Arriban ahora más paisanos en busca del sueño americano

La mayoría de los desplazados que han llegado en agosto son de Zacatecas, Michoacán, Durango y Guerrero

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez
sábado, 24 agosto 2019 | 06:00
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Ciudad Juárez— Ramiro caminaba seis horas en la Sierra de Guerrero para darle clases de preescolar a un grupo de niños, hasta que le tocó ser testigo de un homicidio cometido por un grupo armado y se convirtió en uno de los cientos de migrantes mexicanos desplazados por la violencia que han arribado a Ciudad Juárez con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

De acuerdo con el coordinador general del Consejo Estatal de Población y Atención a Migrantes (Coespo), Enrique Valenzuela, hasta ayer sumaban más de 18 mil 569 migrantes registrados desde octubre del año pasado con el fin de solicitar el asilo político en el vecino país, aproximadamente de los cuales 4 mil todavía esperan su turno de cruzar la frontera.

Aunque hasta ayer sumaban alrededor de 6 mil registros para ser aceptados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos en el puente internacional Paso del Norte, de acuerdo con el funcionario estatal muchos de los migrantes ya han cruzado de otras maneras o se han ido a otras fronteras.

Y mientras que hasta julio el 80 por ciento de los migrantes que llegaban a Ciudad Juárez era de origen cubano, casi la totalidad de los que han llegado durante agosto son mexicanos, principalmente de Zacatecas, Michoacán, Durango y Guerrero.

“El fenómeno ha cambiado, ahora son mexicanos desplazados, todos están huyendo de la violencia, de una situación de riesgo”, destacó el coordinador de la lista en la que en promedio los lunes de agosto se han registrado 100 migrantes mexicanos, y de martes a viernes entre 30 y 50 diarios.

Entre los 100 que arribaron el lunes pasado se encuentra Ramiro, cuyo nombre real fue cambiado por su seguridad. Él es un migrante de 26 años, originario de Guerrero, quien después de terminar su bachillerato se capacitó en el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) para apoyar en la educación de niños que viven en la sierra de su estado.

“Caminaba seis horas para llegar con los niños, nada más bajaba una vez al mes”, recordó mientras mostraba una fotografía de él con dos maletas subiendo a la sierra, y luego otras imágenes con el grupo al que le daba clases, hasta que le tocó ser testigo de un homicidio cometido por un grupo delictivo.

Ramiro lamentó que los diferentes hechos de violencia estén obligando a huir a los mexicanos del país, ya que después de haber sido testigo de un homicidio, evitó que la hija de un amigo fuera violada sexualmente.