Calló por miedo

Detalla supuesta víctima agresiones del padre Aristeo; hasta que recibió educación sexual en la escuela supo que estaba siendo abusada, afirma

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El Diario de Juárez
lunes, 11 febrero 2019 | 06:00

Ciudad Juárez— Presuntamente el padre Aristeo Trinidad Baca estuvo violando y cometiendo abusos sexuales en contra de una menor de edad que era monaguilla en la iglesia Santa María de la Montaña, todos los domingos desde el año 2015 y hasta enero del 2018 cuando la víctima se negó a continuar yendo a la iglesia. 

“El padre siempre me sentaba en sus piernas. Pero yo recuerdo que cuando tenía ocho años (en el 2015) sin recordar el mes, solo sé que era un domingo como a las 07:30 de la mañana llegamos en la casa parroquial… y yo me quedaba sola con el padre en la casa, y el padre me quería dar un abrazo porque me dijo que me quería mucho, y yo fui con el padre para abrazarlo y me abrazó, y me sentó en una pierna y me dijo que así no le gustaba, y me sentó en sus dos piernas quedando cara a cara y mis piernas quedaron abiertas y el padre me abrazó y con una mano me sujetaba de la espalda y con la otra me empezó a tocar”, señaló la víctima en una parte de la declaración que rindió ante el Ministerio Público (MP). 

El sacerdote de 76 años de edad fue arrestado el sábado pasado en cumplimiento a una orden de aprehensión emitida en su contra por la jueza de Control Lizbeth Marbella del Carmen Barraza Morales por los delitos de violación y abuso sexual con penalidad agravada al parecer cometidos en contra de una niña de ocho años de edad al momento en que presuntamente iniciaron los hechos. 

La víctima –cuya identidad quedó bajo reserva por instrucciones de la jueza de Control que escuchó la formulación de cargos contra el padre, Raquel Carlos Ávila– refirió que en un inicio, cuando ella tenía 8 años de edad, no sabía que la presunta conducta del sacerdote estaba mal y por ello no decía nada.  Pero cuando comenzó a cursar el quinto año de primaria y a recibir educación sobre sexualidad se percató que estaban abusando de ella, y decidió continuar callada por miedo al clérigo. 


Abusos habrían ocurrido en la casa parroquial

La niña también declaró ante la representación social que las diversas violaciones y abusos sexuales ocurrieron en la casa parroquial, ubicada en la calle Lorenzo Ávalos de la colonia Santa María, y presuntamente el presbítero en por lo menos una ocasión acudió a recoger a la víctima a la casa familiar bajo el pretexto de llevarla a comprar helado junto con los niños de la casa hogar que él lideraba. Pero la víctima era llevada por Baca a la casa sacerdotal, en donde él iniciaba las presuntas agresiones sexuales con el juego de las escondidas. 

“El padre siguió tocándome todos los domingos por debajo de mi ropa. En una ocasión, sin recordar la fecha exacta, el padre fue por mí a mi casa porque llevaba a los niños de la casa hogar a comprar un helado. Después de que fuimos a comprar el helado dejamos a los niños en la casa hogar y el padre no me llevó a mi casa, me llevó a la casa parroquial. Estábamos en la sala y el padre se sentó y me subió a sus piernas y yo quedé sentada cara a cara con él”, explicó la niña en una parte de su declaración.

“El padre me dijo que jugáramos a la escondidas, a mí me tocó contar y el padre se fue a esconder y yo lo estaba buscando para decirle que ya me quería ir a la casa. Yo encontré al padre, estaba atrás de la puerta de su cuarto y el padre me sujetó de mi brazo derecho y me llevó a la cama y me acostó y se puso encima de mí”, detalló la víctima.

El 28 de enero del 2018 la víctima se atrevió a decirle al párroco Aristeo Trinidad Baca que no quería que la volviera a tocar y en diciembre de ese año pudo confesarle a su madre que él la había estado agrediendo. 

En diciembre del 2018 los padres de la víctima interpusieron la denuncia penal que ya fue judicializada y recayó en la causa penal número 114/2019 del índice del Tribunal de Control.

En la denuncia interpuesta por la mamá de la víctima se indica que desde que la menor tenía siete años de edad servía en la iglesia y aunque no había hecho la primera comunión, el sacerdote Baca les pidió que oficialmente permitieran que la pequeña lo apoyara en las actividades del altar y ellos accedieron pues también participaban como miembros activos de esa congregación. 

La querellante también refirió que el 2 de diciembre del 2018 al terminar la misa, Aristeo Baca los saludó a ella y a sus hijos pero la víctima no respondió y se agachó, lo que llamó su atención por lo que se le preguntó si el capellán le caía mal, a lo que la menor respondió que sí y comenzó a llorar para luego decirles que el “padre le tocaba sus partes íntimas”.

Además la madre narró que en una ocasión la familia fue invitada a ver una película a la casa parroquial y a ella le pareció ver que el sacerdote le estaba haciendo tocamientos lascivos a su hija por debajo de la cobija con la que estaban tapados él y la niña, pero descartó esa idea.


Examen médico documenta violación

En el informe médico elaborado por una perito de la Fiscalía de género se documentó que la víctima sí presenta datos compactibles con una violación y en la valoración psicológica se señala que la menor sufre ansiedad y estrés debido a las agresiones sexuales de que fue objeto y se recomienda tratamiento psicológico especializado. 

La próxima audiencia, en la que se determinará si se vincula o no a proceso al sacerdote, está programada para el próximo jueves a las 11:00 horas y se prevé que estén presentes los tres abogados que representan a Baca así como la asesora jurídica de la víctima Diana Edith Torres y las dos agentes del MP que presentaron cargos, Iveth Consuelo Arredondo Serna y Griselda Torres, así como el clérigo a quien se le impuso la medida cautelar de prisión preventiva. 

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