Juárez

Aflora huachicol en el Valle

Habitantes de Guadalupe y Praxedis venden gasolina de forma clandestina, ante desinterés de autoridades

Staff/El Diario de Juárez

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El Diario de Juárez

miércoles, 18 diciembre 2019 | 09:49

Ciudad Juárez— Más de 20 puntos de venta clandestina de gasolina operan en los municipios de Guadalupe y Praxedis G. Guerrero, al oriente de Juárez.

Son los propios residentes de las comunidades fronterizas del Valle quienes comercializan el combustible, contenido en recipientes de plástico o tambos metálicos, colocados en sus patios o cocheras carentes de las medidas mínimas de seguridad, se observó en un recorrido realizado por El Diario en la zona.

Esta actividad, dicen los expendedores entrevistados, se realiza desde hace más de tres años, después del cierre de dos estaciones de servicio, una ubicada en Praxedis y otra en el ejido Porfirio Parra, conocido como Caseta, donde recientemente se registró un flamazo y explosión.

Residentes de Guadalupe explican que optan por ese servicio irregular ante el elevado precio del combustible –que ha alcanzado entre 18 y 19 pesos por litro– en la única gasolinera del pueblo.

“Prefiero comprar el combustible así porque en la gasolinera está muy cara”, dice Bernabé, cliente de un expendio irregular ubicado en Colonia Esperanza, a 89 kilómetros de Ciudad Juárez. 

La estación de servicio más cercana se encuentra en el ejido Jesús Carranza y el lunes tenía el precio de 13.99 por litro.

“En este municipio no contamos con empresas gasolineras, por lo cual al adquirir combustible es necesario trasladarse a los municipios vecinos de Guadalupe, con costo bastante elevado, y a Ciudad Juárez”, plantea Mario Alberto Herrera de la Cruz, director de Protección Civil en Praxedis G. Guerrero.

Menciona que el despacho de combustible es responsabilidad exclusiva de Pemex y que la dependencia vigila que el traslado de la gasolina se haga de forma adecuada por parte del consumidor.

“En este departamento no se han recibido reportes de accidentes relativos al despacho o traslado de combustible”, afirma el funcionario, quien reconoce esta actividad.

“Lo mismo pasa con los autos ‘chuecos’, todos reconocen en el ‘huachicol’ y en los vehículos ilegales un problema latente de seguridad, pero donde hay un costo político prefieren no entrarle. Peor aún, eso genera complicidades perversas entre autoridades y responsables de la ilegalidad”, considera el fiscal general César Peniche Espejel. 

Actividad bajo amenaza

Exponer la actividad que realizan, y permitir la movilidad diaria de más de 100 vehículos en estas comunidades fronterizas, obedece al miedo.

En los últimos días integrantes del grupo delictivo relacionado al Cártel de Sinaloa impusieron “cuota” y están obligando a los expendedores clandestinos a vender la gasolina que ellos mismos suministran.

El pasado fin de semana fueron movilizados en diversos vehículos entre 5 y 6 mil litros de gasolina que pretenden comercializar por la fuerza en las cabeceras municipales y ejidos aledaños.

Aunque no se obtuvo información exacta del punto de extracción del combustible, los lugareños sostienen que es producto del huachicol o gasolina robada.

Erick Treviño, vocero de Pemex, refiere que no se tiene un reporte de robo de combustible en estas zonas fronterizas, sin embargo instó a los quejosos a presentar la denuncia de hechos ante la Fiscalía General de la República (FGR).

Bulmaro Márquez, director de Protección Civil de Gobierno del Estado, expone que este tipo de expendios implican un riesgo para la comunidad en general, por lo que solicitó un reporte detallado sobre la ubicación de estos puntos de venta clandestinos, a fin de verificar el estado en el que se encuentran estos lugares y constatar que no impliquen un riesgo.

El servidor  menciona que la verificación por la comercialización de la gasolina mexicana es competencia de Pemex e investigar el supuesto huachicol corresponde a la FGR.

Hasta el cierre de edición un expendedor había optado por abandonar la actividad comercial ante las amenazas sufridas, dijeron los vendedores a condición de no difundir el nombre del ejido en el que radican. 

Gasolina importada… por puente internacional

Bernabé cuenta con un vehículo estadounidense de reciente modelo, sin matrícula. El auto usa gasolina americana que el conductor adquiere en uno de los puntos de venta clandestina que tiene el precio superior de unos cuantos centavos de dólar al costo de la gasolina regular en expenden por galón Fabens, Texas, frontera con Guadalupe.

“Son personas de bien, saben de la necesidad que tenemos aquí y traen la gasolina en sus propios muebles (vehículos). Ellos llenan el tanque y aquí lo ordeñan. Van y vienen a diario por el puente internacional Guadalupe-Tornillo”, explica el usuario al que la palabra “clandestina” no le gusta porque –a su ver– se criminaliza una actividad que beneficia a las familias del Valle.

“De por sí no hay trabajo y el poco dinero se va en el combustible porque aquí en Guadalupe es muy caro. A veces nomás se compran cinco litros para alcanzar a llegar a La Colorada y ahí echar otra vez y de regreso”, abunda.

El usuario expone que la Federación ha olvidado a los residentes del Valle, pues la gasolina es muy costosa y carecen de apoyo para el diesel que usan los vehículos que emplean para la siembra de sus cultivos. 

“También el diesel se trae de contrabando y lo venden aquí en las casas, pero esa es la única forma de sobrevivir aquí”, puntualiza el hombre.

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