Juárez

Adolescentes, los nuevos consumidores de drogas inyectables

Los menores recurren a la mezcla de heroína y cristal para lograr un efecto más potente

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

sábado, 05 octubre 2019 | 15:48

Ciudad Juárez— Adolescentes de 15 años de edad se han convertido en los nuevos consumidores de drogas inyectables como la heroína y el cristal, incluso de la combinación de ambas sustancias para vivir un efecto más potente llamado “speedball” u “ola de poder”, alertó Julián Rojas Padilla, coordinador del proyecto Iniciativa de Personas que se Inyectan Drogas (PID) de Programa Compañeros.

Hasta hace unos años a la heroína y el cristal les antecedían otras drogas como la mariguana, los inhalables y las pastillas, pero cada vez se convierten más en sustancias de primer consumo, debido a que es fácil y barato acceder a ellas en Ciudad Juárez, donde se puede encontrar una dosis desde 60 pesos, explicó el activista.

Programa Compañeros apoya en la reducción de daños y prevención de enfermedades como el VIH a cerca de 4 mil 600 juarenses adictos, esto en 80 “picaderos”, como son conocidos los sitios en donde se reúnen los usuarios de drogas.

“Son una población muy móvil y en ocasiones se aumentan por grupos, los picaderos aumentan o disminuyen debido a la persecución de la Policía”, comentó Rojas.

Disminuye edad de consumo

La gran mayoría son consumidores del opioide, cuya edad de inicio se redujo unos cinco años, al disminuir de los 20 a los 15.

Quienes inician consumen generalmente una sola dosis, lo cual es el equivalente a dos rayas o dos líneas de la jeringa, que tienen un costo de 60 pesos. 

Quienes son consumidores desde hace años consumen hasta cinco dosis en una sola ingesta y hay quienes se inyectan hasta 20 dosis al día, destacó Rojas. 

“El cristal es más barato que la cocaína”, hasta 50 pesos por dosis; “hemos detectado personas que se inyectan cristal que llegan a Juárez de otros estados, pero locales hemos detectado en los últimos tres años”, comentó.

“Sobre el cristal es una población que teníamos casi intacta, no había mucho uso de cristal inyectado, actualmente tenemos pocos, pero ya los hemos detectado”, agregó.

A diferencia de cuando lo inhalan, inyectado el cristal provoca un efecto mucho mayor y lo combinan con la heroína para tener un doble efecto,

“A la combinación le llaman ‘speedball’, que es un efecto hacia arriba y hacia abajo, porque la heroína los deprime, les provoca un estado de relajación y el cristal altera el sistema nervioso central”, explicó.

La duración del efecto depende de la calidad y cantidad que consuman, así como del tiempo que llevan haciéndolo; en el caso de un usuario de cristal inicial el efecto puede ser de hasta 12 horas, y puede hacerle permanecer varios días sin dormir y sin comer.

En el caso de la heroína, de acuerdo con el grado de adicción, el efecto puede tardar hasta cuatro o cinco horas. 

Hay 160 mil adictos en Juárez

Según datos del Sistema de vigilancia epidemiológica de las adicciones (Sisvea), en Juárez existen hasta 160 mil usuarios de diferentes drogas, informó el activista.

“El problema es que los inyectables no entran en las encuestas porque no acuden a los centros de tratamiento de rehabilitación”, por lo que la cifra real de adictos en la ciudad podría ser aún mayor.

Aunque este año el Gobierno federal les retiró los recursos, Programa Compañeros ha conseguido otros de agencias estadounidenses para poder seguir apoyando a los usuarios. 

Aproximadamente 40 personas de la organización apoyan a los adictos, entre promotores que acuden directamente a los picaderos, personal de odontología, el médico que los consulta, un enfermero que les cura los abscesos, el propio Rojas y su directora, María Elena Ramos.

A los usuarios se les otorgan kits de prevención, que consisten en jeringas, un recipiente para diluir la droga, filtros de algodón, toallitas alcoholadas, condones masculinos y femeninos y material educativo, explicó.

“Nosotros creemos mucho que sí debe contemplarse implementar otros modelos como la reducción de daños que trabajamos nosotros, se ha apostado mucho a la abstinencia como un paso inicial, pero es muy complicado romper con ese ciclo, creemos que la reducción de daños abona para que cuando lo decidan puedan ingresar a un centro de rehabilitación”, destacó.