da las gracias y hasta se ponen a platicar un rato; creo que la forma en que nos tratan es un reconocimiento a nuestro trabajo”, dice Julio César.

Y como lo hacen otros de sus compañeros, desde muy temprano Ribota Cazares llega a la oficina central del Correo, en la zona Centro de la ciudad.

Ahí se les entrega la paquetería y otros documentos que repartirá en su zona, algunos en áreas residenciales donde las calles y perros no son mucho problema como ocurre en la periferia, donde es frecuente acelerar el paso para escapar de un can, o bien, enfrentarlo.

Repartos cambian

En la actualidad ya no reparten cartas como décadas atrás, más bien llevan paquetes y estados de cuenta de casas comerciales o bancos.

Sólo algunas cartas siguen entregando, principalmente las que escriben o reciben los internos del Centro de Readaptación Social, los principales usuarios del servicio, dice Sifuentes.

“Las entregas han cambiado mucho con el paso del tiempo”, comenta Julio César, “lo que no ha cambiado es la gente que te trata igual, sin importar lo que les entregues, pues hay algunos que en broma me dicen: ‘puras noticias de lo que debo me trae usted’, pero, aun así, siempre lo agradecen con una sonrisa o un gesto amable”.

Es por la relación con la gente, reitera, por lo que le gusta su trabajo de cartero, una tarea que desempeña a diario de las 9 de la mañana hasta casi las 3 de la tarde, a veces unos minutos más, o unos menos, pero siempre recorriendo distintas colonias para cumplir con su labor.

Así lo ha hecho Julio desde hace 20 años, cuando por recomendación de un amigo y una prima le dieron el empleo en el Servicio Postal Mexicano, cuando todavía las cartas eran mayoría en las entregas a domicilio.

“Sí me tocó cuando la gente esperaba la carta de un familiar o un amigo. Me acuerdo de una señora que su hijo estaba en Estados Unidos y le escribía seguido, siempre me recibía con gusto el día que esperaba la carta, y más sonreía cuando antes de bajar de la bicicleta le daba la buena noticia de que sí había llegado”, recuerda.

“Ahora ya no entregamos lo mismo, pero, aun así, la gente agradece cuando le entrego un paquete o un estado de cuenta de una tienda o el banco. Las cosas han cambiado, las noticias que entregamos son diferentes, pero lo sigo haciendo con gusto porque me gusta mi trabajo”, afirma Julio César.

Y aunque no lo dice con mucha confianza por aquello de no herir los sentimientos de los jefes, Julio comenta que cada vez es más frecuente que los carteros no tengan lo suficiente en cuanto a equipo para trabajar, especialmente el vehículo para trasladarse, pues ellos son los dueños de la bicicleta o la motocicleta que usan para el reparto de la correspondencia.

“Lo hacemos más por el amor al trabajo que por quedar bien con alguien. Lo que nos ayuda es el apoyo del dirigente del sindicato, que a veces nos da para comprar las llantas de la bicicleta o de la moto, pero de la oficina batallamos mucho para conseguir algo”, lamenta.

Aun así, con las deficiencias en equipo para cumplir su función, Julio César, como otros carteros, asegura que no cambiaría su trabajo por otro, y si volviera a tener la oportunidad de escoger, seguiría siendo cartero.

Casi 90 años de festejo

Este jueves se cumplen 89 años de la celebración en México del Día del Cartero, y aunque ya no llevan aquellas cartas de amor, de buenas o malas noticias, su tarea sigue en ésta y otras ciudades con el reconocimiento de la población.

En 1947, también para festejar a los carteros, se emitió por primera vez una estampilla dedicada este oficio.

Siglos antes, se dice, ya existía el correo con un sistema de relevos implementado por los Aztecas. Cada 10 kilómetros un hombre entregaba el mensaje a otro y así sucesivamente hasta que llegara a su destino.

Con la llegada de los españoles, que trajeron los caballos, la forma de entregar mensajes fue más rápida y práctica.

Después, en el año 1579, se estableció el primer correo en Yucatán y luego se instalaron oficinas formales en Puebla, Veracruz, Guerrero y Guanajuato, estableciéndose así un sistema.

Los llamados buzones empezaron a colocarse mucho tiempo después, durante el Imperio de Maximiliano, en el que también se utilizaron los primeros sobres postales.

En los tiempos de Porfirio Díaz, específicamente en el año 1910, se construyó el edificio de correos o Palacio Postal. También en su época se agilizó la entrega de correos gracias al ferrocarril.

De este modo, el correo fue evolucionando hasta lo que es actualmente, con oficinas y una red constituida, que, aunque es amenazada por los medios electrónicos, sigue siendo utilizada por muchos ciudadanos. 

lcano@redaccion.diario.com.mx