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Especial

‘Antes que todo fue un traidor’

Haber sido ingeniero, militar y presidente de México no pesan en la historia de Victoriano Huerta

Archivo / Victoriano Huerta
Armando Vela/El Diario de El Paso / Sus restos reposan en el cementerio Evergreen, en El Paso, Texas

Luis Carlos Cano C.
El Diario de Juárez

sábado, 21 noviembre 2020 | 06:00

Ciudad Juárez— El general Victoriano Huerta Márquez es recordado en la historia nacional como un traidor por derrocar y asesinar al presidente Francisco I. Madero y al vicepresidente José María Pino Suárez, pero en esta zona fronteriza porque se encuentra sepultado en el panteón Evergreen, en la vecina ciudad El Paso, Texas.

Además de ser militar, Huerta Márquez era especialista en ingeniería; durante su estancia en Ciudad Juárez se le conoció por su afición a las bebidas alcohólicas, y de acuerdo con datos históricos sobre su biografía, se dice que también era adicto a la mariguana.

Incluso, se afirma que es por eso que la canción “La Cucaracha” está dedicada a Huerta cuando dice: “la cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar, porque le falta, porque le falta, mariguana que fumar”.

Victoriano Huerta era cliente del bar Black Cat (Gato negro), establecimiento que estaba en la planta baja del hotel Ortuzar, situado enseguida de lo que actualmente es el edificio Carlos Villarreal, en la avenida 16 de Septiembre, casi esquina con Lerdo.

Años después el hotel se incendió y tras reconstruirlo le cambiaron de nombre a Casa Blanca, comenta sobre ello el historiador José Luis Hernández Caudillo, del grupo El Juárez de Ayer.

En ese entonces, Huerta era el jefe de la División del Norte y en una ocasión que estaba ebrio lanzó amenazas contra Francisco I. Madero cuando dijo: “En el momento en el que yo quiera, lo convierto en un pingajo (guiñapo) de sangre”.

“A raíz de ese comentario lo destituyen del cargo en la División del Norte”, explica Hernández Caudillo.

Victoriano Huerta Márquez nació el 23 de marzo de 1845 en Colotlán, Jalisco. Sus padres fueron Jesús Huerta y María Márquez; estudió en el Colegio Militar, donde se especializó en ingeniería.

Trayectoria en ascenso

Victoriano Huerta estudio las primeras letras en Guadalajara, y en 1869 se ofrece como voluntario cuando pasa por su pueblo natal el general Donato Guerra, a quien sirve como secretario. En 1871 solicita a Benito Juárez, como “hijo del pueblo”, la oportunidad de ingresar al Colegio Militar y se convierte en uno de los mejores alumnos de su generación, se dice que merece el elogio de Juárez.

Al egresar, su carrera va paralela al Gobierno de Porfirio Díaz y se inicia como teniente de la Plana Mayor Facultativa de Ingenieros; por sus altas calificaciones obtiene una beca para estudiar en Alemania, pero motivos familiares le impiden aprovecharla.

Trabaja como ingeniero en las reparaciones del castillo de San Juan de Ulúa. En 1879 participa en la campaña de Occidente a las órdenes de Manuel González y es ascendido a teniente coronel en 1884 y a coronel en 1890.

En Guerrero combate con mano dura a los rebeldes, sin tomar prisioneros ni respetar a los pueblos. Es ascendido a general brigadier y en 1902 es nombrado jefe de armas en Guerrero.

Después de haber trabajado como ingeniero en varios estados, al estallar la Revolución vuelve al servicio activo. Triunfante el maderismo en 1911, Huerta escolta al exdictador Porfirio Díaz a Veracruz al iniciar su exilio.

En 1912, ante la derrota del ejército federal en Rellano, infligida por Pascual Orozco, el presidente Francisco I. Madero le encomienda el combate contra los sublevados. Huerta crea la División del Norte, derrota la rebelión orozquista en Chihuahua y asciende a divisionario.

Su victoria sobre los rebeldes convierte a Huerta en “el salvador de la Revolución” y el Senado aprueba su ascenso a general de división.

En febrero de 1913 hizo renunciar y mandó asesinar a Francisco I. Madero. Se autoproclamó Jefe del Ejecutivo e inició una dictadura, pero vencido por las fuerzas constitucionalistas, renuncia a la presidencia de la República el 15 de julio de 1914.

Huerta deja como encargado del Gobierno a Francisco Carbajal y Gual; el 13 de agosto lo asumirá Venustiano Carranza.

Cuando Huerta acude al Congreso de la Unión y presenta su renuncia expresa: “Dejo la presidencia de la República llevándome la mayor de las riquezas humanas, pues declaro que he depositado en el banco que se llama conciencia universal, la honra de un puritano”.

La dimisión fue aprobada por mayoría de votos, 121 a favor y 17 en contra. Se cuenta que a su salida de la Cámara, Huerta fue abucheado por un grupo de manifestantes, e iracundo les gritó: “ya no ladro, pero todavía muerdo, hijos de la…” que los hizo desbandarse.

Su llegada a EU

En marzo de 1915 llega a Nueva York y el Gobierno norteamericano lo mantiene bajo estricta vigilancia porque se rumora que tiene acuerdos con los alemanes para recuperar su Gobierno a cambio de una alianza contra Estados Unidos; lo apresan en Nuevo México junto con Pascual Orozco y ambos son trasladados a El Paso, Texas; salen libres bajo fianza.

Pero como Orozco huye, Huerta es llevado a la prisión militar de Fort Bliss, mientras se integra su expediente para ser juzgado por actividades subversivas, inesperadamente enferma y muere el 13 de enero de 1916 de cirrosis hepática. Corre el rumor de que fue asesinado por su traición a los intereses norteamericanos.

Sus restos en El Paso

El 13 de enero de 1916, víctima de una vieja dolencia hepática derivada del alcoholismo, muere en El Paso, Texas; los restos mortales de Huerta aún se encuentran en el cementerio Evergreen.

Un escrito de la Sociedad Paso del Norte por la Cultura de la Historia indica que la tumba del expresidente Victoriano Huerta Márquez es el principal atractivo turístico del panteón, el más antiguo de la vecina ciudad.

El general de división fue enterrado en el camposanto Concordia, a un costado del Evergreen, cementerios que albergan 60 mil tumbas donde descansan desde pioneros de Ciudad Juárez y El Paso hasta personajes como Huerta.

Sus restos nunca fueron reclamados por sus familiares ni por el Gobierno de México. De la fosa del panteón Concordia fueron exhumados y enterrados en el Evergreen hace casi 100 años.

La lapida de su sepulcro narra brevemente que Victoriano Huerta fue presidente de la República Mexicana, comandante de las fuerzas federales durante la Revolución y tras ser detenido estuvo confinado en el Fort Bliss. También indica que los restos son propiedad del Estado de Texas.

Al hablar del expresidente, Nemesio García Naranjo, que formó parte del gabinete de Huerta como secretario de Educación Pública, escribió: “No fue un dictador más, antes que todo fue un traidor”.

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