Juárez

Batalla contra el Covid: miedo, el otro enemigo a vencer

Pacientes recuperados presentan secuelas emocionales que impactan en su bienestar

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

viernes, 13 noviembre 2020 | 06:00

Ciudad Juárez— Hace más de un mes Carla logró vencer el Covid-19, el cual padeció con síntomas leves en su vivienda, sin embargo, los estragos emocionales continúan, por lo que dice padecer “Covid psicológico”, ya que algunas noches despierta con el miedo de no poder respirar.

“A veces en las noches se me va el sueño, despierto y siento que en cualquier momento me va a faltar el aire, que no voy a poder respirar y que voy a morir”, confesó. 

A Ramón, la secuela que le dejó el virus fue la separación con su pareja: “Mi familia se disolvió… me quedé solo en casa, y pues al salir del aislamiento darse cuenta de que nada es igual que cuando entraste… está muy feo”, relató apenas a unos días de haber logrado vencer el virus.

Para otros, los daños poscovid han sido físicos, como en el caso de Eduardo, cuyos pulmones quedaron dañados, después de 13 días de permanecer hospitalizado con oxígeno, por lo que recibió el apoyo de un terapeuta físico. 

De acuerdo con el doctor Arturo Valenzuela, director médico en la Zona Norte, las principales secuelas que han detectado en los sobrevivientes al nuevo coronavirus a nivel físico son la “fibrosis pulmonar, una cicatrización en el pulmón que genera una incapacidad para poder dar oxígeno suficiente al sistema respiratorio; hay pacientes que quedan con esta necesidad de oxígeno permanente durante mucho tiempo o de por vida”. 

También pueden registrarse “afectaciones cardiacas que predispongan a infartos o a trombosis”.

Mientras que, a nivel psicológico, las secuelas que más han detectado en sus pacientes son la ansiedad y la depresión, informó. 

Carla, quien es ama de casa, vivió el virus sólo con síntomas leves como tos, temperatura, dolor de cuerpo y falta de olfato y gusto, sin embargo, después de cinco semanas de haber salido negativa en una segunda prueba, “el miedo sigue”, ya que sigue creyendo que en cualquier momento sus síntomas pueden empeorar y necesitará de pronto de oxígeno u hospitalización. 

“Se me va el sueño, no duermo, amanezco con dolor de cabeza”, confesó para quien el temor de contagiar el virus a su familia continúa presente. 

Ramón tiene poco más de una semana de haberse recuperado, sin embargo, el virus cambió su vida, ya que provocó la separación con su pareja.

“Desde el comienzo de la pandemia el encierro es muy frustrante, yo quedé en ‘home office’ en mi trabajo, y me descontaron un porcentaje en mi salario, y pues en mucho mi esposa se hacía cargo de llevar la casa, cosa que sí estaba pesado. Mientras, yo me quedé a cargo de cuidar a los niños y hacerles de comer, hacer quehaceres domésticos, y trabajar en casa. Se voltearon los papeles, pero cuando salí positivo pues todo se le cargó a mi esposa”, relató.

Siendo portador del virus Ramón tuvo que aislarse en una habitación, sin poder ayudar en el hogar ni acercarse a los niños.

“Terminó por explotar todo, todo se multiplica emocionalmente por el encierro. Mi familia se disolvió”, narró quien al poder salir del aislamiento se dio cuenta que su familia ya no estaba.

Ambos tuvieron secuelas emocionales, pero de distinta manera, explicó la psicóloga María de Guadalupe López Devora, a quien han recurrido pacientes con trastornos poscovid.

A nivel emocional “cuando tienes el virus primero comienza el miedo, en cuanto entra la enfermedad entra el miedo, la ansiedad, ataques de pánico… algunos de los cuales quedan después ante el temor de que vaya a regresar la enfermedad”, comentó.

“A veces son miedos que traes desde niño y que no has superado y no los has manejado adecuadamente, como puede ser el abandono de los padres, la ausencia de padres, el miedo a no ser alguien, a no ser la persona perfecta como hijo para tus papás… el miedo del niño se transforma en el miedo del adulto”, para lo que es necesario un trabajo de introspección.

El miedo a morir en muchos de los pacientes con Covid o que ya se han recuperado, pero no logran vencer el miedo, es en realidad el miedo a vivir, “el temor a la muerte no existe, es el miedo a vivir o miedo a lo que no has vivido, a qué te faltó, si le dijiste a las personas correctas que las amabas”, apuntó. 

“Cuando te abandonan, en el caso de una esposa o un esposo, habla del miedo de querer enfrentar algo, el miedo a la pérdida, a enfrentar esta situación. No es que sea malo o mala, sino que a veces no tienen la suficiente fuerza para enfrentar una pérdida”, explicó. 

Cada enfermo vive las cinco fases del duelo, que son la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación; sin embargo, en el proceso de la enfermedad cuando comienzas el duelo, probablemente te quedas en la depresión. Cuando superas la enfermedad puede ser que regreses al principio del duelo o llegas al aprendizaje de la experiencia vivida, detalló.

Hay casos en los que “vuelve una gripa, y la persona se vuelve paranoica, se aleja de la gente, se aísla, no quiere nada, se vuelve muy depresivo, emocionalmente muy bajo”, explicó.

También hay quien vuelve su secuela emocional en agresión, por lo que piensa “si yo la tuve, que los demás se enfermen también”, o se mantiene en la negación, creyendo que no existe la enfermedad.  

“Es muy importante el trabajo terapéutico, el propio despertar consciente de ti mismo, del autocuidado. Las secuelas reales son aquello que no has trabajado, es el miedo latente, el miedo a perder, el miedo a no sentir, y luego cuando ya superas la enfermedad, la persona está cansada, ya no puede caminar como antes, hay cosas que se le van a dificultar porque el organismo se desgastó”, señaló López Devora. 

De acuerdo con el terapeuta físico Luis Carlos Espinoza Jáquez, las principales secuelas físicas que ha detectado en pacientes que se han recuperado del nuevo coronavirus son la dificultad para respirar y la fatiga muscular generalizada, sin embargo, “la secuela que presentan es más bien traumática, a nivel psicológico, la incertidumbre de si en verdad ya salieron del cuadro patológico”, informó. 

Sobre quienes han presentado daños físicos tras el virus, dijo que se trata principalmente de personas entre los 45 a los 60 años, con otras enfermedades, como hipertensión, diabetes y obesidad.

Entre ellos se encuentra Eduardo Acevedo, de 58 años, quien después de unas 10 terapias y ejercicios que realizaba en casa, ya fue dado de alta.  

Los primeros síntomas de Eduardo fueron dolor de cabeza, temperatura y problemas para respirar, por lo que decidió realizarse una prueba PCR, en la que salió positivo.

Al saber que es positivo “no sabe uno qué vaya a pasar, porque ve noticias, ve cosas y ve situaciones distintas y uno no sabe qué va a pasar”, confesó quien tuvo que ser hospitalizado en agosto en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), de donde salió sin el virus, pero con problemas para respirar, ya que al caminar se agitaba. 

“Es complejo porque cada paciente requiere una adecuación a su tratamiento, pero sí pueden empezar a practicar respiración autoasistida, es decir, respirar, sostener y soltar”, recomendó el terapeuta que atendió ha atendido a Eduardo y otros pacientes post-Covid. 

Si usted desea contactar al terapeuta físico Luis Carlos Espinoza Jáquez puede visitar la página de Facebook de OrthoTherapy, o comunicarse a los teléfonos (656) 648-4695 o celular (656) 285-9224.

Y si quiere contactarse con la psicóloga María de Guadalupe López Devora, puede comunicarse al celular 656-198-2910 o visitar la página de Facebook Centro Integral de Psicoterapia Kunaq Cd Juárez. 

Los estragos

A nivel físico

• Fibrosis pulmonar: cicatrización en el pulmón que genera una incapacidad para poder dar oxígeno suficiente al sistema respiratorio

• Necesidad de oxígeno permanente o dificultad para respirar

• Afectaciones cardiacas que predispongan a infartos o a trombosis 

• Fatiga muscular generalizada

A nivel psicológico

• Ansiedad 

• Depresión 

Fases del duelo del enfermo

1. Negación

2. Ira

3. Negociación

4. Depresión 

5. Aceptación