Burlan migrantes vigilancia de militares

Se vuelve ‘cacería’ trabajo de contención en el bordo del río

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez
sábado, 22 junio 2019 | 13:04

La contención del Gobierno mexicano para que los migrantes no crucen hacia Estados Unidos por el río Bravo, se ha convertido en una “cacería” que separa a familias, cuando unos integrantes logran cruzar y otros no.

Sin embargo decenas de migrantes de distintas nacionalidades han logrado burlar a la Guardia Nacional para entregarse a la Patrulla Fronteriza en Estados Unidos.

Con mochilas en la espalda y niños en los brazos, en aproximadamente una hora, la mañana de ayer un grupo de unos cinco migrantes, una pareja de cubanos con un bebé y una mujer centroamericana con una niña en los brazos, lograron esquivar el “muro humano” mexicano.


Buscan cruzar a El Paso con niños en brazos

Los cubanos arribaron a los límites del país simulando tomarse fotos frente al muro fronterizo, a unos 200 metros del “Puente Negro”, y al observar que los militares estaban lejos comenzaron a correr hacia el río.

El primero en bajar fue el hombre con el bebé de meses en los brazos, y mientras que un convoy de militares arribaba al punto, él le gritaba a su pareja “corre, corre”.

Finalmente los dos lograron subir corriendo el bordo del río y entrar por una puerta del muro de acero de casi 6 metros de altura, para entregarse a la Patrulla Fronteriza y pedir asilo político.

Otros no corren con la misma suerte y son detenidos antes de pisar territorio estadounidense, como ocurrió ayer con una familia de nicaragüenses.

Después de que el Gobierno de José Daniel Ortega Saavedra, en Nicaragua, marcara su casa con la leyenda “terroristas” por manifestarse contra él, la familia salió huyendo hace más de un mes de su país, pero al llegar a esta frontera sólo algunos de ellos pudieron cruzar a Estados Unidos.

“Llegamos hace una semana, pero nos daba miedo (cruzar la frontera), no hallábamos qué hacer”, comentó una de las mujeres tras ser detenida por la Guardia Nacional antes de poder llegar a Estados Unidos para solicitar asilo político.

Aproximadamente al mediodía el grupo de nicaragüenses, conformado por dos mujeres, dos hombres y tres niñas, llegó corriendo hasta el río Bravo, pero se encontraron con la presencia de los militares que desde el jueves forman parte oficialmente de la Guardia Nacional en la frontera norte.

Los migrantes trataron de aprovechar que los castrenses estaban lejos y bajaron corriendo el bordo de cemento del río frente al muro fronterizo, pero al observarlos también los militares corrieron armados tras ellos y lograron detener a dos mujeres.

La hija de una de ellas, de aproximadamente 10 años, logró escapar y cruzó corriendo el río –que no llevaba agua–, pero al ver que su mamá había sido detenida por los militares decidió regresar con ella y fue ayudada por un militar para subir el bordo de concreto.

La otra mujer, de 33 años, que no pudo escapar de los militares mexicanos que cuidan la frontera, dijo que su esposo sí logro cruzar a Estados Unidos junto a sus hijas de 9 y 6 años, así como el hijo de su esposo, quien estudiaba medicina en Nicaragua.

Su marido fue el primero en bajar el bordo con su hija de 6 años en los brazos pero no fue alcanzado, mientras que el universitario y la niña de 9 años cruzaron corriendo mientras su mamá era detenida.

“Traigo una carta del obispo”, argumentaba la mujer a los castrenses, quienes la entregaron al Instituto Nacional de Migración (Inami), mientras la otra mujer besaba en la frente a su hija, quien lloraba junto a los agentes migratorios y de la Guardia Nacional.

Ayer también se observó a juarenses que se acercaron hasta el bordo del río para repartir botellas de agua a los migrantes y a los militares, como ocurrió con un hombre que tras ver la retención de un salvadoreño cruzó el bulevar Bernardo Norzagaray para comprarle agua, al igual que a los castrenses.

Otro hombre arribó con tres niños, quienes dijeron haber decidido llevar agua a los militares y agentes de la Policía Estatal porque los vieron que estaban trabajando todo el día bajo el sol.

Según datos del Consejo Estatal de Población y Atención a Migrantes (Coespo), desde octubre se han registrado 17 mil personas para solicitar refugio en Estados Unidos, pero hasta la tarde de ayer sólo habían sido aceptados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP) 11 mil 445 personas en el puente internacional Paso del Norte-Santa Fe, para comenzar el trámite migratorio. (Hérika Martínez Prado / El Diario)


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