Juárez
Especial: Primera de tres partes

Arroyo El Navajo: Omisiones y deficiencias, marca del ‘juicio histórico’

Investigación identifica 32 irregularidades en el proceso penal contra acusados de secuestrar, prostituir y asesinar a 11 mujeres

El Diario de Juárez
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Blanca Carmona / Araly Castañón
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sábado, 07 diciembre 2019 | 10:24

El primer juicio oral, realizado en el 2015, por 11 de las mujeres localizadas entre 2008 y 2013 en el arroyo El Navajo, bajo el nuevo sistema de justicia penal implementado en Chihuahua, levantó grandes expectativas en la sociedad e incluso fue llamado mediáticamente “juicio histórico” por el número de víctimas, inculpados y testigos.

A cuatro años existen evidencias para señalar que hubo grandes omisiones, deficiencias e incluso un fraude procesal.

Tras ese enjuiciamiento se realizaron tres más y un procedimiento abreviado. 

De los 16 acusados de secuestrar, prostituir y asesinar a 11 mujeres, tribunales de segunda instancia y federales han ordenado la libertad de cuatro por considerarlos inocentes, tres murieron sin ser sentenciados y a tres indiciados el propio Estado les retiró cargos por no contar con pruebas.

En este “juicio histórico” se utilizaron versiones aportadas por personas que estaban presas o fuera del país al momento en que dicen haber visto que las víctimas eran sometidas a prostitución. 

La Fiscalía General del Estado (FGE) pasó por alto que junto a los fragmentos óseos de siete de las víctimas se encontró la ropa que vestían al momento de su desaparición, lo cual pone en duda si realmente fueron prostituidas.

La FGE también ocultó pruebas científicas que no le favorecían con su teoría del caso, ante la premura de dar resultados frente a las exigencias de justicia de las madres de las víctimas.

El testigo estrella, un menor de edad que se dedicaba a la venta de drogas en la zona Centro de Ciudad Juárez, fue cambiando su versión en al menos cuatro declaraciones que rindió ante el Ministerio Público y al final también en el juicio oral.

Señaló a personas que no había reconocido inicialmente, acusó como tratante de blancas a un hombre cuando en esa época éste se encontraba recluido por tráfico de droga en una prisión federal y luego en una estatal; también declaró haber sido torturado y luego lo negó.

Algunas de las madres de las mujeres que desaparecieron en esa época, como Ernestina Enríquez Fierro, mamá de Adriana Sarmiento –quien fue vista por última vez 18 de enero del 2008 cuando iba a la escuela–, reclama falta de interés de la autoridad de investigar la muerte de su hija, cuyos restos fueron localizados en noviembre del 2009 en el Valle de Juárez, y a ella se los entregaron el 1 de diciembre del 2011.

“Si hubiera habido interés de la autoridad ellos hubieran investigado a quién pertenecían esos restos. A ver, había muchas niñas desparecidas, alguien tenía que aparecer, y ellos no lo hicieron, ellos no buscaron”, manifestó.

En relación con uno de los acusados, un visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) entregó los resultados de una investigación de ese expediente a esta instancia, en la que expone que el trabajo efectuado por la Fiscalía es deficiente y solicita que ofrezca una disculpa pública a la familia de ese detenido. 

Sin embargo, la CEDH determinó modificar el dictamen original y remitió una recomendación diferente a la Fiscalía.

En marzo del 2015, días antes del “juicio histórico”, un grupo de peritos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió un dictamen en relación con las víctimas del arroyo El Navajo, en el que señaló varias deficiencias de la investigación, como partir exclusivamente de testimoniales. 

Sin embargo, fue así como se desarrollaron los juicios orales. La Fiscalía se valió principalmente de testimonios plagados de inconsistencias para acreditar la responsabilidad de las personas acusadas.

A cuatro años de ese juicio 267/14, y tras una exhaustiva revisión a ese proceso y a otros posteriores, así como a la sistematización de la información contenida en 40 tomos de los 100 aproximados que forman parte de la investigación, es posible identificar 32 irregularidades en las indagatorias del “juicio histórico”.

Para este trabajo se solicitó una postura de la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género (FEM), pero no hubo respuesta.

Los tomos de la investigación 2104/2012 de 11 de víctimas del arroyo El Navajo fueron proporcionadas por familiares de un acusado y la información obtenida de los juicios orales es de carácter público.

Las anomalías

Irregularidad 1

La Fiscalía argumentó la teoría de que las víctimas fueron prostituidas por meses. Sin embargo, las pruebas revelan que las hallaron con la misma ropa con la que desaparecieron.

Junto con 46 restos óseos y cabello semiondulado de unos 30 centímetros de largo de Jessica Terrazas Ortega, se recuperó una sudadera que tenía el logotipo de la preparatoria CEPU o Centro de Estudios Pre-Universitarios.

El día que Jessica salió de su casa, ese 20 de diciembre del 2010, además de esa sudadera ella también llevaba puesta una chamarra con gorro de peluche que era de una de sus hermanas y unas botas altas.

Todas esas prendas se hallaron el 21 de octubre del 2011 dispersas en un cauce seco del arroyo El Navajo. 

La ropa que llevaba puesta el día que desapareció se localizó junto a sus fragmentos óseos, también cerca de un omóplato extra que resultó ser parte del cuerpo de Yazmín Salazar Ponce, de acuerdo con el dictamen pericial complementario de antropología forense emitido hasta el 21 de enero del 2014 por las antropólogas Liliana Dorantes Ortega y Mariel Guadalupe Durán Romero. 

Lo mismo ocurrió con las víctimas Yazmín Salazar Ponce, Jessica Leticia Peña García, Deisy Ramírez Muñoz, María Guadalupe Pérez Montes, Perla Ivonne Aguirre González y Beatriz Alejandra Hernández Trejo: tenían puesta o cerca de ellas estaba la misma ropa con la que se les vio por última vez. 

En el caso de Jessica Terrazas Ortega, las peritos en antropología forense determinaron que un pantalón de mezclilla color azul, marca Hidráulico, estaba asociado a sus restos y tenía manchas de sangre en la parte inferior, generadas como por goteo.

Junto a María Guadalupe se encontraron los zapatos de piso y el pantalón de mezclilla con los que salió de su casa en la colonia Guadalajara Izquierda en el poniente de Ciudad Juárez y esta prenda también presentaba una mancha de sangre en la parte inferior de las piernas.

Sin embargo, en el juicio oral la Fiscalía de género dependiente del entonces fiscal, Jorge González Nicolás, sostuvo que las víctimas habían sido retenidas durante meses para prostituirlas a pesar de que sería poco probable que por meses hubieran vestido la misma ropa.

Algunas prendas de vestir encontradas juntos a los fragmentos de huesos presentaban nudos de los que realiza la milicia, de acuerdo con peritos estatales.

Irregularidad 2

En un informe se determinó que las víctimas fueron asesinadas de ocho a 12 meses antes de que localizaran los restos óseos sólo para cumplir con un requisito legal y presentar ese dato en las primeras etapas de los procesos penales seguidos en contra los sospechosos, aunque los médicos nunca lo comprobaron

En un dictamen complementario de antropología se estimó que la mayoría de las víctimas fueron asesinadas de ocho a 12 meses antes de que localizaron sus restos óseos, un plazo que concuerda con la teoría de trata o prostitución pero que no tiene bases científicas. 

Mediante el oficio 403/2013, que forma parte de la carpeta de investigación número 2 de la víctima Yazmín Salazar Ponce, la agente del Ministerio Público (MP) Laura Torres Moreno Chávez pidió un informe masivo para 10 de las víctimas –Andrea, Deisy, Jessica Leticia, Perla Ivonne, Yazmín, Idali, Jessica Terrazas, Jazmín Taylen, Lizbeth y Beatriz– a fin de que se estimara la fecha probable de muerte o cronotanatodiagnóstico, aunque de cada una se había realizado uno al momento en que se llevó a cabo la necropsia.

La solicitud del dictamen se realizó el 4 de marzo del 2013, después de un megaoperativo efectuado en el Hotel Verde, donde de acuerdo con la Fiscalía las víctimas fueron prostituidas.

Los propios médicos legistas que practicaron las necrocirugías a las víctimas dijeron en el juicio oral 267/14 que era muy difícil establecer una fecha probable de muerte porque tuvieron a la vista sólo fragmentos de huesos.

El 22 de mayo del 2015 en ese juicio el médico legista Armando Aguirre Enríquez expresó que él realizó la necrocirugía a los restos de Jessica Terrazas Ortega y al responder el interrogatorio de un agente del MP explicó que en los dictámenes internos se documentó que Jessica tenía de seis a ocho meses de haber fallecido cuando se localizaron sus restos.

Los huesos de Jessica Terrazas Ortega fueron encontrados el 21 de octubre del 2011 por el agricultor Héctor García Trevizo, en una parte del arroyo El Navajo que los lugareños conocen como “Loma Alta”.

En el certificado y el acta de defunción de Jessica Terrazas, la fecha de muerte que se registró fue el 15 de enero del 2011, es decir, 25 días después de que desapareció y también nueve meses y seis días antes de que localizaron sus restos, por lo que existe proximidad entre la estimación de la necropsia con lo asentado en el acta de defunción, sólo contradicho por la ropa, que es la misma que traía puesta cuando desapareció.

“Realmente no existe algún estudio científico que nos pueda determinar exactamente una hora y una fecha de muerte, realmente no existe. Lo que se hace es que a través del estudio, en este caso de los huesos, viendo qué características tienen, decoloración, si al tocarlos a lo mejor están más frágiles o no, si las articulaciones están todavía unidas o están totalmente separadas, más o menos nos damos una idea, pero realmente no es un crono exacto, verdad, no se puede determinar así”, declaró el médico Armando Aguirre Enríquez, para luego agregar que en realidad la fecha se estimó para llenar un requisito legal. 

Los documentos para que se elaborara el acta de defunción de Jessica Terrazas se enviaron el 24 de diciembre del 2011, dos años y un mes antes de que elaborara el dictamen pericial complementario.

En el mismo juicio el doctor José Antonio Cortés Valencia, responsable de la necrocirugía a Mónica Liliana Delgado Castillo, dio a conocer que se trataba de una osamenta en estado de esqueletización y estimó que ella fue asesinada de ocho a 12 meses antes de que la localizaran el 20 de enero del 2011. 

De ser así, ella hubiera sido asesinada entre mayo y diciembre del 2010. Fue vista por última vez el 18 de octubre del 2010.

En el acta de defunción de Mónica se registró que murió el 17 de julio del 2010, lo que es ilógico, pues se está diciendo que primero murió y después desapareció.

Otro legista, Miguel Ángel Vargas Molina, responsable de la necropsia a los restos de Perla Ivonne Aguirre González, reconoció que al estimar una fecha de muerte incurrieron en un margen de error del 20 por ciento. La doctora Francisca Meraz Castro, quien revisó 21 fragmentos de huesos de Deisy Ramírez Muñoz, dijo en el “juicio histórico” que la estimación de la fecha de muerte se hizo para llenar un requisito y poder entregar los restos óseos.

Irregularidad 3

El 12 de enero del 2015, personal de la Fiscalía de género le solicitó a Lilia Ortiz que se presentara en sus oficinas, pero sin darle una mayor explicación. 

Con la esperanza de que su hija Lilia Berenice Esquinca Ortiz –desaparecida casi cinco años atrás– hubiera sido localizada con vida, ella acudió de inmediato. 

La noticia era que su hija estaba muerta y sólo se habían recuperado unos cuantos huesos, los cuales fueron guardados dos años y diez meses en las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo), mientras ella y su familia la buscaban.

“Ya estaban todos en un cuarto y me hablaron para hacer el protocolo de decirme que habían encontrado los restos de mi hija. Los interrumpí y les dije, ¿dónde está mi hija? Me respondieron 'su hija está muerta, la encontramos en los rastreos del arroyo El Navajo y tenemos sus restos'”, recordó Lilia Ortiz. 

En el arroyo El Navajo –una porción del Valle de Juárez, a un lado de la Sierra San Ignacio, que es el límite al sur y al norte está la franja que divide a México de Estados Unidos– se localizaron los restos óseos de al menos 22 mujeres reportadas como desaparecidas de febrero del 2008 a diciembre del 2010.

En esa época Ciudad Juárez estuvo militarizada por la presencia de soldados y agentes federales como parte del Operativo Conjunto Chihuahua. 

Pero la Fiscalía General del Estado (FGE) solo llevó a juicio 11 casos. Otros 11 homicidios permanecen en la impunidad. 

Quedaron excluidas de los juicios orales Hilda Gabriela Rivas Campos, Lidia Ramos Mancha, Brenda Berenice Castillo García, Marisela Ávila Hernández, Mónica Janeth Alanís Esparza, Andrea Martínez Ramírez, Esmeralda Castillo Rincón, Yasmín Taylen Celis Murillo, Yanira Fraire Jáquez, Virginia Elizabeth Domínguez Amador y la estadounidense Lilia Berenice, quien estudiaba una ingeniería en la Universidad de Texas en el Paso (UTEP).

Además del juicio 267/14, en junio del 2017 el Estado también instruyó el juicio 173/2016 en contra de Humberto Gerardo Páez Carreón por el delito de trata que se dijo cometió en contra de Brenda Berenice y de Beatriz Alejandra Hernández Trejo, así como el homicidio de Beatriz. Páez ya fue encontrado inocente.

En octubre del mismo año se llevó otro juicio en contra del presunto narcomenudista Pedro Payán Gloria, alias “El Pifas”, también en relación con las mismas 11 víctimas del “juicio histórico”. Estas víctimas son María Guadalupe Pérez Montes, Lizbeth Avilés García, Perla Ivonne Aguirre González, Idali Juache Laguna, Beatriz Alejandra Hernández Trejo, Jessica Leticia Peña García, Deisy Ramírez Muñoz, Andrea Guerrero Venzor, Mónica Liliana Delgado Castillo, Jessica Terrazas Ortega y Yazmín Salazar Ponce. 

“No han hecho nada, no hay nada, no hay proceso. El proceso de que avientan la carpeta y ya, ellos tienen su vida feliz, cobrando un sueldo y que las madres se rasquen como puedan. Yo me quedé en la calle, sin casa, sin familia, mi esposo me abandonó al año de haber sepultado a mi hija. A mis otros hijos los tuve que mandar a vivir fuera, por su seguridad. Me quedé sola”, expuso Lilia.

La percepción de impunidad e indignación es compartida por los padres de la estudiante del segundo año de secundaria Esmeralda Castillo Rincón, de quien se recuperaron 30 centímetros de la tibia derecha el 3 de marzo del 2013 en el arroyo El Navajo. 

La familia de Esmeralda, quien desapareció el 19 de mayo del 2009, anhela que ella siga con vida y sabe que la Fiscalía mantiene su caso “congelado” en la Unidad de Lesiones. A ellos se les ofreció incluirlos en el “juicio histórico” y a cambio les prometieron agilizar la entrega de la reparación del daño con cargo al erario público y por un monto de 140 mil pesos. 

“Nos decían ya tenemos detenidos a unos por el arroyo, también que carguen con el homicidio de Esmeralda. No estamos de acuerdo en que unas personas caiga la responsabilidad cuando no son culpables y no es que los defendamos, simplemente es que si vamos a encarcelar a cualquier persona que se les ocurra a ellos, los delincuentes siguen fuera, entonces las jovencitas están más expuestas todavía porque van a creer que los verdaderos delincuentes ya están detenidos”, dijo José Luis Castillo Carreón, padre de Esmeralda.

En busca de su hija, él ha encabezado varios rastreos en El Navajo, logrando recorrer 10 kilómetros a la redonda de donde se halló la tibia de Esmeralda y junto a voluntarios y peritos de la Fiscalía ha recuperado 68 fragmentos óseos, pero ninguno correspondiente a Esmeralda.

“Querían que aceptáramos un resto óseo, una tibia, y que firmáramos donde estábamos de acuerdo en que Esmeralda ya estaba sin vida. Nos decían que nos iba a ir bien, que nos iban a pagar la reparación del daño, que nos iban a dar un pie de casa, a dar una camioneta y que el expediente ya estaba en feminicidios”, afirmó. 

Tanto la mamá de Lilia Berenice como el padre de Esmeralda coinciden en afirmar que la indiferencia de las autoridades es mayor a partir de que se emitió la sentencia en el juicio 267/14.

“Hace 10 años y cuatro meses que mi hija no está en la casa. Pero lo siento como si fuera ayer, por eso seguimos en la búsqueda y exigiendo a las autoridades que hagan una búsqueda real. Tenemos la esperanza y la confianza en Dios de encontrarla con vida, aunque sabemos que es muy posible que nuestra niña esté sin vida. Aunque estuviera sin vida mi niña tiene derecho, mínimo, a una sepultura digna, cristiana, y por eso no vamos a descansar hasta saber dónde está, con o sin vida”, agregó Castillo.

“Me mataron en vida yo duré cuatro años en una depresión crónica, no podía salir, luché con diferentes tipos de terapias y no podía sobreponerme a la pérdida de mi hija… me quedé en la calle, literalmente. Exijo la indemnización, ¿dónde está el millón de pesos que le corresponde a cada madre de las víctimas? Lo desaparecen o lo hacen revolvente o se lo revuelven entre ellos o hay ‘polla’, o ¿cómo está el asunto? Porque hasta el año pasado no le habían entregado a ninguna madre el millón de pesos”, cuestionó indignada Lilia.

Línea de tiempo

Los fragmentos óseos de al menos 22 mujeres reportadas como desaparecidas se hallaron dispersos en el arroyo El Navajo, que corresponde al ejido El Porvenir, a unos 94 kilómetros de Ciudad Juárez. Once casos permanecen en la impunidad.

Mientras Ciudad Juárez estaba militarizada, con la presencia de agentes federales y militares desplegados como parte del Operativo Conjunto Chihuahua enviados por el entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa, decenas de mujeres fueron raptadas.

2008

*25 febrero. 

*Hilda Gabriela Rivas Campos. 16 años. 

*Se recuperó un fragmento de mandíbula y otros restos óseos. 

*FNI 249/08. Caso no judicializado.

*1 diciembre. 

*Lidia Ramos Mancha.  17 años. 

*Estudiante de la licenciatura en Biología de la UACJ. Sus restos óseos se hallaron entre enero del 2012 aymarzo 2013. FNI 19/15. Caso no judicializado.

*1 diciembre. 

*Andrea Martínez Ramírez. 19 años. 

*Sus restos óseos fueron localizados el 28 de febrero del 2012 en el tercer rastreo, al oeste del arroyo, a 3 kilómetros de Siete Álamos, El Porvenir. FNI 196/12. Caso no judicializado

2009

*6 enero. 

*Brenda Berenice Castillo García. 17 años. 

*Tenía un hijo de un mes de nacido. Se recuperaron fragmentos del cráneo el 28 de febrero del 2012 junto con los restos de Idali Juache Laguna y Yasmín Taylen Celis Murillo. FNI 217/2013.

*31 enero

*María Guadalupe Pérez Montes. 17 años. 

*Localizada el 26 de enero del 2012. Se recuperaron 12 fragmentos del cráneo, un pedazo de la mandíbula, clavícula derecha e izquierda, húmero derecho e izquierdo, cúbito derecho con huellas de animal carroñero, siete costillas derechas incompletas, cinco costillas izquierdas, el peroné izquierdo incompleto y cinco fragmentos de metacarpos y metatarsos. FNI 83/12.

*18 marzo. 

*Marisela Ávila Hernández. 22 años. 

Mamá de una niña. Se recuperaron 44 restos óseos completos y 10 fragmentos de las costillas el 26 de enero del 2012. 

El 4 de febrero del 2013, durante un cuarto rastreo y a 460 metros del primer punto, se halló la mandíbula. FNI 85/12. 

Caso no judicializado.

*26 marzo. 

*Mónica Janeth Alanís Esparza. 18 años. 

*Estudiante de la licenciatura en Administración de Empresas de la UACJ. Restos localizados el 28 de febrero del 2013. FNI 194/12. Caso no judicializado

*21 abril. 

*Lizbeth Avilés García. 16 años. 

*El 26 de enero del 2012 se localizaron 20 restos: dos fragmentos del cráneo, clavícula derecha, húmero derecho, cúbito derecho, tres costillas del lado derecho, cuatro costillas del lado izquierdo, cuatro vértebras, coxal derecho incompleto, fémur derecho, tibia derecha incompleta y peroné derecho incompleto. El 7 de febrero del 2012 se hallaron dos fragmentos de costillas del lado derecho, la quinta vértebra lumbar y un fragmento de cráneo. FNI 86/12.

*19 mayo. 

*Esmeralda Castillo Rincón. 14 años. 

*Salió de su casa para ir a la secundaria Técnica 79. El 3 de marzo del 2013, en el sexto rastreo, se localizaron 30 centímetros de la tibia derecha. FNI 27/15. Su familia piensa que ella continúa con vida. 

*21 julio. 

*Perla Ivonne Aguirre González. 15 años. 

*El 26 de enero y 7 de febrero del 2012 se localizaron 42 fragmentos de huesos: el cráneo, dos mandíbulas, omóplato izquierdo, húmero izquierdo, cúbito izquierdo, ocho costillas derechas, nueve costillas izquierdas, siete vértebras y dos fragmentos, el sacro, coxal derecho e izquierdo, dos fémur, dos tibias, peroné derecho y dos metatarsos del pie derecho. FNI 104/12.

2010

*7 febrero. 

*Yasmín Taylen Celis Murillo. 17 años. 

*Localizaron el cráneo en el rastreo del 28 de febrero del 2012 junto con fragmentos de Idali y Brenda Berenice. FNI 195/2012. Caso no judicializado

*23 febrero. 

*Idali Juache Laguna. 19 años. 

*Hallaron dos fragmentos del cráneo el 26 de enero del 2012. El 9 de diciembre del 2012 se incluyó otro resto de cráneo al determinarse que le correspondía. FNI 81/12.

*3 marzo. 

*Lilia Berenice Esquinca Ortiz. 22 años. 

*Salió de la casa de su abuela en la colonia Constitución. Restos recuperados el 3 de marzo del 2012. Permaneció en el Servicio Médico Forense dos años y diez meses. FNI 23/15. 

*Caso no judicializado.

*27 abril. 

*Beatriz Alejandra Hernández Trejo. 20 años. 

*Madre de dos niños. Restos recuperados en el primer rastreo del 26 de enero del 2012. FNI 15/13.

*31 mayo. 

*Jessica Leticia Peña García. 15 años. 

*Fue a buscar de empleo a “Botas El Caporal”. El 26 de enero del 2012 se localizaron 25 restos. El 7 de febrero del 2012 se recuperaron un húmero izquierdo y un maxilar con las piezas dentales, mediante un estudio de anatomía comparada se determinó que le correspondían a ella. El 21 de noviembre del 2012 se encontró otro resto. El 19 de junio del 2013 se hizo una reasociación, al determinarse que un fragmento de radio le correspondía. FNI 87/12.

*16 junio. 

*Yanira Fraire Jáquez. 15 años. 

*Restos localizados en junio del 2013. FNI 50/13.

*Caso no judicializado. 

*26 julio. 

*Deisy Ramírez Muñoz. 16 años. 

*Salió a laborar en una maquiladora. Dos fragmentos de cúbito derechos y otros restos se hallaron el 26 de enero del 2012. Estaban sobre un mezquite a una altura considerable, por lo que se sospecha que hubo una manipulación humana para arrojarlos. FNI 84/12.

*18 agosto. 

*Andrea Guerrero Venzor. 15 años. 

*Estudiante de  enfermería. Seis fragmentos de cráneo se encontraron el 26 de enero del 2012. El 9 de diciembre del 2012 año hubo una reasociación al determinarse que otro fragmento le correspondía. Su familia exhumó los primeros restos para colocar los últimos huesos en el féretro. FNI 82/12. 

*5 octubre. 

*Virginia Elizabeth Domínguez Amador. 26 años. 

*Se localizaron 70 restos óseos, entre éstos un cráneo, en el sexto rastreo efectuado el 3 de marzo del 2013. FNI 77/13. 

*Caso no fue judicializado. 

*18 octubre. 

*Mónica Liliana Delgado Castillo. 18 años. 

*Se recuperaron 57 restos óseos: cráneo, dos omóplatos, clavícula izquierda, dos húmeros, un cúbito, radio derecho e izquierdo, dos coxales, los dos fémur, dos tibias, peroné izquierdo y varias vértebras cervicales y costillas. Los restos permanecieron 9 meses en el *Servicio Médico Forense. FNI 105/11

*20 diciembre. 

*Jessica Terrazas Ortega. 18 años. 

*Le sobrevive un hijo, quien tenía meses de nacido cuando ella se extravió. El 21 de octubre del 2011 el agricultor Héctor García Trevizo localizó las extremidades inferiores, la pelvis, varias vértebras, una mata de cabello de unos 30 centímetros y un omóplato que le corresponde a Jazmín Salazar Ponce. El 21 de noviembre del 2011 se recuperaron dos restos óseos más de ella y el 19 de junio del 2013 se hizo una reasociación de restos. FNI 1320/11.

*27 diciembre. 

*Jazmín Salazar Ponce. 17 años. 

*Estudiaba el último año de secundaria en una escuela abierta. El 14 de enero del 2012 el agricultor y ganadero José Rojas Rodríguez encontró el cráneo con la mandíbula fragmentada y las piezas dentales, dos omóplatos, dos clavículas, dos húmeros, dos cúbitos, un radio, costillas izquierdas y derechas, varias vértebras cervicales, una tibia, un peroné, una rótula aún articulada a la tibia y el peroné. FNI 46/12.

Este trabajo periodístico es en colaboración con el Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte, un proyecto del International Center for Journalists en alianza con el Border Center for Journalists and Bloggers.

En la revisión de carpetas de investigación y sistematización de la información participaron:

Adriana Acosta Domínguez, 

Ana Patricia Méndez García, 

Darian Larissa Pacheco y 

Leticia Castillo Ortega.

Realización de video: Alicia Fernández